Defensor del lector
El tiempo
Pasan los días, los meses y los años,
y el tiempo siempre presente trae las luces del pasado que habrán
de alumbrar las andanzas del futuro
HERASTO REYES
hreyes@prensa.com
Incontenibles
los movimientos celestiales que marcan el tiempo, nada puede hacer
el hombre frente a ese transcurrir. Ocuparlo en los menesteres que
la vida le impone y nada más.
El tiempo viene y se va con el alba y el ocaso, con el nacimiento
y la muerte, con la luz y la oscuridad... Viene y se va a medida
que hombres, animales y cosas lo atraviesan y lo sienten de mil
formas al pasar.
Lo único que ha podido hacer el hombre frente al tiempo
es el cálculo de sus ritmos. Evaluar los movimientos de la
tierra y de la luna, estableciendo las relaciones de éstos
con la vida.
Se ha creado un lenguaje numérico para definir las precisiones
requeridas por la historia; gracias a ese lenguaje se puede afirmar
que hoy es 27 de diciembre del 2001.
Esto es relativo, no hay dudas: siempre hay un mañana, siempre
hubo un ayer; habrá un próximo año como ha
habido muchos años pasados. Habrá proyectos pendientes
de ejecución y aflorará la enseñanza de los
que pasaron y el tiempo no borró.
El tiempo es ese juego de la vida en el que todas las fichas son
importantes. Hay personas para quienes lo importante es ocupar el
tiempo en actividades productivas, para otras el asunto se circunscribe
a la experiencia de la rutina: ese repetir las mismas cosas todos
los días.
Tanto unas como las otras encuentran cierto grado de satisfacción
en ese trajinar... Y lo que para algunas personas es fundamental,
para otras es intrascendente.
El tiempo tiene muchas fórmulas de evaluación, tantas
como cabezas hay. El tiempo no se detiene (no se detienen los astros),
pero tampoco se acelera; puede uno detenerse o acelerarse, pero
el tiempo siempre será el mismo. No hay más ni menos.
Carta abierta a Ernesto
Pérez B.
23 de diciembre del 2001
No solamente el diario La Prensa (diario libre de Panamá,
aunque usted señor Pérez no lo quiera reconocer, porque
no le conviene), fue el único que publicó fotos y
demás de su yate y usted con figura de magnate.
Aclaro, y lo puede usted constatar que no soy periodista, no tengo
relación alguna con nadie en el diario La Prensa, ni en ningún
otro diario; soy ama de casa, y ciudadana panameña. Y, como
tal, no le permito a usted ni a nadie que ensucie el prestigio de
mi periódico La Prensa, y las razones son muchas para considerarlo
como el diario que pregona y practica la libertad de expresión.
Sería conveniente que en Dichter & Neira alguna vez
se les ocurriera y sin prebendas de por medio hacer
una encuesta (no amañada) sobre lo que piensa el panameño
de dónde proviene su riqueza. Tamaña ofensa para el
lector el haber publicado en el día de hoy su carta (prueba
fehaciente de que goza el diario de libertad de expresión).
¿Qué pasó con Mariela Sagel, su Chapulín
Colorado, que en esta ocasión no lo defendió?
Vuelvo a las encuestas de Dichter & Neira. Jamás a mí
y a los cientos de panameños que conozco que residen en diferentes
áreas de la ciudad, esa firma de encuestadores nos ha encuestado.
Usted señor Pérez sabe muy bien y le queda en su conciencia,
si es que tiene, pero no hablo de la mala conciencia que lo caracteriza,
de dónde proviene su riqueza.
A un pueblo no se le engaña, somos un pueblo educado, aunque,
usted no lo reconozca debido a su soberbia. Y sabemos, al igual
que muchos de sus compañeros del partido PRD, de dónde
proviene su riqueza. Fue con el dinero mío y de los panameños
educados o no con el cual usted compró el yate; hubiese sido
mejor utilizarlo en la compra de juguetes, comida y ropa para los
miles de panameños que gracias a su gestión gubernamental
dejó sin trabajo, sin esperanzas por un Panamá mejor.
Vuelvo y le repito, no permito que vuelva a desprestigiar a mi
periódico ni a ninguno otro. Y agradézcale a su dios,
si es que tiene, que su presidencia no la hizo en Argentina en estos
momentos. A nosotros los panameños no nos falta educación,
sino valentía y coraje como los tiene el pueblo de Argentina
para enfrentarnos a tipos como usted. Somos demasiado buenos y generosos.
Usted sí tendrá en Navidad y Año Nuevo y todos
los días, su mesa grande y preciosa repleta de platos gourmet.
¿Cuántos platos tendrá, si es que mesa tiene,
el panameño durante estas fiestas gracias a usted? Esa clase
de riqueza señor Pérez que usted ostenta, no la envidio,
prefiero la pobreza; eso me lo enseñaron mis padres. No sé
a qué dios le rezará usted, pero el Dios al que yo
le rezo, en su debido momento, lo juzgará.
Blanca Ovalle R. (ama de casa).
Responden a Pérez
Balladares
23 de diciembre del 2001
Panamá es un país pequeño y por lo tanto el
panameño educado o no educado, sabe quién es quién.
¡Válgame Dios! ¿Cómo puede el ex presidente
Pérez Balladares decir no soy pobre? Claro que
no lo es, eso todos lo sabemos. ¡Usted no será pobre
y nosotros los panameños no somos brutos para saber que desde
los tiempos de Omar Torrijos usted se aprovechó del dinero
que nos pertenece! Se necesita una gran dosis de insolencia para
darle gracias a Dios, como este señor descaradamente lo hace.
Puede ser que sus padres lo educaran en una de las universidades
más caras del mundo, pero no le enseñaron ni a deletrear
el significado de la palabra vergüenza.
El panameño educado, el panameño no educado, el bueno,
el malo, el que lo envidia, todos señor ex presidente, sabemos
quién es usted. Y nosotros sí podemos darle gracias
a Dios; hasta al ladrón más ratero se le da permiso
para agradecerle a Dios. Pero usted mancha con el desprecio la imagen
de Dios al agradecerle que no es pobre. Prefiero, con la frente
en alto y sin señalamiento alguno, caminar descalzo y nadar
en las mismas aguas en que usted se pasea en su yate. ¿Envidia?
No, hombre, no. Lástima, ¡sí!, porque siempre
será señalado como uno de los más grandes corruptos
que ha tenido Panamá.
Dele gracias a Dios porque tenemos libertad de expresión,
y porque La Prensa, por ser antorcha de la libertad de expresión,
le publicó en el día de hoy [23 de diciembre del 2001]
sus desvaríos. Goce su yate y todo lo que tiene ahora porque
nada de eso se podrá llevar a la tumba.
Gustavo González Argüelles
Carta al doctor Ernesto
Pérez Balladares
23 de diciembre del 2001
Le ruego, me cuide a Mr. Bull, mi yate. Sepa usted que los casi
3 millones de panameños somos dueños de ese yate.
Así es que, tenemos el derecho de pasear en Mr. Bull. Así
es que, no se extrañe de la presencia de nosotros, gozando
igual que usted de Mr. Bull. También cuide de la casa de
playa, de la de Altos del Golf, de los carros, motos, y de todo
lo que le hemos dado a cuidar. Lo declaramos albacea de nuestros
bienes que usted gustosamente nos compró y nos cuida.
Leí su carta a La Prensa; me conmovió tanto que lloré,
pero ¡de rabia! al perder mi tiempo leyendo tanta basura.
María del Carmen Solé de Amaya
Navidad en Escandinavia, vista
por una panameña
Noruega, 25 de diciembre del 2001
Queridos amigos de La Prensa:
Gracias por facilitarnos la oportunidad de leer todo el periódico
(o casi todo) en internet. Me siento feliz al acceder a La Prensa
con lo que me entero de las principales noticias nacionales y extranjeras.
Desde Noruega, país escandinavo en el cual resido, les expreso
mi alegría de encontrarme en la net con mi Panamá
a través de La Prensa. Con todo cariño quiero compartir
con ustedes las experiencias de la primera Navidad de una
panameña en Escandinavia. Como me informó el
cónsul de Panamá en Noruega, solo somos tres panameñas
en Noruega.
Vivo en Haugesund, Noruega. Hemos celebrado la Navidad con chuletas
de oveja, papas hervidas, una legumbre llamada kolrabi, esta última
con un sabor parecido al nabo. La chuleta de oveja salada y secada
al aire es luego puesta en agua, luego cocinada al vapor. Esta comida
va acompañada de pedacitos de tocino fritos, siltetoy (preserva
de frutas) y brun saus (salsa ).
Luego se comen siete tipos diferentes de galletas, café
y dulce con marsipán. La cena de Navidad se sirve a las 5:00
de la tarde (hora de Panamá: 10:00 de la mañana).
Un par de horas antes comimos ris grot que es en Panamá el
arroz con leche, pasitas, canela, azúcar y mantequilla. Dentro
de ese grot (dulce de arroz) ponen una almendra sin que nadie sepa
en cuál de los platos. El que la encuentra debe sacarla y
mostrarla diciendo: ¡Yo tengo la almendra! y se
le da de premio un cerdito hecho todo de marsipán.
El licor que se toma en la cena es Aquavit, tiene un sabor anisado
pero muy fuerte. También sirven vino o saft (bebida de fruta).
Otra comida en Navidad es Ribbe que es costillas de puerco al horno.
Con todo y cuerito y grasa. Este plato lo sirven con repollo morado
(rod Kol) y repollo blanco. El repollo es hervido y un poco dulzón
y sazonado el blanco con especias. También va acompañado
de papas hervidas, y un chorizo blanco sosissir, y medisterkaker
(una clase especial de tortitas de carne de cerdo y otros ingredientes),
y por supuesto rica salsa o brun saus.
Los noruegos son muy ordenaditos, elegantes y educaditos en las
navidades. No se oyen ruidos ni música por ningún
lado. Las casas son finamente decoradas con motivos navideños
tradicionales . Los Julenisse son típicos hombrecitos con
barbas blancas y sombreritos de puntas largas.
Estos son muy decorativos y los usan en todos los tamaños.
Las luces de Hanika aparecen en todas las ventanas de casi todas
las casas: siete luces a manera de velitas escalonadas en forma
triangular.
Es el adorno que no falta en una casa noruega. El árbol
de Navidad es sencillo, no tan lleno de adornos y con las banderitas
noruegas. Preparan todo pocos días antes de las navidades.
Manteles, servilletas, platos, vasos, todo hace juego.
Las familias se reúnen ordenadamente sentadas a las mesas
finamente decoraditas. Se sirven las viandas. Todos comen en forma
muy cortés y amable. Los niños casi siempre tienen
mesitas aparte de la de los adultos, pero igualmente decoradas para
la ocasión. Otras veces se sientan con los adultos junto
a sus padres.
Después de la cena se pasa a otra salita de la casa, y viene
el café y los postres. Después de estos viene la entrega
de regalos y se abren enseguida.
El Julenisse entrega los regalos. El nuestro era un viejo alto,
con una máscara triste, pálida y vestido de negro.
Julenisse en la tradición Noruega no es como Santa Claus.
Pero es divertido y diferente.
Se pasa un rato agradable en familia. Afuera de las casas está
el frío, la nieve, la ventisca. Adentro las casas están
calientitas y las chimeneas encendidas. Se conversa, se ríe
y los niños juegan. No hay ruidos, escándalo ni cohetes.
Y algo que me entristeció, tampoco hay Niño Dios.
Acá solo los hogares cristianos hablan del nacimiento de
Jesús como motivo principal de esta fiesta. Los demás
no lo mencionan.
Bueno como verán, en esta Navidad, he extrañado muchísimo
a Panamá. ¿Y pueden imaginarse cuánto extrañaré
para el Año Nuevo? Extrañé mis tamales, pavo,
jamón, arroz con pollo, ensalada de papas, ponche con ron,
dulce de frutas, rosca de pan, chocolate caliente, saril con jengibre,
arroz dulce con pasitas, y el ruido, los cohetes a media noche,
la ida a la iglesia, los cantos navideños, las posadas, los
ruidos de las familias cantando, la música, los vecinos de
la barriada, las casas decoradas, bueno ¿para qué
les cuento? Los pitos, los buses, que sé yo...
Deseo felices pascuas a todos los panameños y especialmente
a los que estén en el extranjero, y que Dios los bendiga
y derrame sus gracias sobre todos ustedes.
Desde lo más profundo de mi corazón un abrazo cordial
al personal del diario La Prensa por mantenerme tan bien informada.
¡Felices Pascuas y
Prosperidad en el 2002! ¡God Jul og greit Nytt år!
Zenia Linck
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