Panamá, 17 de diciembre de 2001
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Una encuesta, un consejo

José Manuel Terán Sittón

Averiguación o pesquisa. Acopio de datos obtenidos mediante consulta o interrogatorio, referentes a estados de opinión, costumbres, nivel económico o cualquier otro aspecto de actividad humana. Esa es la definición de encuesta.

Parecer o dictamen que se da o toma para hacer o no hacer una cosa. Esa es la definición de consejo.

La encuesta o auditoría es un balance, una radiografía que muestra una situación o proceso en un momento dado, que debiera ser relativamente neutro. Para lograr esta asepsia hay que buscar un tiempo relativamente calmado, a no ser que estemos analizando la imagen de una entidad en conflicto o crisis.

Es fundamental que los actores, entiéndase funcionarios, de estas auditorías comprendan que tienen en las encuestas un análisis adicional y con el propósito de poner en práctica las recomendaciones, es decir para que la empresa, que bien podría ser el gobierno de un país, pueda modificar su plan de comunicación, con un calendario de actuaciones, y un plan de seguimiento y control de resultados.

Es posible que el encuestador descubra una profunda divergencia entre la imagen que la empresa intenta emitir y la recibida por el público, o que simplemente constate que el esfuerzo de comunicación es importante, pero los resultados no son los esperados. En este caso, es fundamental proceder a un análisis específico de la idoneidad del eje de comunicación.

En cada institución debe haber un responsable de emitir una comunicación global de la misma. Es global en tanto que es modulada e integrada. Debe englobar la emanada de las distintas áreas, la comunicación informativa y de marketing, la interna y la externa, así como la de todos los sistemas comunicativos: exteriores e interiores de sedes, vestuarios, publicaciones, publicidad, gabinetes de relaciones informativas.

El puesto de director de comunicación debe recaer en alguien audaz e innovador, con capacidad de animador. Se entiende más como función que como jerarquía. Su extracción profesional suele ser variada: debe entender de comunicación, economía y relaciones humanas. En el caso de que su origen sea periodístico, es necesario que complemente sus conocimientos con publicidad y marketing.

No es lo mismo un portavoz que un director de comunicación, sobre todo en el caso de las instituciones y partidos políticos. El portavoz será un alto representante político y el director de comunicación el técnico que le asiste y con el que se coordina.

Para conducir el mensaje a través de los medios hay que ser expertos en superar los filtros de edición. Cada día llegan a los medios miles de noticias, pero solo saldrán algunas en los noticiarios. Esas noticias se seleccionan por criterios como la importancia de los protagonistas, la trascendencia de los hechos, la novedad, la curiosidad, el dramatismo, el registro gráfico y la proximidad. Pero hay más elementos como la hora de los eventos, las relaciones con el medio, la calidad del mensaje; en todos estos factores ha de incidir directamente el gabinete de comunicación.

Primero el consejo, ahora la encuesta. La encuesta de Dichter & Neira se realizó en un momento de crisis entre el Ejecutivo y el Legislativo. Para el encuestado ninguno de los dos órganos del Estado tiene razón ni aceptación. Tal vez la Asamblea Legislativa supo vender su imagen mejor, por eso 5% de los interrogados le dio preferencia sobre el Ejecutivo en la controversia por el presupuesto 2002. Pero cuando vemos los índices de gestión (la suma de las calificaciones buena y excelente), el Ejecutivo tiene 46.7% mientras que la Asamblea tiene un preocupante 32.8% equiparable a la de los (las) ministros (ministras) con 33.2%.

En cuanto a la intención de voto para presidente de la República, hay una tendencia al descenso del único candidato visible desde mayo de 1999, quien se ha ejercitado con la sombra equivocada. Dentro de un ambiente de insatisfacción económica, donde han privado modelos sociales, bien intencionados y aceptados por el 52.2% de la ciudadanía, Alberto Vallarino emerge como alternativa para superar el desempleo y crisis económica que aqueja al país, y revertir ese 74.9% de negativismo en materia económica.

Quien logre conjugar un equipo que tenga experiencia administrativa y ejecutiva con un balance social, sin apego a ultranzas a posiciones políticas partidistas, recibirá el beneplácito del electorado en los próximos comicios.

En momentos que se cierra un año traumático para la economía y para el país en general, las personas hacen votos de esperanza para el 2002, igual que hicimos para el 2001 y que haremos para el 2003. Genuinos deseos de capear el temporal y el resultado de las encuestas podrían quedar en el vacío si estas advertencias no son interpretadas a convicción, ni los consejos con voluntad de cambio; primordialmente aquellas constantes que, mes a mes, aparecen en las encuestas como desempleo, crisis económica, corrupción, delincuencia, asesoría, mala administración y liderazgo.

El autor es médico y ex ministro


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