Hogar amenazado
Un cambio climático de apenas unos cuantos grados propiciaría la aparición de plagas sin precedentes en la historia de la humanidad
Ricardo De La Espriella III
Especial para La Prensa
revista@prensa.com
Nuestro planeta esta agonizando lentamente. Este es un hecho reconocido mundialmente por los más eminentes biólogos y científicos, quienes durante los últimos 100 años no han cesado de advertirnos de las graves consecuencias que la tala indiscriminada, la contaminación de las fuentes hídricas y la atmósfera acarrearán para la humanidad.
El planeta Tierra ha evolucionado durante millones de años hasta convertirse en una esfera viviente. Nuestra distancia del Sol permitió el surgimiento de los gigantescos océanos que hicieron posible la vida como la conocemos hoy en día. La existencia del agua en forma líquida solo es posible gracias a una temperatura propicia, que permitió la creación no solo de los océanos sino también de nuestra atmósfera. Esta última nos protege de las nocivas radiaciones solares y mantiene el oxígeno y demás gases que hacen posible la vida y el crecimiento de los árboles.
Sin la atmósfera también estaríamos expuestos a un bombardeo constante de meteoritos y demás cuerpos celestes que constantemente impactan la estratosfera del planeta.
Temperaturas extremas
Las temperaturas de la Tierra oscilan entre los 120 grados Fahrenheit en las regiones desérticas y los menos 120 grados Fahrenheit en la Antártida. En comparación, la temperatura promedio de Venus es de 900 grados Fahrenheit, por lo que el plomo y el zinc se derriten fácilmente. La superficie rocosa tiene la consistencia de una barra de chocolate ya que la misma está cerca de derretirse debido a las extremas temperaturas.
Sin embargo, no hace falta alejarse mucho de la Tierra para encontrar temperaturas extremas. En la Luna, por ejemplo, encontramos temperaturas de 225 grados Fahrenheit durante el día y de menos 250 durante la noche.
Pero sin duda alguna que el planeta que presenta las temperaturas más extremas es Mercurio, el cual alcanza los 800 grados Fahrenheit durante el día y menos 300 durante la noche. Obviamente que estas temperaturas hacen que la atmósfera y cualquier masa líquida se evaporen o se congelen.
El planeta Tierra es el único que parece tener las temperaturas necesarias para que la vida prospere. El ecuador recibe la mayor cantidad de rayos solares. Los vientos, huracanes y corrientes oceánicas distribuyen las radiaciones nocivas por todo el planeta. Los océanos y los polos absorben mucho calor y mantienen regulada la temperatura del planeta. La atmósfera filtra los rayos más nocivos y atrapa dentro de nuestra esfera el oxígeno necesario para nuestra supervivencia. Estas condiciones, repetimos, fueron creadas durante de millones de años de evolución.
Desafortunadamente, hoy en día nuestra atmósfera se encuentra bajo un asalto sin precedente por gases contaminantes que están acabando con la capa de ozono. Nuestros océanos se calientan y la degradación de nuestro entorno natural es acompañada por una deforestación sin precedentes de nuestros bosques. Esta combinación es letal y vaticina un cambio climático de impredecibles consecuencias para la humanidad.
Un cambio climático de apenas unos cuantos grados propiciaría la aparición de nuevos virus y bacterias que podrían desatar plagas sin precedentes en la historia de la humanidad. De continuar el ritmo actual de contaminación y deforestación se estima que la temperatura del planeta subirá drásticamente, acabando con las condiciones tan especiales que hicieron posible la vida en un principio.
Las tecnologías “limpias”, como, por ejemplo, automóviles a vapor (que usan agua como combustible) o carros impulsados por energía solar, existen en la actualidad. Sin embargo, no han podido ser implementadas por la resistencia de los gigantescos consorcios económicos interesados en mantener a los combustibles fósiles como la fuente de energía por excelencia.
Unos cuantos potentados y políticos amenazan con acabar o dañar severamente la biosfera, negándonos al resto de la humanidad la salud y el bienestar ecológico que es el derecho de todos.
Uno de los principales responsables de estas crisis ambiental es, sin lugar a dudas, Estados Unidos. El presidente George W. Bush, quien tiene intereses petroleros y su familia esta directamente ligados a la producción de energía “sucia”, recientemente se retiró unilateralmente del protocolo de Kioto. Este documento, firmado por todos los países industrializados del mundo, pretende reducir las emisiones de gases nocivos considerablemente y reemplazar el petróleo por fuentes de energía “limpia”.
Es hora de que todos los habitantes de este planeta nos unamos en defensa de nuestro hogar. La vida de las futuras generaciones se encuentra en peligro. El derecho a disfrutar de un entorno natural limpio y sano es un derecho universal, el cual hoy en día se encuentra seriamente amenazado por los intereses comerciales de unos cuantos. Más de esta tierra de grandes aventuras en nuestra próxima entrega.
Además en revista
•
Océanos en estado de urgencia
•
Desarrollan plan de seguridad turística
•
Hogar amenazado
•
Cierra Premio de Literatura Rogelio Sinán
•
Rowling habla sobre futuro de Harry Potter
•
Un festival hispano en París
•
Berlín recuerda Marlene Dietrich
•
Murió el actor Nigel Hawthorne
•
Crean video juegos para chicas
|