Al agua ¡con precaución!
Marti Ostrander Oller
martirene@prensa.com
¡Llegó el verano! Y con él los fines de
semana en la playa y piscina.
Y es que con dos costas -Atlántico y Pacífico-
y un verano que usualmente es soleado, la tentación para tomar rumbo
al interior, o bañarse en una piscina, rara vez se resiste. Sin
embargo, hay que tener ciertas precauciones, sobretodo con los niños
y las piscinas.
Según la Comisión de Seguridad de Productos
del Consumidor de Estados Unidos, unos 260 niños menores de cinco
años se ahogan cada año en piscinas, la mayoría en sus residencias.
La comisión calcula que otros 3 mil niños menores de cinco años
son atendidos cada año en salas de emergencia de hospitales tras
haber tenido accidentes de inmersión, algunos causando daños cerebrales
permanentes.
Por esto, no se debe escatimar en la seguridad
que se debe tener.
José Delgado, instructor de natación, repite
una y otra vez la importancia de no dejar a los niños solos en la
piscina, aunque sepan nadar o tengan salvavidas. “Hasta en una piscina
de plástico, con agua hasta la rodilla, un niño se puede ahogar...
Siempre deben estar supervisados", explica.
Delgado también recomienda que se compren
salvavidas, “alitas” o flotadores con “botones seguros”, para que
no se desinflen a mitad de camino. “Y aún con estos aparatos, los
niños no se deben quedar sin supervisión”, repite.
La comisión también recomienda tener muros
de al menos cuatro pies de altura en la piscina residencial que
la rodeen completamente, mantener un equipo de salvamento cerca
(que incluya un teléfono con números de emergencia) y que algún
adulto de la casa o hermano mayor conozca cómo dar resucitación
cardiopulmonar.
Playa, brisa y mar...
Las playas panameñas pueden ser un arma de
doble filo, por lo que hay que tomar ciertas precauciones.
Según el Sistema Nacional de Protección Civil
(SINAPROC), un botiquín de viaje es imprescindible, aunque solo
pase el día en entre playa, brisa y mar. Este botiquín debe tener
las medicinas que se toman frecuentemente, termómetro, gasas, solución
antiséptica, vendas, analgésicos y bloqueador solar. Si van a un
lugar donde es posible que haya mosquitos, un repelente es necesario.
Si se lleva a su bebé a la playa, los pediatras
recomiendan que, si el niño tiene menos de seis meses, evite la
exposición directa al sol y al calor. Todos, pero el bebé en particular,
deben tomar mucho líquido, para evitar la deshidratación. Si el
viaje es en auto, intente que este no dure más de seis horas, y
debe parar, como mínimo, cada dos horas, para bajar del auto, refrescarse
y cambiar pañales.
También recomiendan no viajar en horas de
pleno sol (se puede deshidratar o brotar), y llevar siempre los
medicamentos prescritos.
A la hora del chapuzón
-Nade siempre bajo la supervisión de alguien
o con un amigo.
-De haber señales, lea y obedézcalas.
- No nade después de comer. Debe reposar
al menos media hora.
- No nade bajo la influencia de las drogas
o el alcohol. Dos cervezas son suficientes para nublar los sentidos.
- Si no está seguro de las condiciones del
mar, no se arriesgue a entrar.
-Si tiene problemas en el agua, levante el
brazo para pedir ayuda; flote y espere que lo socorran.
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