¡Suerte Winnie!
Soy hija única y como tal no he tenido la dicha de vivir una relación con hermanos; sin embargo, hay un sinnúmero de personas a quienes quiero y por quienes tengo sentimientos similares a los que imagino serían los que sentiría en caso de que Dios y mis padres me hubieran regalado con la experiencia de contar con hermanos.
Uno de ellos es el doctor Winston Spadafora, Winnie como se le conoce cariñosamente. Lo conocí cuando al igual que cientos de panameños me dirigí al “aeropuerto de Paitilla”, como decíamos antes, al conocer la horrible manera en que había sido asesinado Hugo Spadafora, a quien nunca visto ni conocido, al igual que a ninguno de los miembros de la familia Spadafora.
El destino y circunstancias de la vida señalaron el camino para que –y desgraciadamente debido al crimen de Hugo– don Melo Spadafora, tronco de esta honorable familia, se comunicara telefónicamente conmigo.
A partir de ese momento todos y cada uno de los hermanos Spadafora se convirtieron en “mis hermanos”, sobre todo Winnie… A su lado caminé, sufrí la muerte de don Melo, nos corretearon y amenazaron. En respaldo a Winnie que hacía una huelga de hambre por todos recordada, realicé caminatas, misas y vigilias.
Durante todas estas actividades conocí y traté a Winnie pasando días y noches enteras a su lado, compartiendo dolores y ansiedades. Conocí a Winnie el hermano, el hijo, el amigo y el abogado. Conocí a un hombre bueno, comprensivo, y sobre todo justo y humano.
Todos estos atributos, sumados a una preparación académica excelente, el conocimiento de tres idiomas y su accesibilidad y deseo de servir a quien así se lo solicita, me obligan a expresar en voz alta mis mejores deseos y respaldo en sus aspiraciones a la posición de magistrado de la Corte Suprema. Buena suerte Winnie, te desea esta hermana.
Astrid Wolff V.
Además en opinión
• La suerte de algunos
es la desgracia de otros: Guillermo A. Cochez
• Una encuesta,
un consejo: José Manuel Terán Sittón
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Wolff V.
• Días puente:
Hernán Antonio De León Batista
• Presidencialismo
y corrupción: Pedro Ernesto Vargas
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