Panamá, 17 de diciembre de 2001
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Defensor del lector

Empleadas domésticas

Explotadas y maltratadas por condiciones de trabajo no reglamentadas, a las jóvenes campesinas que emigran a la ciudad no les queda otra alternativa que el empleo en casas de familia

HERASTO REYES
hreyes@prensa.com

Viven la explotación en silencio, sus posibilidades de hablar se reducen considerablemente una vez se instalan en sus trabajos, donde laboran por tiempo indefinido.

Las muchachas vienen del interior (de las regiones indígenas y campesinas de Veraguas y Chiriquí, en su mayoría). Al llegar a la terminal de buses se encuentran con los avisos de empleo y con las posibles patronas que están a la caza de alguna empleada para cubrir las necesidades domésticas de su casa.

El tema tiene muchos ribetes. Es cierto que si la mujer y el hombre trabajan fuera de la casa, requieren de la ayuda de alguien para atender a los niños, el aseo, el lavado y la comida. Los salarios no son sustanciosos, por lo que le pagan a la empleada menos de los 105 balboas mensuales estipulados por la ley; no les pagan seguro social; es un milagro que cubran las prestaciones de vacaciones y XIII mes. Del horario, ni hablar; prácticamente es 24 horas, porque si a las 2:00 o 3:00 de la mañana el niño llora alguien debe preparar la leche: ¿quién?, la empleada.

La empleada no tiene ninguna posibilidad de asistir a la escuela, de salir en sus horas libres, de llevar una vida personal ajena a los dictámenes de su patrona. Es sometida a regaños y malos tratos, discriminadas hasta en lo que le “brindan” de comida...

¿Exigencias?, muchas. Jovencita la empleada, sin ninguna experiencia en criar niños citadinos, tiene que asumir la responsabilidad de quedarse sola con un bebé y atenderlo, además de ocuparse de todos los otros quehaceres. La exigencia de los patrones es que todo salga bien, que no haya errores; pero, ¿cómo no los va a haber, si la vida en el campo es absolutamente distinta a la que pueda darse en un apartamento de la ciudad?

Esta situación de semi-esclavitud, impropia del siglo XXI, requiere de la atención de las autoridades y organismos correspondientes, con miras, al menos, a que se reduzcan las jornadas ilimitadas de trabajo, que los salarios se paguen completos y a tiempo y que las horas libres de la empleada sean verdaderamente libres.


Cartas y comentarios

Más en defensa del idioma

Penonomé, 27 de noviembre del 2001

He tenido la oportunidad de leer su página “Defensor del lector” que se publica en el diario La Prensa y deseo felicitarlos porque da oportunidad al público a opinar sobre distintos temas de interés nacional.

Deseo referirme a la forma como nos expresamos, sobre todo en los diversos medios de comunicación que son los que más llegan al público y que pareciera que mientras más tratan de refinarse, usan palabras que no he podido encontrar en algunos diccionarios que he consultado, a menos que la última edición del Diccionario de la Real Academia de la Lengua las haya aceptado.

A continuación menciono algunas: accesar, impactar, incentivar, taipear, faxear, contactar, ofertar, etcétera. Hay muchas otras, pero vamos a llegar hasta allí, porque también quiero referirme al uso del gerundio con los siguientes ejemplos: Mañana estaremos viajando. Juan está cumpliendo años y los estará celebrando en su residencia. Mañana continuaremos dando más noticias. Etcétera.

Sería interesante que la Escuela de Español de nuestra Universidad hiciera una fuerte y continua campaña para salvar nuestro idioma que soporta hoy día un gran deterioro.

Moisés Tejeira (jubilado).


Sí, es cierto que algunas palabras como “accesar”, “taipear” y “faxear” no están aceptadas por la Real Academia Española de la Lengua, y así como éstas hay muchas otras; sin embargo, la presión del uso conduce al estudio académico de otros términos y a su eventual aceptación.

En cuanto al gerundio, que es una forma no personal del verbo, tiene usted razón. Desgraciadamente ha tenido un uso que en el lenguaje periodístico es muy negativo. En las noticias, generalmente se escribe con posterioridad al hecho y por ende no cabe el gerundio que indica simultaneidad. No se puede hablar de “una secretaria sabiendo inglés”, porque el gerundio no se aplica a los verbos de no acción, en este caso se debe decir: “una secretaria que sepa inglés”.

Suprimir suplementos para rebajar precio

27 de noviembre del 2001

Recientemente firmé (para probar) una suscripción por tres meses para recibir el periódico La Prensa y noté con pena que, a pesar de que esto (todavía) no me afecta, ustedes aumentaron sus precios.

Puede ser que el costo del papel y otros materiales han aumentado, pero el principal motivo de su aumento de precio es que ustedes están agregando muchos suplementos a su periódico, que debe ser un periódico de noticias y no el portador de suplementos inútiles como Ellas, Financiero, Talingo y otros, que la mayoría de nosotros no lee, sino que tiramos al tinaco.

No estoy interesado en estos suplementos y no veo por qué debo pagar por cosas de poco valor, por lo menos para mí. Agrupen estos suplementos en un número especial y dejen que las personas que los quieren paguen por ellos, pero que no sean los suscriptores de su periódico. Eso es lo que varios otros y yo queremos, un periódico, y no suplementos de poco valor.

Richard Koyner

El asunto de la publicación de suplementos busca llegar a sectores de la comunidad con temáticas específicas. Es posible que a un grupo de lectores no le interese, por ejemplo, “Sábado espectacular”, pero hay un amplio sector juvenil que sí tiene interés en los temas que se tratan allí. Por otra parte, incluir los suplementos únicamente de acuerdo con un sector de los lectores resulta difícil.

Esas comidas no merecen espacio

5 de diciembre del 2001

Hace algún tiempo, en la sección “Pilla lo nuevo” del [suplemento] “Aprendo”, salió una noticia de que en un pueblo de Perú, en una fiesta patronal, los festejos para recordar a los antepasados se celebraban comiendo gatos. Ahora “Ellas” publica otra noticia similar, en la que se informa que en China, en el Mercado de los animales vivos, hay restaurantes donde el plato estrella es comer perro, gato y culebra juntos. La noticia divulga con tétrico humor negro cómo los comensales escogen los animales vivos que armonicen perfectamente para deleite de los paladares más exigentes.

Para peor de males, a los animales los tienen amarrados a unos palos, sin ninguna compasión por su sufrimiento durante días, antes de sacrificarlos.

Para quienes sentimos especial compasión y amor por los animales y predilección particular con las mascotas, especialmente los perros y gatos, ambas publicaciones no solo son incomprensibles por lo aberrante y macabro de la información en todos los detalles, sino morbosas por lo repulsivo de la noticia, indistintamente de su veracidad.

Por el respeto al lector normal y sobre todo a los niños, en el caso de “Aprendo”, los editores de ambas revistas deberían abstenerse de publicar temas desagradables y chocantes como estos, que en nada enriquecen la vida de los que los leen.

Álvaro González Clare (arquitecto).

El tratamiento del asunto de esos platos en el periódico está entre la curiosidad de conocer las costumbres de otros pueblos y lo desagradable y chocante del tema en nuestra cultura. Hemos tomado nota de su observación.

Titulares no acordes con la noticia.

14 de diciembre del 2001

Da la impresión de que las personas encargadas de poner los titulares en La Prensa no se toman la molestia de leer la noticia en sí.

En esta noticia aparecida ayer 13 de diciembre en La Prensa, se coloca un titular que no va acorde con el contenido de la misma.

Si se observa bien, la noticia habla en un 90% de un atentado realizado por comandos palestinos en el que son asesinados 10 israelíes y resultan heridos otros 28. También agrega que otros dos kamikazes palestinos hicieron explotar dos bombas en Gaza, e hirieron a otros cuatro israelíes. En un corto párrafo de la noticia se menciona que cazas F-16 israelíes sobrevolaron por la noche la ciudad de Naplusa en Cisjordania.

El artículo en cuestión debió ser titulado “Comandos palestinos asesinan a 10 civiles israelíes”. Sin embargo, se tituló: “Israel bombardea objetivos palestinos en Gaza y Naplusa”.

Si la persona o personas que colocan los titulares a las noticias, que reciben de sus agencias noticiosas, se hubieran tomado la molestia de leer el artículo, pienso que no hubieran cometido este error, a menos que la intención fuera otra.

Sion Gadeloff

El asunto de la titulación de las noticias casi siempre trae discusiones, tanto entre los lectores, como entre los periodistas. En todo caso, en La Prensa, los titulares, aunque puede que no sean lo más justo posible, no llevan intenciones ocultas de ningún tipo.

Argumenta a favor de los discapacitados

15 de diciembre del 2001

Como trabajadora social felicito a la organización 20-30 y al pueblo panameño por ayudar a los niños discapacitados. Pero me perturba que estos niños no tengan la misma oportunidad de educación que los otros niños panameños. ¿No está escrito en la Constitución de la República de Panamá que todos los niños tienen los mismos derechos de educación? ¿Y los niños que necesitan clases especiales por razones de problemas físicos, emocionales, o de aprendizaje lo reciben? Los niños que tienen problemas físicos, por ejemplo, la necesidad de usar sillas de rueda, ¿tienen acceso para entrar y salir fácilmente a las escuelas públicas? Cuando crezcan, ¿tienen acceso de “handicapp” a ascensores y rampas para entrar a nuestras universidades? ¿Cuántos niños y adultos discapacitados están en nuestras escuelas y universidades? Temo que son muy, muy pocos. Y en los trabajos, ¿hay acceso físico y oportunidades para que ellos trabajen?

Entiendo que el 15% de la población joven está discapacitada. No sé las cifras exactas, pero esto es una tremenda carga para la Nación. Pero, un niño o un adulto discapacitado es un ser humano que puede ser un miembro útil que contribuye a la comunidad, no solamente uno que depende durante toda la vida de donaciones de grupos como el 20-30.

Mucho depende de nuestras actitudes hacia los discapacitados. ¿Los vemos como si fueran menos que nosotros, o los vemos como personas que pueden ser miembros esenciales y productivos de la comunidad? Si todos tenemos los mismos derechos, es nuestro deber ofrecer a las personas discapacitadas la manera de obtener sus derechos.

Parece que lo que se necesita es un buen abogado y traer un caso de un niño en un “class-action suit”, que represente a todos los niños discapacitados frente al Ministerio de Educación. Es el primer paso. La manera como un país trata y educa a sus hijos muestra su posición humana frente el mundo.

Janis B. Feldman (trabajadora social).

Aprecia estilo de noticia

13 de diciembre del 2001

Por rutina leo lo que a diario ustedes escriben en los distintos periódicos. Hay muchas noticias que carecen de todo. Sin embargo, la noticia de Sandra Alicia Rivera [“Desaparece dinero de la tesorería de David”, página 6A, jueves 13 de diciembre del 2001] sobre la plata de los policías es buena en su forma y en su contenido.

La frase: “La tesorería municipal de David pueda que no tenga una buena caja de seguridad, pero sí una buena caja de sorpresas”, es muy buena y también la parte que dice “los gendarmes se encontraron con que la plata había desaparecido, como por arte de magia del gran Houdini”.

Felicito a Sandra y ojalá esto sirva de estímulo para que los que están en los medios impresos se sigan esforzando para escribir mejores noticias, con más creatividad e incluso con más jocosidad.

César Samudio (periodista reservista).

Sin dudas hay temas noticiosos, como el del caso de la plata de los policías de David, que permiten cierta creatividad y jocosidad; pero ha de saberse que el lenguaje informativo y noticioso es, por lo general, parco y directo.

 




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