Panamá, 28 de diciembre de 2001
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Defensor del lector

El tiempo

Pasan los días, los meses y los años, y el tiempo siempre presente trae las luces del pasado que habrán de alumbrar las andanzas del futuro

HERASTO REYES
hreyes@prensa.com

Incontenibles los movimientos celestiales que marcan el tiempo, nada puede hacer el hombre frente a ese transcurrir. Ocuparlo en los menesteres que la vida le impone y nada más.

El tiempo viene y se va con el alba y el ocaso, con el nacimiento y la muerte, con la luz y la oscuridad... Viene y se va a medida que hombres, animales y cosas lo atraviesan y lo sienten de mil formas al pasar.

Lo único que ha podido hacer el hombre frente al tiempo es el cálculo de sus ritmos. Evaluar los movimientos de la tierra y de la luna, estableciendo las relaciones de éstos con la vida.

Se ha creado un lenguaje numérico para definir las precisiones requeridas por la historia; gracias a ese lenguaje se puede afirmar que hoy es 27 de diciembre del 2001.

Esto es relativo, no hay dudas: siempre hay un mañana, siempre hubo un ayer; habrá un próximo año como ha habido muchos años pasados. Habrá proyectos pendientes de ejecución y aflorará la enseñanza de los que pasaron y el tiempo no borró.

El tiempo es ese juego de la vida en el que todas las fichas son importantes. Hay personas para quienes lo importante es ocupar el tiempo en actividades productivas, para otras el asunto se circunscribe a la experiencia de la rutina: ese repetir las mismas cosas todos los días.

Tanto unas como las otras encuentran cierto grado de satisfacción en ese trajinar... Y lo que para algunas personas es fundamental, para otras es intrascendente.

El tiempo tiene muchas fórmulas de evaluación, tantas como cabezas hay. El tiempo no se detiene (no se detienen los astros), pero tampoco se acelera; puede uno detenerse o acelerarse, pero el tiempo siempre será el mismo. No hay más ni menos.


Carta abierta a Ernesto Pérez B.

23 de diciembre del 2001

No solamente el diario La Prensa (diario libre de Panamá, aunque usted señor Pérez no lo quiera reconocer, porque no le conviene), fue el único que publicó fotos y demás de su yate y usted con figura de magnate.

Aclaro, y lo puede usted constatar que no soy periodista, no tengo relación alguna con nadie en el diario La Prensa, ni en ningún otro diario; soy ama de casa, y ciudadana panameña. Y, como tal, no le permito a usted ni a nadie que ensucie el prestigio de mi periódico La Prensa, y las razones son muchas para considerarlo como el diario que pregona y practica la libertad de expresión.

Sería conveniente que en Dichter & Neira alguna vez se les ocurriera –y sin prebendas de por medio– hacer una encuesta (no amañada) sobre lo que piensa el panameño de dónde proviene su riqueza. Tamaña ofensa para el lector el haber publicado en el día de hoy su carta (prueba fehaciente de que goza el diario de libertad de expresión). ¿Qué pasó con Mariela Sagel, su Chapulín Colorado, que en esta ocasión no lo defendió?

Vuelvo a las encuestas de Dichter & Neira. Jamás a mí y a los cientos de panameños que conozco que residen en diferentes áreas de la ciudad, esa firma de encuestadores nos ha encuestado. Usted señor Pérez sabe muy bien y le queda en su conciencia, si es que tiene, pero no hablo de la mala conciencia que lo caracteriza, de dónde proviene su riqueza.

A un pueblo no se le engaña, somos un pueblo educado, aunque, usted no lo reconozca debido a su soberbia. Y sabemos, al igual que muchos de sus compañeros del partido PRD, de dónde proviene su riqueza. Fue con el dinero mío y de los panameños educados o no con el cual usted compró el yate; hubiese sido mejor utilizarlo en la compra de juguetes, comida y ropa para los miles de panameños que gracias a su gestión gubernamental dejó sin trabajo, sin esperanzas por un Panamá mejor.

Vuelvo y le repito, no permito que vuelva a desprestigiar a mi periódico ni a ninguno otro. Y agradézcale a su dios, si es que tiene, que su presidencia no la hizo en Argentina en estos momentos. A nosotros los panameños no nos falta educación, sino valentía y coraje como los tiene el pueblo de Argentina para enfrentarnos a tipos como usted. Somos demasiado buenos y generosos.

Usted sí tendrá en Navidad y Año Nuevo y todos los días, su mesa grande y preciosa repleta de platos gourmet. ¿Cuántos platos tendrá, si es que mesa tiene, el panameño durante estas fiestas gracias a usted? Esa clase de riqueza señor Pérez que usted ostenta, no la envidio, prefiero la pobreza; eso me lo enseñaron mis padres. No sé a qué dios le rezará usted, pero el Dios al que yo le rezo, en su debido momento, lo juzgará.

Blanca Ovalle R. (ama de casa).

Responden a Pérez Balladares

23 de diciembre del 2001

Panamá es un país pequeño y por lo tanto el panameño educado o no educado, sabe quién es quién. ¡Válgame Dios! ¿Cómo puede el ex presidente Pérez Balladares decir “no soy pobre”? Claro que no lo es, eso todos lo sabemos. ¡Usted no será pobre y nosotros los panameños no somos brutos para saber que desde los tiempos de Omar Torrijos usted se aprovechó del dinero que nos pertenece! Se necesita una gran dosis de insolencia para darle gracias a Dios, como este señor descaradamente lo hace. Puede ser que sus padres lo educaran en una de las universidades más caras del mundo, pero no le enseñaron ni a deletrear el significado de la palabra vergüenza.

El panameño educado, el panameño no educado, el bueno, el malo, el que lo envidia, todos señor ex presidente, sabemos quién es usted. Y nosotros sí podemos darle gracias a Dios; hasta al ladrón más ratero se le da permiso para agradecerle a Dios. Pero usted mancha con el desprecio la imagen de Dios al agradecerle que no es pobre. Prefiero, con la frente en alto y sin señalamiento alguno, caminar descalzo y nadar en las mismas aguas en que usted se pasea en su yate. ¿Envidia? No, hombre, no. Lástima, ¡sí!, porque siempre será señalado como uno de los más grandes corruptos que ha tenido Panamá.

Dele gracias a Dios porque tenemos libertad de expresión, y porque La Prensa, por ser antorcha de la libertad de expresión, le publicó en el día de hoy [23 de diciembre del 2001] sus desvaríos. Goce su yate y todo lo que tiene ahora porque nada de eso se podrá llevar a la tumba.

Gustavo González Argüelles

Carta al doctor Ernesto Pérez Balladares

23 de diciembre del 2001

Le ruego, me cuide a Mr. Bull, mi yate. Sepa usted que los casi 3 millones de panameños somos dueños de ese yate. Así es que, tenemos el derecho de pasear en Mr. Bull. Así es que, no se extrañe de la presencia de nosotros, gozando igual que usted de Mr. Bull. También cuide de la casa de playa, de la de Altos del Golf, de los carros, motos, y de todo lo que le hemos dado a cuidar. Lo declaramos albacea de nuestros bienes que usted gustosamente nos compró y nos cuida.

Leí su carta a La Prensa; me conmovió tanto que lloré, pero ¡de rabia! al perder mi tiempo leyendo tanta basura.

María del Carmen Solé de Amaya

Navidad en Escandinavia, vista por una panameña

Noruega, 25 de diciembre del 2001

Queridos amigos de La Prensa:

Gracias por facilitarnos la oportunidad de leer todo el periódico (o casi todo) en internet. Me siento feliz al acceder a La Prensa con lo que me entero de las principales noticias nacionales y extranjeras.

Desde Noruega, país escandinavo en el cual resido, les expreso mi alegría de encontrarme en la net con mi Panamá a través de La Prensa. Con todo cariño quiero compartir con ustedes las experiencias de “la primera Navidad de una panameña en Escandinavia”. Como me informó el cónsul de Panamá en Noruega, solo somos tres panameñas en Noruega.

Vivo en Haugesund, Noruega. Hemos celebrado la Navidad con chuletas de oveja, papas hervidas, una legumbre llamada kolrabi, esta última con un sabor parecido al nabo. La chuleta de oveja salada y secada al aire es luego puesta en agua, luego cocinada al vapor. Esta comida va acompañada de pedacitos de tocino fritos, siltetoy (preserva de frutas) y brun saus (salsa ).

Luego se comen siete tipos diferentes de galletas, café y dulce con marsipán. La cena de Navidad se sirve a las 5:00 de la tarde (hora de Panamá: 10:00 de la mañana). Un par de horas antes comimos ris grot que es en Panamá el arroz con leche, pasitas, canela, azúcar y mantequilla. Dentro de ese grot (dulce de arroz) ponen una almendra sin que nadie sepa en cuál de los platos. El que la encuentra debe sacarla y mostrarla diciendo: “¡Yo tengo la almendra!” y se le da de premio un cerdito hecho todo de marsipán.

El licor que se toma en la cena es Aquavit, tiene un sabor anisado pero muy fuerte. También sirven vino o saft (bebida de fruta). Otra comida en Navidad es Ribbe que es costillas de puerco al horno. Con todo y cuerito y grasa. Este plato lo sirven con repollo morado (rod Kol) y repollo blanco. El repollo es hervido y un poco dulzón y sazonado el blanco con especias. También va acompañado de papas hervidas, y un chorizo blanco sosissir, y medisterkaker (una clase especial de tortitas de carne de cerdo y otros ingredientes), y por supuesto rica salsa o brun saus.

Los noruegos son muy ordenaditos, elegantes y educaditos en las navidades. No se oyen ruidos ni música por ningún lado. Las casas son finamente decoradas con motivos navideños tradicionales . Los Julenisse son típicos hombrecitos con barbas blancas y sombreritos de puntas largas.

Estos son muy decorativos y los usan en todos los tamaños. Las luces de Hanika aparecen en todas las ventanas de casi todas las casas: siete luces a manera de velitas escalonadas en forma triangular.

Es el adorno que no falta en una casa noruega. El árbol de Navidad es sencillo, no tan lleno de adornos y con las banderitas noruegas. Preparan todo pocos días antes de las navidades. Manteles, servilletas, platos, vasos, todo hace juego.

Las familias se reúnen ordenadamente sentadas a las mesas finamente decoraditas. Se sirven las viandas. Todos comen en forma muy cortés y amable. Los niños casi siempre tienen mesitas aparte de la de los adultos, pero igualmente decoradas para la ocasión. Otras veces se sientan con los adultos junto a sus padres.

Después de la cena se pasa a otra salita de la casa, y viene el café y los postres. Después de estos viene la entrega de regalos y se abren enseguida.

El Julenisse entrega los regalos. El nuestro era un viejo alto, con una máscara triste, pálida y vestido de negro. Julenisse en la tradición Noruega no es como Santa Claus. Pero es divertido y diferente.

Se pasa un rato agradable en familia. Afuera de las casas está el frío, la nieve, la ventisca. Adentro las casas están calientitas y las chimeneas encendidas. Se conversa, se ríe y los niños juegan. No hay ruidos, escándalo ni cohetes. Y algo que me entristeció, tampoco hay Niño Dios. Acá solo los hogares cristianos hablan del nacimiento de Jesús como motivo principal de esta fiesta. Los demás no lo mencionan.

Bueno como verán, en esta Navidad, he extrañado muchísimo a Panamá. ¿Y pueden imaginarse cuánto extrañaré para el Año Nuevo? Extrañé mis tamales, pavo, jamón, arroz con pollo, ensalada de papas, ponche con ron, dulce de frutas, rosca de pan, chocolate caliente, saril con jengibre, arroz dulce con pasitas, y el ruido, los cohetes a media noche, la ida a la iglesia, los cantos navideños, las posadas, los ruidos de las familias cantando, la música, los vecinos de la barriada, las casas decoradas, bueno ¿para qué les cuento? Los pitos, los buses, que sé yo...

Deseo felices pascuas a todos los panameños y especialmente a los que estén en el extranjero, y que Dios los bendiga y derrame sus gracias sobre todos ustedes.

Desde lo más profundo de mi corazón un abrazo cordial al personal del diario La Prensa por mantenerme tan bien informada. ¡Felices Pascuas y

Prosperidad en el 2002! ¡God Jul og greit Nytt år!
Zenia Linck

 




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