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Olvido sin piedad
Las autoridades del Ministerio de Gobierno y Justicia
han tenido, desde hace años, la política de cerrar
las puertas de las cárceles a los periodistas. ¿Por
qué?
HERASTO REYES
hreyes@prensa.com
Hay
hombres que este mundo olvida sin piedad. Las condiciones a las
que son sometidos denigran su integridad. Afuera viven siempre con
el grillete de la pobreza y el delito, con ninguna vinculación
sana con la sociedad; y cuando caen en la cárcel son las
rejas el límite del olvido...
En todas las cárceles del país, en unas más
que en otras, la acumulación de quejas es permanente: mora
judicial, hacinamiento, malos tratos, mala alimentación,
violencia y desesperación. No hay una clasificación
debida, ni mucho menos programas de rehabilitación que signifiquen
una esperanza efectiva para los detenidos.
Periodistas de La Prensa han intentado en varias ocasiones entrar
a las cárceles con la libertad de moverse en sus instalaciones
y conversar con los detenidos, pero eso no ha sido posible: las
autoridades nunca dan el permiso.
Un pequeño reportaje del corresponsal Ismael Hernández
de Santiago de Veraguas, publicado ayer miércoles 16 de enero
del 2002, da cuentas de la situación por la que atraviesan
los 250 detenidos de la cárcel de esa ciudad.
Los periodistas lograron entrar a la cárcel porque acompañaron
al gobernador Mario Forero en una visita que hiciera al centro penitenciario.
Hay en este sistema carcelario, a nivel nacional, constantes violaciones
de los derechos humanos de los detenidos. Y pareciera que tales
violaciones no son delito, cuando lo son más graves que algunos
de los cometidos por los presos: robo, hurto, consumo de drogas
y similares.
No se trata de dispensar las faltas del delincuente; de lo que
se trata es de respetar sus derechos para que él aprenda
a respetar los de los demás. Es decir que la cárcel
incremente la dignidad del hombre que paga por una falta y no se
convierta en un infierno con categoría de universidad del
crimen.
Cartas y comentarios
La morosidad tributaria
10 de enero del 2002
En la edición del 29 de diciembre de 2001 de La Prensa,
se publicó un artículo de opinión del empresario
Juan B. Mckay, titulado Impuestos sí, impuestos no,
en el que se cuestionan los efectos de la Ley 53 de 2001. Por
la cual se concede una moratoria para el pago de los tributos administrados
por la Dirección General de Ingresos.
La Ley 53 no constituyó ninguna imposición, como
refleja el título del artículo de McKay, toda vez
que es obligación de los contribuyentes pagar sus tributos
en tiempo oportuno.
Las leyes de moratoria tributaria buscan: facilitarle a los contribuyentes
el pago de las obligaciones tributarias que han dejado de pagar,
mediante la eliminación de los intereses y recargos; y acrecentar
el erario o minimizar el déficit fiscal, para que el Estado
pueda cumplir con sus obligaciones.
La recaudación de impuestos es permanente, legal, indelegable,
consustancial con el Estado mismo y de tipo instrumental, porque
no persigue un fin en sí misma, sino que ella servirá
para que el Estado lleve a cabo otras actividades importantísimas,
pero que no producen ingresos, como son: salud, educación,
infraestructura, justicia. Por ello, el Estado está en la
obligación de establecer alternativas que le permitan hacer
efectiva la recaudación al plazo más breve posible.
Sobre este último aspecto, McKay sugiere que la Ley 53 de
2001 debió prever la posibilidad de arreglos de pago a largo
plazo, y con abonos menores al 50% antes del 31 de diciembre del
2001 y el 50% restante antes del 28 de febrero de 2002. Al respecto
debo señalar, que [dados los propósitos de la recaudación
de impuestos, antes señalados] es imposible convertir las
Leyes de moratoria fiscal en meros arreglos de pago.
Las afirmaciones en torno a que las disposiciones de la Ley 53
de 2001 pretenden beneficiar a un grupo de amigos resultan, además
de irrespetuosas, infundadas, porque las estadísticas demuestran
que los contribuyentes que se acogieron al beneficio de la citada
ley no solo fueron aquellos que debían cuantiosas sumas de
dinero al fisco. También se acogieron contribuyentes cuya
morosidad ascendía a cifras pequeñas; muchos de los
cuales cancelaron la totalidad de su deuda tributaria al 31 de diciembre
de 2001.
En general el fin de la Ley 53 de 2001 tuvo éxito, ya que
se sobrepasaron las expectativas de recaudación que motivaron
su promulgación.
Estelabel Piad Herbruger
(Directora general de Ingresos, Ministerio de Economía y
Finanzas).
Por razones de espacio la carta anterior fue
editada.
Errores en los crucigramas
4 de enero del 2002
Sobre el crucigrama que aparece todos los días y cuya responsabilidad
pertenece a Luis Campos, se me ha explicado que es un espacio que
La Prensa compra en el exterior y que la misma no asume responsabilidad
sobre lo escrito y presentado, debo recordarles que su primera responsabilidad
es la de informar y enseñar al público al cual se
deben.
Estos crucigramas adolecen de múltiples errores de ortografía,
tipografía, edición y sobre todo contenido.
Hace dos semanas apareció en la sección de Opinión
un artículo en el cual se discutía la responsabilidad
que tenían los medios de educar al conglomerado y se trataron
inclusive casos específicos sobre el lenguaje.
He reunido las ediciones desde el mes de julio del 2001 y puedo
demostrarle que no pasa un día en el que no se incluya algún
tipo de error o vicio en lo que respecta al lenguaje y al uso del
mismo.
Es frustrante, por decir lo menos, tratar de llenar uno de sus
crucigramas. Estoy seguro de que hay en Panamá muchas personas,
con mucho más conocimiento del lenguaje y su aplicación
que lo desmostrado por Luis Campos, y soy de la opinión que
debe ser reemplazado, para el bien de todos los panameños
que nos entretenemos leyendo cada letra del periódico y llenando
sus crucigramas.
Arlés Fernández D.
En cuanto al crucigrama, igual que con el horóscopo y las
tiras cómicas, La Prensa adquiere los servicios de agencias
internacionales. Una vez que se venza el contrato con los productores,
podrá hacerse el cambio para mejorar la calidad de estos
entretenimientos.
Desaprueba publicación de algunas
fotos
5 de enero del 2002
Últimamente he notado que le están dedicando espacio
de primera plana a fotos que supongo que ustedes llaman curiosas
o interesantes. Ejemplos recientes son la foto del ex-presidente
Ernesto Pérez Balladares en su yate y, la del 4 de enero
del 2002 fue el colmo, la foto de un diablo rojo decorado
con un dibujo de bin Laden. ¿Creen que es cómico,
curioso o interesante? Díganle eso a las miles de familias
que están de luto gracias a este señor, incluyendo
a la de una panameña: Diarelia Mena.
Quisiera que me digan, por favor: ¿qué quisieron
informar con esto?, ¿que ese busero se comporta como bin
Laden? ¿que los panameños utilizamos esta tragedia
internacional como parte de nuestro folclor? Lo que le debería
dar a ese busero es pena por manejar un bus con ese dibujo, y para
colmo ustedes le premian su trastada al publicar una
foto de su bus en primera plana. Publicar este tipo de fotos le
da atención a temas que no lo merecen.
Quisiera aportar un poco ya que veo que a veces se quedan sin ideas
de qué noticias publicar, pues aquí les doy unos cuantos
tips a ver si dedican el espacio a estos temas que sí son
interesantes:
En calle 50 los usuarios de la parada que debe quedar
enfrente de la oficina de Cable & Wireless (calle 54 Este),
no tienen parada. Los buses hacen lo que les da la gana.
Casi todos los días en horas de la noche y muchas veces
de día, hay varios carros que hacen regatas en Calle 50 y
en el área de Marbella enfrente del hospital Paitilla. A
pesar de que varias personas hemos llamado a la policía,
ellos no se presentan.
Le solicito que me disculpe por esta carta tan larga pero es que
esa foto fue la gota que derramó el vaso. Hay tantos problemas
sociales en Panamá que hasta son más importantes que
lo que les describí en estos puntos, y me molestó
que pierdan espacio de primera plana con ese bus; quise dedicarles
estas líneas para ver si puedo ayudar a hacer de Panamá
un mejor lugar para vivir. ¿Es mucho pedir?
Karen Cohen
¿A dónde van las cédulas
dañadas?
9 de enero del 2002
En el mes de noviembre fui a renovar mi cédula, ya que me
correspondía en ese mes. Hice los trámites correspondientes
y el día que fui a retirarla había un error en la
firma, ya que salía un garabato en lugar de mi firma. Así
me tomaron una nueva foto y retiré el documento corregido.
La inquietud mía y la sugerencia al departamento de Cedulación
es que se debiera anular la que salió anteriormente, al momento
de retirar la nueva.
Le pregunté a la joven qué pasó con la cédula
errada y ella me dijo que eso quedaba en archivos. Es un documento
de identidad y me preocupa no saber qué pasa con todas estas
cédulas erradas. Sería más sano que hubiera
una información al respecto.
Sonia de Chang
Sobre la guerra de Viet
Nam
21 de diciembre del 2001
En el artículo Monolitos y ovaciones, publicado
en la página de opinión del domingo 16 de diciembre
de 2001, es lamentable que un escritor y periodista de la talla
del señor Sánchez Borbón asevere que en Viet
Nam ... la nación más poderosa de la historia
fue ignominiosamente derrotada por un ejército de guerrilleros
harapientos. Nada más lejos de la realidad.
Se han escrito muchos libros y tratados sobre esta guerra, y hacer
un análisis más amplio de las causas de esta derrota
llevaría más espacio del permitido. Sin embargo, entre
los factores principales podemos mencionar:
1. Una guerrilla del Viet Cong con una gran experiencia en este
tipo de lucha, fanáticamente convencida del objetivo a lograr:
la unificación de Viet Nam.
2. Participación del ejército regular de Viet Nam
del Norte (EVN), también altamente motivado, en Vietnam del
Sur. Ya en noviembre de 1965, la Primera División de Caballería
Aerotransportada del ejército de Estados Unidos se enfrentó
contra 2 mil regulares del EVN (tres regimientos), en la batalla
de Ia Drang. En la ofensiva del Tet de 1968, junto con los Viet
Cong combatieron regulares del EVN. En la ofensiva de Pascua en
1972, el general Vo Nguyen Giap invadió Viet Nam del Sur
con 14 divisiones y 26 regimientos separados del EVN, así
como tanques y artillería de apoyo. El 30 de abril de 1975,
cuando la caída de Saigón, la columna de tanques soviéticos
T-34 que tumbaron las puertas del palacio presidencial pertenecían
al EVN.
3. Un ejército de Viet Nam del Sur bastante desmotivado
y excepto por contadas excepciones, estaba comandado por oficiales
corruptos.
4. Un gobierno de Viet Nam del Sur debilitado por la corrupción,
asesinatos, elecciones fraudulentas e intrigas políticas.
5. Una tremenda oposición en el frente doméstico
sobre la participación del ejército de los Estados
Unidos en Viet Nam.
6. Una gran desmoralización por parte de los miembros de
las fuerzas armadas norteamericanas en Viet Nam.
En cuanto a abastecimientos, la CIA estimó que entre 1966
y 1971, Vietnam del Norte envió 630 mil soldados, 100 mil
toneladas de comida, 400 mil armas y 50 mil toneladas de municiones
a Vietnam del Sur a través de la Senda de Ho Chi Minh. ¿Guerrilleros
harapientos? ¡Por favor!
Respetuosamente le recomiendo al señor Sánchez Borbón
la siguiente bibliografía para que amplíe sus conocimientos
sobre la guerra de Viet Nam y evite en el futuro hacer comentarios
como el que motivó esta carta: Vietnam. A history por Stanley
Karnow, Where the domino fell. America and Vietnam 1945 to 1990
por James S. Olson y Randy Roberts, In retrospect por Robert S.
McNamara y The easter offensive. Vietnam, 1972 por el Coronel. G.
H. Turley.
Eduardo Peña C.
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