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Defensor del lector
Las cartas
La página defensor del lector
es una ventana para que los lectores de La Prensa compartan sus
críticas y comentarios de la manera más expedita posible.
HERASTO REYES
hreyes@prensa.com
Las
características de las cartas que recibe La Prensa, con el
propósito de publicarlas en la página del defensor
del lector son muy sencillas:
pueden ser sugerencias, quejas, reclamos, críticas
y comentarios en relación al periódico o a sus publicaciones.
deben ser cortas (entre 20 y 60 líneas, para tener
una idea); no indica que si un tema requiere de una extensión
menor o mayor no pueda publicarse.
deben estar escritas en un lenguaje respetuoso.
el autor o la autora deben anotar su número de cédula
y, de ser posible, la forma de comunicación directa con el
periódico.
no se publican cartas anónimas ni aquellas de autores
inexistentes (no identificados).
Las cartas pueden enviarse por correo electrónico (hreyes@prensa.com),
correo ordinario (Apartado 6-4586, El Dorado, Panamá), fax
(222-1222) o personalmente (en las oficinas del diario en la avenida
12 de octubre).
Se publican todas las cartas que reúnen las características
antes señaladas a la mayor brevedad de tiempo posible.
Las cartas no son sujeto de ediciones sin el consentimiento de
su autor, excepto en lo que concierne a gramática y ortografía.
El defensor del lector o el director del diario, si consideran
necesario, agregarán un breve comentario explicativo o de
respuesta al escrito publicado.
Cualquier lector de La Prensa tiene acceso a esta ventana para
enviar sus cartas y comentarios.
Cartas y Comentarios
Críticas a La Prensa
28 de diciembre del 2002
Me tienen hasta la coronilla los que tienen a Gustavo Gorriti como
la divina pomada y degradan a nuestros periodistas y al periodismo
nacional. Pareciera que Sánchez Borbón sufriera un
horrible enamoramiento de Gorriti. Es terrible ver el tira y jala
que hay dentro de La Prensa, que con su pretensión de parecer
objetiva, no está haciendo su papel de denuncias e investigaciones,
y más pareciera interesada en enemistades personales, entre
esas con el expresidente Ernesto Pérez Balladares. Hasta
las caricaturas ya son un abuso y repetitivas.
¿Qué les está pasando? Bien lo describió
la señora Beatriz Valdés. ¿Tiene algo que ver
con que el director del diario es el señor Sucre, que es
Molirena, del grupo de Vallarino? Se nota, se nota...
René Godinez
Un periódico es una unidad viva, terrible sería que
todos pensáramos igual y no se pudiera hacer un periodismo
variado y dinámico. Gracias por sus críticas concernientes
al diario, publicadas en esta carta y en la del 6 de diciembre del
2001. En cuanto a sus opiniones políticas, son las suyas,
las escuchamos.
La nueva sección
La ciudad
2 de enero del 2002
Hola, qué tal...
Mi nombre es Jorge Rodríguez, tengo 21 años, soy
estudiante de aviación, y quiero felicitarlos por el nuevo
suplemento La ciudad.
Soy capitalino 100%, y a pesar de que estudio en Florida, Estados
Unidos, soy un eterno enamorado de mi ciudad y muy orgulloso de
lo que fue, es y de lo que representa.
Muchas gracias por exaltarla y, como dijeron en el primer suplemento,
resaltar sus debilidades y fortalezas.
Si está a mi alcance ayudar y contribuir con el suplemento,
lo haría con mucho gusto.
Nuevamente muchas felicidades, sigan así.
Jorge Rodríguez (estudiante de aviación)
Usted representa a un gran número de lectores que han recibido
con beneplácito la sección La ciudad.
Muchas gracias por su voz de estímulo.
La palabra zafra
3 de enero del 2002
La presente es para solicitarles que me corrijan si no comprendo
adecuadamente el significado de la palabra zafra. Esta palabra fue
utilizada en el encabezado de una noticia que apareció en
la edición del día 3 de enero del 2002 de La Prensa,
en la página 8-A, para describir la acción de recolectar
la sal.
Hasta donde tengo entendido, zafra se utiliza para describir la
cosecha de la caña y fabricación del azúcar
de caña, tal y como lo indica el diccionario de la Real Academia
Española, en su vigésima primera edición, y
no para describir la recolección de sal:
I. Período en que amarillean y maduran las cosechas.
II. Cosecha de la caña dulce.
III. Fabricación del azúcar de caña, y por
extensión, la de remolacha.
Les reitero que por favor me corrijan si es que he cometido un
error. Pero de no ser así espero acepten esta crítica
constructiva para futuras publicaciones.
Antonio A. Abrego M. (ingeniero geotécnico)
Su comentario es acertado. Sin embargo, por razones y orígenes
que desconozco, en el interior (Azuero y Coclé, principalmente),
los campesinos y productores usan la palabra zafra casi como sinónimo
de cualquier cosecha (tomate, melones) o de extracción de
productos como la sal. Por la fuerza de ese uso, la empleamos en
La Prensa. El diccionario de la Real Academia relaciona la palabra
con la caña de azúcar y en otro aspecto con coladeras
metálicas o con residuos de la minería. El diccionario
Panameñismos, de Baltazar Isaza Calderón, no registra
la palabra zafra.
Cuando las cifras mienten
Existe cierto desorden en el uso y abuso de las cifras, especialmente
en los medios impresos y, con demasiada frecuencia, en documentos
oficiales y de empresas privadas, memorias financieras y otros.
En La Prensa del 5 de julio del 2001, veo una noticia que se intitula
VISA y bancos se unen en mercado ... el mercado es de 2 billones
a 4 billones de dólares.
Lo que se quiso decir en este caso es que ... el mercado
de 2 mil millones a 4 mil millones de dólares....,
pues en Estados Unidos 1 billón es el equivalente de 1000
millones (mil millones) o sea lo que se llama en español
un millardo.
El traductor tradujo billions por billones, solamente porque se
parecen, sin tener en cuenta que ambas son cifras y que el original
en inglés significa algo muy diferente que la misma palabra
en español.
La situación no es tan sencilla. En el caso del artículo
que nos ocupa, lo que en inglés se entiende como miles de
millones, el lector en español, podría entenderlo
así: ...el mercado de 2 millones de millones a 4 millones
de millones de dólares....
El billón estadounidense es lo que en el español
correcto se conoce como millardo y tiene nueve ceros (1.000.000.000)
mientras que un billón en el sistema español tiene
12 ceros (1.000.000.000.000).
Como se puede apreciar, en estos casos, la traducción no
es solamente traducir las palabras, es necesario también
traducir las cifras, los valores y las medidas.
Juan Manuel Handal (reasegurador jubilado).
Indudablemente que el manejo de estas cifras grandes es difícil
cuando una nota se dirige al gran público; pero eso no justifica
el uso incorrecto de las cantidades. Muchas gracias por su observación.
Vale anotar que la asimilación popular del concepto millardo
probablemente sea lenta, aun cuando la Academia incluyó el
término en la reciente vigésima segunda edición
de su diccionario.
Sobre crisis argentina
2 de enero del 2002
Soy argentino, pero mi esposa es panameña, por lo que leo
habitualmente La Prensa en la WEB. Quisiera aportar algunas precisiones
a los artículos que ustedes han venido difundiendo estos
últimos días.
La Argentina, sin lugar a dudas, se enfrenta con la fase terminal
de una de las más profundas crisis de su historia; las cifras
son reveladoras: una tasa de desempleo que ronda el 20% y cerca
de 15 millones de personas por debajo de la línea de pobreza,
lo que representaría algo así como el 40% de su población,
con un sistema político extremadamente corrupto que desoyó
las permanentes quejas de la ciudadanía, debieron sucederse
cinco presidentes en menos de dos semanas para que los políticos
llegaran a la creación de un gobierno de unidad nacional
con Eduardo Duhalde a la cabeza.
Tal vez el principal anuncio del nuevo gobierno sea la salida de
la denominada convertibilidad, que establecía la paridad
1 a 1 entre el peso y el dólar. Todavía no se conoce
exactamente cómo se hará la salida, pero se estima
una devaluación de un 40% para dejar luego flotar libremente
la moneda. El desafío es más importante en el plano
social, donde ya se ha establecido un subsidio al desempleo de unos
200 pesos para cerca de un millón de jefes y jefas de hogar
desocupados, al menos para morigerar los efectos de una redistribución
regresiva de los ingresos que se ha venido operando en este país
desde los últimos 30 años.
El interrogante que nos planteamos todos los argentinos es si tendrá
éxito la gestión de Duhalde, quien paradójicamente
fue derrotado en las elecciones por el renunciante De La Rúa.
A decir verdad, priva el escepticismo, pero los denominados cacerolazos
una singular manera de protesta se han transformado
en una especie de asamblea popular que puede derribar a funcionarios
no deseados, signados como corruptos, y aun hasta al propio presidente.
Esto habla a las claras del hartazgo de la ciudadanía con
la clase política que en ciertos niveles percibe salarios
superiores a los 10 mil dólares mensuales, mientras la gran
mayoría del pueblo vive en la indigencia.
Debo decir, ya para finalizar, que alguna vez la Argentina se comparó
con Australia, Canadá o los Estados Unidos, cuando los inmigrantes
europeos debían optar por alguno de estos países que
parecían ser los más promisorios. Hoy en día,
Argentina aparece a la par de Nigeria, al compararse el riesgo-país
de ambas naciones.
Siento desazón por un país que pudo, pero no quiso
ser; como decimos por aquí, se confunden bronca, impotencia,
por un país rico que vive lleno de pobres.
Pablo Paolasso (Instituto de Estudios Geográficos - Universidad
Nacional de Tucumán).
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