SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
Trasfondo
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Negocios
Revista
Reseña
Tecnología
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
Notas importantes
El tiempo
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Agenda
Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SUPLEMENTOS
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
R. Empresarial
Talingo
SEPARATAS
Pulso de la Nación
Punto exe
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

El 11 de septiembre, el día que empezó el siglo XXI

por Antonio Lafuente

Nueva York, 17 (EFE) — Cuando en unos lustros los estudiantes abran los libros de historia, los capítulos del siglo XXI comenzarán todos por la misma fecha: el 11 de septiembre del año 2001, el día que Occidente se sintió inseguro.
Poco antes de las nueve de la mañana, hora de la costa Este de Estados Unidos, cuatro aviones fueron secuestrados y tres de ellos se convirtieron en misiles en manos de terroristas suicidas que lanzaron uno contra el alto mando norteamericano, el Pentágono, y otros dos contra el centro neurálgico financiero del país, el World Trade Center.

El cuarto aparato no llegó al objetivo de los terroristas, quizá el centro político de EU, la Casa Blanca o el Capitolio, y se estrelló en una zona rural de Pensilvania.
El aterrador resultado en vidas humanas, que en un principio se creyeron en más de seis mil, aunque luego se situaron en algo más de tres mil, golpeó el corazón de Occidente como también lo hicieron las imágenes de las Torres Gemelas desmoronándose como un castillo de naipes.
"Hemos entrado en el tercer milenio a través de una puerta de fuego", afirmó el secretario general de la ONU, Kofi Annan, cuando paradójicamente pronunciaba en Oslo el discurso de aceptación del Premio Nobel de la Paz, que le fue otorgado este año.

Esa metafórica puerta de Annan fue situada certeramente por un escritor en el "doble tótem" de las Torres Gemelas y por ella se cruzó, el 11 de septiembre, de la opulencia de Occidente a la barbarie humana.
La respuesta no se hizo esperar y, el mismo día del atentado, el presidente de EU, George W. Bush, calificó la acción como "un acto de guerra", lo que originó el primer conflicto bélico del siglo XXI: la guerra contra el terrorismo.

La inseguridad de Occidente se convirtió en una demostración de fuerza que llevó al país más poderoso de la tierra, Estados Unidos, y sus aliados, a emprender una guerra con el más pobre, Afganistán, donde se supone operaba la red de terroristas que planeó el ataque.

Esa red, "Al Qaeda" (La base), está dirigida por el saudí Osama Bin Laden, que pasó de aliado de EEUU y guerrillero por la paz en los años 1980, tras la invasión de la Unión Soviética en Afganistán, a terrorista en los 1990, cuando declaró la "guerra santa" contra Occidente.

Pero el miedo también provocó una reacción de protección en el interior de las democracias y desató otra guerra paralela entre la seguridad y la libertad, como declaró en varias ocasiones la alta Comisaria de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Mary Robinson.

Estados Unidos y su más firme aliado, Gran Bretaña, aprobaron una serie de medidas antiterroristas que muchos activistas defensores de los derechos humanos temen puedan cambiar la forma de vida del país.
Entre esas medidas figuran la creación de tribunales militares para juzgar a extranjeros con la posibilidad de condenarles a la pena capital sin que las vistas sean públicas ni las pruebas reveladas.

También se aprobaron las detenciones indefinidas, siempre de extranjeros, y los interrogatorios de miles de sospechosos, casi todos ellos de Oriente Medio.
"Obviamente, en tiempos de emergencia los estados tienen que tomar medidas para proteger a sus poblaciones", reconocía Annan en una reciente entrevista con EFE, pero luego se preguntaba si con la renuncia a las libertades y los derechos se logra la seguridad.

Por ello, pedía "cuidado" para que las medidas antiterroristas "no pongan en cuestión los principios y los valores básicos del ser humano" y afirmaba que "si hay que equivocarse, mejor hacerlo en favor de la libertad".
El 11 de septiembre cambió así la vida en muchos puntos del planeta, pero el capítulo abierto en los libros de historia aún se escribe y es muy pronto para saber cuándo se cerrará, aunque no parece probable que lo haga antes de que Occidente vuelva a sentirse seguro.

 

 


¦ Portada¦ Hoy por hoy¦ Trasfondo¦ Nacionales¦ Deportes¦ Opinión¦
¦
Mundo¦ Negocios¦ Revista¦ Reseña¦ Última hora ¦ UH Mundo¦
¦
UH Negocios¦ UH Deportes¦ UH Farandula ¦ UH Ciencia y Salud¦ UH Tecnología ¦ UH Cultura ¦ UH Curiosidades ¦
Derechos reservados, Corporación La Prensa.
internet@prensa.com