Panamá, 6 de enero de 2002
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Ring Side

Los pesados, un nido de mediocres

Nicolás Espinosa s.
nespinos@prensa.com


Evander Holyfield no pudo conseguir su objetivo. Le faltó un empujoncito para coronarse nuevamente campeón, frente a un adversario cuyos mayores créditos, además de ser el monarca, fueron que "mostró valentía, inteligencia y voluntad de sacrificio, aunque no tiene pegada", según lo detallado por el periodista de la agencia EFE Alejandro Moreno.

"Lo que sí quedó claro es que ninguno de los dos boxeadores, después de 36 asaltos consecutivos, fue capaz de dejar definido con claridad al campeón de la AMB", destaca Moreno en su nota y que resume perfectamente lo que han sido las refriegas de estos dos mastodontes. En resumen: dos empates y una victoria con muchas interrogantes.

El resultado ha dejado la puerta abierta para que Holyfield crea que no le es muy difícil volver a ceñirse la corona mundial en un próximo intento. Se sintió ganador la noche del sábado y esto le ha subido su autoestima, pero obnubilado la razón.

Tanto Holyfield como Ruiz demostraron una vez más, que la división pesada está muy lejos de ser la casa del mejor boxeador libra por libra, como una vez se conociera. Hoy es una más del montón y no solo porque existan decenas de púgiles como John Ruiz, con escaso talento y algo de suerte, sino porque también los campeones no han mostrado nada.

Lennox Lewis es un púgil mediocre que cada vez que pelea, por más malo que sea su rival, es posible que pierda la faja. No creo que haya que hablar algo más de Ruiz, y el ucraniano Wladimir Klitschko es un mar de interrogantes.

No es extraño entonces entender por qué a un Mike Tyson, cuyos mejores días han pasado y que ha visitado más las comisarías de policías en estos dos últimos años que los cuadriláteros, estén a punto de pagarle casi 30 millones de dólares por pelear con Lewis.

Es la máxima atracción de la categoría y es por ello que Lewis se metió de lleno en los juzgados e impidió primero que Rahman peleara con otro que no fuera él, y después impidió que Tyson se midiera a Ray Mercer el próximo mes de enero. Para nada temía Lennox que Mercer pudiera dar una sorpresa, sino que Tyson hiciera sus acostumbrados actos extracurriculares e impidiera una posible pelea titular.

Así están las cosas. Tan parecidas a hace 10 años, cuando Tyson era el niño mimado de todos y estaba de luna de miel tanto con las organizaciones internacionales, como con el despeinado Don King.

Lo que no llegó al público

Fue una lástima que la última programación del año, realizada el pasado sábado en la Arena de Colón, no contara con una mayor cantidad de fanáticos.

Fue un gran esfuerzo por parte de los empresarios de Colón Boxing Production, quienes trajeron desde Colombia a Daris Pardo para que le hiciera frente a Ana Pascal, quien defendía su cetro mundial femenino.

Tal vez fuera el precio de la entrada general, cinco balboas, o las cercanas fiestas, lo cierto es que una mayor asistencia hubiera sellado con broche de oro un gran año para el pugilismo colonense.

 




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