Panamá, 6 de enero de 2002
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
La Ciudad
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Defensor del lector
Negocios
Revista
Reseña
Tecnología
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
Notas importantes
El tiempo
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Agenda
Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SUPLEMENTOS
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
R. Empresarial
Talingo
SEPARATAS
Pulso de la Nación
Punto exe
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

Explorando el organismo

Daniel Domínguez Z.
ddomingu@prensa.com

‘Los misterios internos’ es un lúcido ensayo sobre el tortuoso camino que ha recorrido a lo largo de los años el pensamiento científico

Obra: Los misterios internos

En épocas pasadas, el científico tenía que conformarse con dar a conocer sus investigaciones entre sus colegas, cuando en algún momento del año se realizaban encuentros nacionales o mundiales de sus especialidades.

Esta práctica, aún muy vigente, le permitió reconocimiento entre sus iguales, pero no lo acercaba al gran público, a ese sector a quienes sus hallazgos benefician directamente.

Con los años, las editoriales han manifestado interés por publicar obras de carácter y rigor científico que estén dirigidas a los lectores no necesariamente expertos en una materia específica de las ciencias exactas. Esto ha permitido que el conocimiento se propague con mayor frecuencia y rapidez.

Es por eso que en las librerías uno ve con regularidad obras de este tipo, y uno de los autores que ha obtenido más reconocimiento en esta línea de trabajo es el estadounidense Sherwin B. Nuland.

Nuland es profesor clínico de cirugía en la Escuela de Medicina de Yale, donde ha enseñado desde 1962. Es autor de varios libros que se han convertido en best-sellers como La sabiduría del cuerpo y Cómo nos llega la muerte, obra que logró el National Book Award y fue finalista para los premios Pulitzer y el National Book Critics’ Circle Award.

Pasión por lo humano

Podríamos decir, sin asomo ni deseos de darle a la expresión un significado de doble sentido, que Sherwin B. Nuland adora el cuerpo humano.

Pero este aprecio lo hace de forma respetuosa y con un estilo de redacción sencillo y refrescante. Y lo más importante de todo, sin la intención de dar una clase magistral ni tratar al lector de ignorante.

Nulland echa mano de su infancia, de su relación con su hermano o su padre, de su experiencia como médico y docente para hablar coloquialmente en Los misterios internos sobre el estómago, el hígado, el bazo, el corazón y el útero.

Su método, que es muy utilizado en las páginas de los diarios que le dedican espacio a la salud y que escriben los especialistas, es utilizar generalmente como protagonistas y ejemplos a personas reales, para darle un sentido de proximidad a quien lee, y para que a su vez se identifique de una manera más grata y confiable.

Aunque Nulland parte de la verdad científica siempre deja espacio para creer en el lado psíquico que tienen todos los males y sus curas, algo que aprendió de los griegos.

Piensa que hay un vínculo profundo entre el estado mental y la salud, y le inquieta que muchos colegas se inclinen solo a luchar contra los ataques del corazón y no contra la depresión que sufren los pacientes que la padecen.

Como todas las obras de Sherwin B. Nuland, Los misterios internos tiene como objetivo que nos demos cuenta que podemos vivir con las enfermedades y que se pueden superar gracias a las indicaciones de los galenos, pero sin olvidar el maravilloso poder del espíritu humano.

Si en Cómo nos llega la muerte, este cirujano y escritor de 68 años de edad nos decía cómo aprender a morir, y en La sabiduría del cuerpo nos explicaba los mecanismos de nuestro organismo, en Los misterios internos nos plantea que cada órgano tiene su propia personalidad y su propia mitología.

En este libro, Nuland nos recuerda que en tiempos pasados los galenos tenían que vaticinar muchas veces el comportamiento de los órganos a partir de los sonidos que emitían, y que por esa razón no descartaban que estas partes del cuerpo tuvieran misterios tan increíbles como que fueran gobernados por animales o fuerzas desconocidas; y los más dados a la imaginación pensaban que órganos como el hígado eran perfectos para adivinar el futuro del paciente.

Lo que sí parece increíble, es que Sherwin B. Nuland plantea que no hay un estómago idéntico a otro ni existen dos apendicectomías iguales. Agrega que esa es una verdad de a puño como que las enfermedades pueden atacarnos de mil formas diversas.


Además en revista

Solteronas profesionales
Del descubrimiento del anillo
Explorando el organismo
Umberto Eco cumplió 70 años
Barcelona celebra el ‘Año Gaudí’
Murió el director chileno Andrés Pérez
Exhibirán en Duisburgo obras de Chillida
Caen ventas en Broadway
El barrio 'rojo' se convierte en galería de arte
Saint Laurent alimenta rumores de próximo retiro
Coronado y sus raíces






¦
Portada¦ Hoy por hoy¦ Trasfondo¦ Nacionales¦ Deportes¦ Opinión¦
¦
Mundo¦ Negocios¦ Revista¦ Reseña¦ Última hora ¦ UH Mundo¦
¦
UH Negocios ¦ UH Deportes ¦ UH Farandula ¦ UH Ciencia y Salud¦ UH Tecnología ¦ UH Cultura ¦ UH Curiosidades ¦
Derechos reservados, Corporación La Prensa.internet@prensa.com