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Si Arafat consigue el alto el fuego caería el Gobierno de Sharón

Jerusalén, 17 (EFE) — El ex ministro israelí de Asuntos Exteriores y de Seguridad Interior, Shlomo Ben Ami, ha declarado hoy que si Yaser Arafat logra imponer el alto al fuego a las facciones palestinas causará la caída del Gobierno de Ariel Sharón.
En opinión de Ben Ami, "el Gobierno de unidad nacional de Sharón se disolverá" en el caso de que Arafat lograse neutralizar el alzamiento palestino (intifada) contra la ocupación israelí en Cisjordania y Gaza, y ello produjese "un período largo de calma".

"El Gobierno de Sharón sólo puede funcionar en una situación de enfrentamiento con los palestinos. En el momento en que termina o parece que va a terminar el enfrentamiento, y Sharón empiece a negociar la paz, su coalición no podrá seguir unida", comentó.
Esta valoración se debe a que, en el caso de que cese la "intifada", Israel tendrá que comenzar a aplicar las recomendaciones de la Comisión Mitchell, la primera de las cuales es cesar la construcción en los asentamientos judíos de Cisjordania y Gaza, una "bomba de tiempo" entre los aliados derechistas de Sharón y sus asociados laboristas.
Además, tendrá que seguir transfiriendo a Arafat el control de territorios que Israel conquistó en la guerra de 1967, aún antes de verse obligado a desmantelar asentamientos judíos, lo que es impugnado enérgicamente por todos los partidos de la derecha.

Ben Ami hizo sus declaraciones tras el llamamiento de Arafat, presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), quien instó ayer domingo a las milicias de la resistencia a cesar sus ataques armados y suicidas contra Israel, entre otros motivos para reanudar el proceso de paz y cristalizar la aspiración de establecer un estado independiente en Cisjordania y Gaza con capital en Jerusalén.
"Sharón no sólo no puede llegar a un acuerdo con los palestinos, sino que ni siquiera está en condiciones de emprender negociaciones" debido a la constelación política que es su coalición.

Según Ben Ami, el jefe del Gobierno israelí "interpreta de un modo incorrecto" el respaldo de los Estados Unidos en su actual ofensiva "contra los terroristas". Ese apoyo "es para una guerra con objetivos políticos, y Sharón no los tiene".
La reducción de la crisis por Sharón a un mero "problema terrorista" en lugar de juzgarla como consecuencia de un prolongado conflicto entre los dos pueblos con derechos nacionales en el mismo país, ha sido una victoria aparente de la derecha israelí, que se opone a ceder territorios ocupados y a evacuar los asentamientos en favor de "un estado palestino al lado de Israel", según Arafat.
"Si Arafat impone la calma en Cisjordania y Gaza" dejará al descubierto -dijo Ben Ami- la monumental debilidad del Gobierno de Sharón, que no tiene plataforma política".

Mantener la calma, para lo cual cuenta con unos 50 mil efectivos armados, es un recurso de primera magnitud para obligar a Sharón a negociar, y a hacerlo cuando el objetivo de Arafat -un estado palestino soberano- es apoyado por la comunidad internacional.
"Ello es de interés personal suyo. Por esto nunca entendí y siempre me sorprendió que no liquidara la violencia, que no impidiese de forma total los atentados contra Israel. No lo hizo porque pensó que ello podría desembocar en una guerra fratricida", dijo Ben Ami.
"Ahora está cerca de ello, pero debido a la presión internacional, no porque Arafat crea que puede obtener frutos de Sharón", señaló.

Según Ben Ami -que ignora cuáles son sus intenciones- también debe entender aún Arafat que tendrá que acomodar sus exigencias a los límites hasta los cuales puede llegar Israel por la paz.

Pero si se consolida la tregua que pidió ayer desde Ramala a los independentistas y a los integristas islámicos -lo que impulsará la reanudación del proceso de paz interrumpido desde enero, Arafat tendrá a su lado a la comunidad internacional frente al primer ministro israelí, que acosado por la divisiones internas de su coalición se negará a devolver los territorios ocupados.
"Si no lo hizo hasta ahora -comentó Ben Ami- fue por el temor al precio interno (el de una guerra civil) que tendría que pagar".
Arafat, que advirtió a sus opositores islámicos que "la ANP es la única autoridad y representante oficial del pueblo palestino", tendría que confiscarles las armas, entre otras medidas, pero las facciones de la resistencia afirmaban hoy que seguirá la "intifada".

 

 


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