Panamá, 6 de enero de 2002
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Solteronas profesionales

Karla Jiménez
kjimenez@prensa.com

La soltería en mujeres profesionales es un fenómeno que se presenta de forma involuntaria y que va íntimamente ligada con las perspectivas futuras que cada pareja tiene con respecto a su relación

“¿Será que somos muy exigentes?”, me preguntó con cierta inquietud una amiga. Al parecer la cafeína procedente de los cappuccini que nos habíamos tomado aquella tarde había comenzado a hacer efecto en nuestras mentes.

Pronto, lo que se había iniciado como una conversación pasiva, terminó siendo una polémica digna de transmitirse en cualquier capítulo del programa televisivo Sex In the City.

Mi compañera es una profesional bastante joven, sin embargo, la idea de ser catalogada como una solterona parece inquietarla.

“No creo que seamos inflexibles, solo un poco rigurosas en quiénes nos fijamos”, le contesté también con algo de preocupación. Tras varios comentarios, la tertulia terminó con algo de humor al recordar que pese a nuestra evidente soltería, por lo menos tenemos la disponibilidad de hacer prácticamente lo que nos venga en gana.

El premio

Un artículo publicado en la revista española Clara expuso de forma curiosa algunas características de la mal catalogada condición de soltera.

Según la revista, el estar ”quedado” ha pasado a ser una bendición entre muchas de nosotras que amamos la emancipación.

Antiguamente, las que teníamos más de 25 años de edad y estábamos solteras, éramos catalogadas como seres infelices, raras y carentes del privilegio de ser amparadas por el apellido de un hombre. Por fortuna, la situación cambió trayendo consigo un mundo de posibilidades para las que tuviesen en mente otras opciones en el orden académico, laboral y personal.

Condiciones

La doctora Enriqueta Davis, quien ha realizado diversas investigaciones en el campo de la sociología, aseguró que la soltería se debe a múltiples causas. No obstante, una de las razones de peso es el alto número de mujeres estudiantes activas en los niveles medio y universitario.

“Actualmente las estadísticas muestran un alto porcentaje de deserción académica en los varones panameños”, recordó Davis en esta entrevista con La Prensa.

“Esto en cierta forma afecta la relación de pareja, ya que una mujer con determinado nivel profesional y económico es propensa a tener ciertas predisposiciones y costumbres que de alguna forma podrían injerir sobre dicho vínculo”, afirmó Davis.

“Con esto no se quiere decir que una no pueda enamorarse de una persona que no tenga iguales niveles profesionales”, prosiguió. Sin embargo, algunos factores cotidianos como la convivencia con amistades, la vida laboral o el ambiente que los rodea a la larga podrían minar el lazo afectivo que se hubiera podido dar en un principio, aclaró.

Según la socióloga, la soltería en mujeres profesionales es un fenómeno que se presenta de forma involuntaria y que va íntimamente ligada con las perspectivas futuras que cada pareja tiene con respecto a su relación.

Clara, por otro lado, divulgó una teoría bastante interesante. Según la revista, la soltería entre las mujeres profesionales ya no figura como un estigma que las marca de forma negativa. Más bien algunas féminas tienden a postergar el matrimonio para desarrollar un perfil más profesional o porque exigen demasiadas cualidades en un hombre, haciendo que su ideal masculino sea cada vez más inalcanzable.

Asimismo, Clara añadió que otros factores como el amor por su independencia o bien la incapacidad de algunas parejas para comprometerse también puede influir sobre la condición civil de la mujer actual.

Davis, por su parte, aseguró que con el avance y superación profesional, las perspectivas de la mujer pueden cambiar. “Estas transformaciones pueden darse por razones simples como los factores que rigen nuestra estructura social actual”, comentó.

Por ejemplo, –agregó la socióloga– una mujer autosuficiente, que puede comprarse un artículo de valor, que viste de determinada forma y que está acostumbrada a realizar ciertas faenas, podría sentirse limitada al lado de una persona que no pueda satisfacer o compartir con ella estas necesidades”.

Sobre esto, Clara publicó que la soltería también podría traerle a la mujer múltiples ventajas, ya que le permite realizar diversas actividades o labores que de alguna forma enriquecen sus pericias y percepción sobre otros aspectos habituales de su vida.

El ‘ideal’

Los estudios de Davis registran un alto profesionalismo en mujeres de todas las clases sociales. No obstante, para ciertas féminas provenientes de niveles más elevados priman mucho otros denominadores a la hora de buscar pareja.

La opinión que la familia tenga con respecto al compañero puede influir sobre la decisión de la mujer en cuestión”, dijo Davis.

“Generalmente este tipo de hogares favorece a los hombres que sean de la misma alcurnia o nivel académico al que la mujer pertenece”, aclaró.

Davis afirmó que a medida que avanza en edad, a la mujer se le hace más difícil conseguir un compañero.

Al igual que los hombres, la socióloga aseguró que en el fondo las mujeres también buscan afecto.

“Creo que se debe de esclarecer el mito de que las mujeres tenemos intereses diferentes que los varones”, explicó.

Agregó que “en general, también buscan a alguien con quien compartir lo bueno, lo malo y lo difícil de la cotidianidad, o con quien planificar proyectos comunes a largo plazo”, prosiguió.

Para Davis este aspecto es importante, ya que lo considera como el núcleo de la tan anhelada felicidad. En ese orden, detalló que en la medida en que se considere una relación como un esbozo con miras a un futuro, mayores son las probabilidades de que este se solidifique.

Aún así, Davis aseguró que las investigaciones que ha realizado demuestran que las féminas pueden sentirse bien donde están y con lo que están haciendo, aunque carezcan de un compañero sentimental.

“En este punto es importante recalcar que las personas, no importa el sexo, deben tener sus propias metas”, enfatizó Davis. “La planificación y ejecución que cada una le dé a ese proyecto particular de vida, es lo que a la larga condicionará la felicidad o desdicha de cada quién”, añadió.


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