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Actualidad
La inmunidad de los legisladores
de la República
¿Qué ocurre cuando los
investigados son legisladores, quienes gozan de inmunidad parlamentaria?
Rafael Pérez
rperez@prensa.com
Antes de entrelazar las primeras líneas de este artículo,
recibimos informes de que el despacho de la Procuraduría
General de la Nación inició de oficio una investigación
tras la denuncia pública que formuló la noche del
pasado miércoles el legislador perredista Carlos Afú.
Igualmente, el mismo despacho resolvió abrir un expediente
adicional relacionado con la denuncia que formularon el pasado 9
de enero en el pleno de la Asamblea Legislativa, miembros de la
bancada del Partido Revolucionario Democrático (PRD), entre
ellos, su presidenta, Balbina Herrera.
Y el anuncio de la procuradora general de la Nación suplente,
Mercedes Araúz de Grimaldo, no debe ser recibido como una
reacción complaciente a la petición en cadena que
lanzara un porcentaje significativo de personalidades del círculo
empresarial, político y profesional panameño, tras
escuchar las acusaciones que formuló el legislador santeño
en contra de sus copartidarios al mismo tiempo que confesaba su
delito.
La determinación de la procuradora Araúz de Grimaldo
figura entre las obligaciones que establece el cargo que desempeña,
y la sustentación legal de la medida se encuentra en la ley
39 del 19 de julio del 2001, la cual tipifica una de las formas
como se comete el delito de corrupción. El artículo
331 de la referida ley es claro sobre este particular: El
servidor público que personal o por interpuesta persona acepte
promesa, dinero u otro beneficio como retribuciones a sus funciones
que no se deba, será sancionado con pena de 2 a 4 años
de prisión.
Pero ¿qué ocurre cuando los investigados son legisladores
de la República, quienes gozan de inmunidad parlamentaria?
Cinco días antes del período de cada legislatura,
durante ésta y hasta cinco días después, los
miembros de la Asamblea Legislativa gozarán de inmunidad.
En dicho período no podrán ser perseguidos ni detenidos
por causas penales o policivas, sin previa autorización de
la Asamblea Legislativa , se anota en el artículo 149
de la Constitución Política.
Aunque en la actualidad los legisladores no están protegidos
por la denominada inmunidad parlamentaria, la mandataria
de la República, Mireya Moscoso, anunció que llamaría
a sesiones extraordinarias, y con ellas se activaría nuevamente
la protección aludida en líneas anteriores.
Y para que el legislador pierda su inmunidad se requiere de tres
supuestos: que el legislador renuncie a la protección, posibilidad
casi remota (solo el actual legislador Elías Castillo se
despejó de su inmunidad a principio de la década del
90 para ser investigado); cuando el legislador sea sorprendido en
flagrante delito (recuerden el caso de Mario Miller
y el caso de Anel Ramírez, acusado de introducir droga a
Estados Unidos) o cuando la cámara legislativa, por mayoría
absoluta, le levante esa protección, aunque en este último
punto se requiere una solicitud previa que emane de autoridad competente.
Y existe jurisprudencia sobre este particular. En sentencia de
la Corte Suprema de Justicia del 22 de mayo de 1991, el pleno fue
enfático al señalar que ...mientras dicho período
sea el comprendido entre cinco días antes y cinco días
después de cada legislatura ordinaria, solo durante ese lapso
será necesaria la llamada autorización de la Asamblea
para juzgar a un legislador por delitos comunes que haya cometido.
Pero la correlación de fuerzas en la cámara legislativa
plantea un escenario opuesto a los deseos expresados por la mayoría
de los ciudadanos, en el sentido de que se lleve a cabo una investigación
que arroje resultados concretos. ¿Le levantará la
Asamblea Legislativa la inmunidad a los legisladores investigados?
Las apuestas están abiertas.
El autor es periodista
Pero ¿quién dijo miedo? A palabras
del mismo ministro Lacayo, el sector bancario salvadoreño
está más que ansioso por competir con el panameño
Vianey Castrellón
vcastrellon@prensa.com
Medio broma y medio en serio, uno de los comentarios escuchados
durante la conferencia de prensa que anunciaba la culminación
de las negociaciones del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre El
Salvador y Panamá, decía que nuestro país se
vería inundado de pupusas, uno de los platos
típicos salvadoreños.
Pero la preocupación en estos momentos en el país
centroamericano no es cómo aumentar su producción
de pupusas para exportar, sino convertirse en lo que los titulares
de la prensa salvadoreña han calificado como un país
indefenso ante bancos de maletín.
El indefenso es El Salvador, y los bancos de maletín son
los bancos offshore que proliferan en Panamá.
No bien el ministro de Economía salvadoreño, Miguel
Lacayo, anunciaba al país que finalmente se había
llegado a la culminación de las negociaciones del TLC, el
sector bancario salvadoreño comenzó a revelar sus
preocupaciones.
Y es que a pesar de que los bancos offshore quedaron excluidos
del TLC, banqueros salvadoreños como Claudio Rosa, director
ejecutivo de la Asociación Bancaria Salvadoreña (ABANSA),
opinan que esto no es garantía de que esos bancos no vayan
al país.
El TLC incluye solo los servicios de banca con sede en Panamá
que tengan cinco años de haberse constituido formalmente
en el país.
Según datos de esa asociación, en El Salvador operan
50 bancos offshore, 35 de los cuales mantienen carteras de préstamos.
Pero ¿quién dijo miedo? A palabras del mismo ministro
Lacayo, el sector bancario salvadoreño está más
que ansioso por competir con el panameño.
Según el ministro salvadoreño, la dolarización
del país el año pasado los ayudó a adquirir
una competencia que les permitirá, por ejemplo, pelear con
Panamá para ofrecer las mejores tasas de interés en
toda Latinoamérica.
Mientras que Panamá es un novato en lo que a TLC se refiere,
El Salvador tiene un poco de práctica con los firmados con
México, República Dominicana y Chile.
Las intimidades sobre los términos específicos del
TLC aún son un misterio; solo se han revelado los detalles
que cada uno de los ministerios de Comercio ha querido dar a la
luz pública.
El ministro Lacayo anunciaba a su llegada a El Salvador que los
rubros con un crecimiento potencial gracias al TLC incluían
medicinas, pasta de dientes, cajas de cartón, textiles, productos
de café y herramientas agrícolas.
Y aunque los buenos pronósticos dicen que se espera que
los presidentes Mireya Moscoso y Francisco Flores ratifiquen con
sus firmas el TLC antes de que se acabe el primer trimestre, el
documento aún debe ser aprobado por el Consejo de Gabinete
y la Comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea Legislativa.
No bien Panamá le ponga punto final a su TLC con El Salvador,
deberá ocuparse de culminar las negociaciones que inició
el año pasado con Nicaragua, e iniciarlas con Costa Rica,
Honduras y Guatemala.
Panamá tiene en su agenda futura el ojo puesto en México
y en Chile, y lograr que la fase exploratoria para un posible TLC
con Estados Unidos pase a una etapa más prometedora.
La autora es periodista
¿Es necesario un
tratado tributario con EU?
Lo que estaría en juego es la fiscalización
de las cuentas de unos bancos que componen el centro Bancario, cuyos
activos representan unos 37 mil millones de dólares
Víctor D. Torres
vdagoberto@prensa.com
El 8 de enero de 2002 será una fecha de no tan grata recordación
para algunos círculos bancarios, firmas de abogados y sectores
empresariales.
Ese día el Gobierno panameño dio el primer paso con
el inicio de las conversaciones con Estados Unidos (EU) para la
firma de un Tratado de Intercambio de Información Tributaria.
EU ha comenzado a presionar a Panamá para que firme un tratado
tributario con el objetivo de perseguir el crimen fiscal.
Como se sabe, Panamá es considerado un paraíso fiscal
por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo
Económico (OCDE).
Tras el inicio de las conversaciones, las autoridades no han informado
con suficiente transparencia sobre lo conversado con EU.
Lo poco que han dicho algunos funcionarios que viajaron a Miami,
EU, a conversar con los norteamericanos, es que sabrán defender
los intereses de Panamá al momento de entrar en negociación.
Es más. el texto del borrador del tratado tributario no
fue dado a conocer por el Gobierno. Se pudo conocer cuando el documento
fue publicado por La Prensa y otro medio de comunicación.
El borrador publicado es el que EU ha utilizado para firmar tratados
de intercambio de información tributaria con unos 70 países.
Como todo tratado, el texto del borrador contiene una serie de párrafos
confusos y no muy claros.
Pero el artículo cuarto es quizás el más específico.
Según los puntos de dicho artículo, EU podría
llevar a suelo norteamericano u otro lugar, no sólo a los
que ellos consideran evasores de impuestos, sino a cualquier persona
que tenga conocimiento de aquellos que evaden al fisco norteamericano.
El Ministerio de Economía, que encabeza las conversaciones,
ha informado que desconoce el borrador publicado y que es un documento
que no ha sido consensuado.
El inicio de las conversaciones ha caído como un balde de
agua fría en algunos sectores bancarios, de abogados y empresariales,
que aseguran no haber tenido conocimiento de lo que el Gobierno
panameño estaba haciendo.
El tratado tributario ha encontrado mayor rechazo en las firmas
de abogados.
¿Pero qué es lo que está en juego?
Se ha dicho que un tratado de intercambio de información
tributaria acabaría con la economía de servicios,
porque tocará el centro bancario y financiero y la venta
de sociedades anónimas.
Lo que estaría en juego es la fiscalización de las
cuentas de unos 87 bancos que componen el Centro Bancario cuyos
activos representan unos 37 mil millones de dólares.
También se ha argumentado que un tratado tributario afectaría
directamente el negocio de la venta de sociedades anónimas
organizadas por centenares de firmas de abogados y que en concepto
de impuesto de Tasa Unica aportan más de 20 millones de dólares
al año.
Según los sectores afectados, lo peor de todo es que Panamá
no necesita negociar un tratado de intercambio de información
tributaria, porque los panameños no tienen nada que intercambiar.
El sistema tributario panameño se basa en el principio de
territorialidad, que consiste en que los ciudadanos que están
en el país, sólo pagan impuestos por lo producido
aquí. Mientras que EU aplica el principio de universalización
tributaria para gravar a sus ciudadanos en el extranjero.
Por la magnitud del tratado, lo menos que el país espera
es que el Gobierno proporcione la mayor cantidad de información
posible para que el país tenga claro a lo que se está
enfrentando.
El autor es periodista
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