Ring
Side
Los pesados, un nido
de mediocres
Nicolás Espinosa s.
nespinos@prensa.com
Evander Holyfield no pudo conseguir su objetivo. Le faltó
un empujoncito para coronarse nuevamente campeón, frente
a un adversario cuyos mayores créditos, además de
ser el monarca, fueron que "mostró valentía,
inteligencia y voluntad de sacrificio, aunque no tiene pegada",
según lo detallado por el periodista de la agencia EFE Alejandro
Moreno.
"Lo que sí quedó claro es que ninguno de los
dos boxeadores, después de 36 asaltos consecutivos, fue capaz
de dejar definido con claridad al campeón de la AMB",
destaca Moreno en su nota y que resume perfectamente lo que han
sido las refriegas de estos dos mastodontes. En resumen: dos empates
y una victoria con muchas interrogantes.
El resultado ha dejado la puerta abierta para que Holyfield crea
que no le es muy difícil volver a ceñirse la corona
mundial en un próximo intento. Se sintió ganador la
noche del sábado y esto le ha subido su autoestima, pero
obnubilado la razón.
Tanto Holyfield como Ruiz demostraron una vez más, que la
división pesada está muy lejos de ser la casa del
mejor boxeador libra por libra, como una vez se conociera. Hoy es
una más del montón y no solo porque existan decenas
de púgiles como John Ruiz, con escaso talento y algo de suerte,
sino porque también los campeones no han mostrado nada.
Lennox Lewis es un púgil mediocre que cada vez que pelea,
por más malo que sea su rival, es posible que pierda la faja.
No creo que haya que hablar algo más de Ruiz, y el ucraniano
Wladimir Klitschko es un mar de interrogantes.
No es extraño entonces entender por qué a un Mike
Tyson, cuyos mejores días han pasado y que ha visitado más
las comisarías de policías en estos dos últimos
años que los cuadriláteros, estén a punto de
pagarle casi 30 millones de dólares por pelear con Lewis.
Es la máxima atracción de la categoría y es
por ello que Lewis se metió de lleno en los juzgados e impidió
primero que Rahman peleara con otro que no fuera él, y después
impidió que Tyson se midiera a Ray Mercer el próximo
mes de enero. Para nada temía Lennox que Mercer pudiera dar
una sorpresa, sino que Tyson hiciera sus acostumbrados actos extracurriculares
e impidiera una posible pelea titular.
Así están las cosas. Tan parecidas a hace 10 años,
cuando Tyson era el niño mimado de todos y estaba de luna
de miel tanto con las organizaciones internacionales, como con el
despeinado Don King.
Lo que no llegó al público
Fue una lástima que la última programación
del año, realizada el pasado sábado en la Arena de
Colón, no contara con una mayor cantidad de fanáticos.
Fue un gran esfuerzo por parte de los empresarios de Colón
Boxing Production, quienes trajeron desde Colombia a Daris Pardo
para que le hiciera frente a Ana Pascal, quien defendía su
cetro mundial femenino.
Tal vez fuera el precio de la entrada general, cinco balboas, o
las cercanas fiestas, lo cierto es que una mayor asistencia hubiera
sellado con broche de oro un gran año para el pugilismo colonense.
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