|
Ataques
de septiembre aceleraron nueva estrategia de defensa
por Elena Moreno
Washington, 17 (EFE) Tras los ataques del 11 de septiembre,
EU decidió acelerar la puesta en marcha de una nueva estrategia
de defensa en la que la efectividad en el exterior se combine con
garantizar la seguridad del territorio nacional.
El secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, considera que esa estrategia
se debe "construir en torno a cuatro objetivos que guíen
el desarrollo de las fuerzas armadas de EU y sus capacidades, su
despliegue y su uso".
EU cuenta -según señaló Rumsfeld en octubre
en el informe que el Pentágono emite cada cuatro años-
con que esos planes aseguren a los aliados y amigos la firmeza de
los objetivos, disuadan a los adversarios de poner en marcha planes
en contra de los intereses de Washington, refrenen las agresiones
y, si la disuasión falla, venzan al adversario.
Para el presidente de EU, George W. Bush, la mejor forma de encarar
esos nuevos planes es mediante la puesta en marcha del controvertido
sistema nacional de defensa antimisiles balísticos (NMD),
un proyecto que él y sus asesores de defensa ven como la
mejor manera de acercarse a la paz.
Pero para los críticos, además de considerarlo caro
y puede que ineficaz, es la mejor manera de romper el equilibrio
del régimen internacional de control de armamento y echa
por la borda al Tratado Antimisiles Balísticos (ABM) que
EU firmó con la Unión Soviética hace 29 años.
Aunque, según los expertos, en todo ese tiempo ese tratado
ha demostrado ser una garantía para la paz, Bush acaba de
dar el paso histórico de abandonarlo para liberarse de las
ataduras que le imponían a los experimentos con misiles balísticos,
en los que basa su sistema de defensa nacional.
Ivan Eland, del Cato Institute, considera que EU debe adoptar "una
estrategia de seguridad que se acomode mejor a sus necesidades reales
sobre la defensa de sus auténticos intereses vitales, la
protección del territorio, la reducción de las intervenciones
en el exterior y que responda con agresividad a las amenazas reales
en la era del terrorismo".
Para Eland una postura militar de EU más restringida en el
exterior podría, no sólo reforzar la seguridad estadounidense,
sino que también permitirá responder a las nuevas
amenazas con una amplia reubicación de recursos del presupuesto
de defensa.
Al presentar el presupuesto de defensa al Congreso, Rumsfeld subrayó
que el objetivo de Bush era "detener el declive de las fuerzas
armadas y empezar militarmente el siglo XXI de manera que se disuadan
las agresiones y se amplíe la paz y la prosperidad".
Fuentes del Pentágono señalaron, esta semana, que
"la transformación de lo militar ha sido una de las
prioridades del Departamento de Defensa desde que Bush asumió
su presidencia", hace once meses.
"El mensaje de Rumsfeld ha sido que los militares estadounidenses
tienen que evaluar las amenazas futuras y ajustarse en hombres,
equipos y doctrina para contrarrestarlas", indicaron las fuentes.
Recordaron también que ya antes de los ataques terroristas
de septiembre el jefe del Pentágono había hablado
de que "los enemigos de Estados Unidos podrían usar
medios asimétricos para contrarrestar la preponderancia estadounidense
en tácticas y armas convencionales".
Para lograr sus objetivos Rumsfeld ha designado al vicealmirante
retirado Arthur Cebrowski como uno de esos asesores para el proceso
de transformación del ejército de este país.
"La transformación no es un destino, sino un proceso",
dijo Cebrowski, que insistió en que eso es algo que tienen
que entender no sólo los civiles, sino también los
mismos militares porque "si uno se acostumbra a la rutina,
la rutina significa que estás muerto".
El vicealmirante se refirió a que el elemento más
importante para realizar esa transformación "es tener
una mente flexible... ser innovador, experimentar y tratar nuevas
combinaciones", además de servirse de nuevos equipamientos.
|