Ring
Side
Una
noche para meditar
Nicolás Espinosa s.
nespinos@prensa.com
La noche del sábado 15 debió
de ser muy especial para la fanaticada del boxeo en Colón.
Su campeona mundial, la única que tiene Panamá, la
welter junior Ana Pascal, defendía por primera vez el cetro.
Pero no fue así, porque una serie de hechos que comenzaron
a darse desde que la noche empezó a arropar el coliseo de
la Calle Sexta, echaron por tierra las buenas perspectivas que tenía.
Los dos primeros detalles, que no pasaron inadvertidos, fueron
que la Comibox de Colón solo contó con dos árbitros
esa noche: Papito Campos y Héctor Montes, y que el programa
se dio inicio media hora después (9:00 p.m.) a la hora programada.
Para rematar, por el sector donde se encuentra la Arena de Colón
se dio un apagón poco tiempo después de finalizado
el primer combate, que duró aproximadamente 45 minutos. Algunos
fanáticos abandonaron las instalaciones, aunque la mayoría
se mantuvo en el gimnasio porque estaban muy seguros de que no se
les devolvería el dinero que habían pagado por entrar.
Los dos primeros pleitos fueron para llorar. Hubo algo de acción,
es cierto, pero, ¡qué limitados en recursos se vieron
novatos sobresalientes como Carlos Melo y Roxano Lawrence!
Ambos se fueron a las manos con sus oponentes sin mostrarnos un
"jab", un paso lateral, un baile en la punta de los pies,
y creo que fue por ello que cuando el ya conocido Borbúa
subió al ring a hacer "shadowboxing" no solo fue
premiado con salvas de aplauso sino con dinero. Para serles sincero,
ninguno de los cuatro púgiles que intervinieron en las dos
primeras peleas mostraron ni una milésima parte de los movimientos
laterales y coordinación de golpes que presentó Borbúa.
No es broma.
Pero, ¡qué diferente fue ver una vez más a
Angelo Dottin, un pequeñín demasiado pesado para nuestro
gusto, que caminó el ring como todo un veterano! Sus movimientos
laterales eran acompañados por los que hacía con los
brazos y sus golpes, uno-dos, siempre llegaron a su objetivo. Es
cierto que tiene mucho que aprender, sobre todo a manejarse con
mayor velocidad, ya que no pega ni estampilla, pero apenas está
creciendo como púgil.
Otras tres cosas para terminar. La primera, que es hora de que
la Comibox renueve sus cuadros, y a los veteranos se les rinda un
homenaje por el gran trabajo que han hecho; la segunda, es que los
médicos de turno no están en la función para
curar heridas durante un pleito sino para observarlas y determinar
si la pelea debe seguir o no.
La tercera, que a Javier Castillo le cabe una sanción ejemplar
por la conducta irresponsable que tuvo en su pelea con Alfonso Mosquera,
porque con ello no solamente le faltó el respeto al árbitro
Héctor Montes sino también a la Comibox y al público
que asistió esa noche. En cuanto a Montes, debe dársele
un llamado de atención, ya que con su pasiva actitud dio
pie para todo lo que aconteció arriba del ring.
|