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Actualidad
Los Juliao deben responder
Nosotros, los ciudadanos, debemos hacer valer los
derechos democráticos de participación y transparencia
Mónica Guardia
mguardia@prensa.com
En la calle se dice que el político que solucione los problemas
de tránsito de la ciudad de Panamá tiene su carrera
hacia la Presidencia asegurada.
Y es que los tranques monumentales que sufrimos a diario no solo
provocan pérdidas millonarias, sino que deterioran nuestra
calidad de vida y hasta nuestra salud mental.
No hay duda de que todos deseamos una solución a estos problemas
y, cuanto antes, mejor.
Pese a esto, la primera propuesta de un megaproyecto por parte
de un Gobierno por aliviar el congestionamiento vehicular no ha
sido bien aceptada por la ciudadanía. Se trata de la construcción
de un tren ligero a nivel por la ruta San Isidro-Plaza Cinco de
Mayo, a un costo de 204 millones de dólares.
¿Necedad? ¿Tendencia a oponerse a cualquier medida
que tome el gobierno de turno? Difícilmente.
Quienes que han manifestado su oposición a la construcción
del tren ligero son ciudadanos serios, de trayectoria y con conocimientos
que los acreditan como críticos válidos de la decisión
del Ministerio de Obras Públicas.
Entre las críticas que se le han hecho al proyecto están
las siguientes:
- El costo del proyecto, de 204 millones de dólares, es
demasiado para un país pobre con una ya abultada deuda externa.
Pero no se trata solo de Panamá. La tecnología de
trenes ligeros está concentrada geográficamente en
Europa y Asia, ya que los costos son enormes.
- Las instituciones bancarias multilaterales como el Banco Mundial
y el Banco Interamericano de Desarrollo no están ya prestando
dinero para construir trenes interurbanos, al haber llegado a la
conclusión de que son alternativas muy caras que requieren
de subsidios eternos.
- Las ciudades latinoamericanas que descartan el tren ligero están
adoptando el sistema de bus rápido, que con sus carriles
especiales y su tecnología barata resulta una solución
mucho más viable para países como el nuestro.
- El proceso de decisión no se ha llevado como es debido.
El artículo 24 del capítulo IV de la ley 34 de 1999
señala que las funciones de diseño y desarrollo de
transporte estarán en manos de la Autoridad Nacional de Transporte,
y esta autoridad ni siquiera ha sido consultada.
- Es natural que el gobierno de Francia intente vender tecnología
que ellos producen. Las autoridades del MOP aceptaron una donación
de 600 mil dólares para el Estudio de Factibilidad de un
Sistema de Transporte Público Masivo, que fue hecho, precisamente
por la empresa francesa BCEOM, Société Française
DIngénierie. Este estudio, que recomienda la tecnología
del tren ligero, presentas cifras que difieren de las del Banco
Mundial.
En la licitación para adjudicar el diseño, celebrada
en el mes de noviembre, participó, precisamente, la empresa
francesa BCEOM.
Los cuestionamientos son serios. Ahora, corresponde a los hermanos
Juliao, Víctor y Alvaro, ministro de Obras Públicas
y encargado de proyectos especiales de ese ministerio, respectivamente,
responder las dudas de la ciudadanía.
El deseo de solucionar un problema de tan grave magnitud como es
el del tránsito, no debe hacer olvidar a los gobernantes
la necesidad de buscar una solución tan buena como viable
económicamente.
Nosotros los ciudadanos debemos hacer valer los derechos democráticos
de participación y transparencia, imprescindibles para la
honesta administración de la cosa pública.
Los ciudadanos tenemos el derecho y la obligación de exigir
cuentas de nuestros gobernantes. Y los gobernantes, tienen la obligación
de responder.
La autora es periodista
Un nuevo presupuesto a cambio
de qué
Según algunos legisladores,
el Gobierno aprobaría elpresupuesto mediante decreto Ejecutivo,
sin considerar el parecer de la Asamblea Legislativa
WILFREDO JORDAN S.
wjordan@prensa.com
El debate que se generaba días antes de finalizar el año
fiscal en la Asamblea Legislativa, para aprobar o desaprobar el
presupuesto general del Estado del siguiente año, esta vez
se trasladó a la opinión pública. Sin entender
mucho sobre las cifras del presupuesto, la ciudadanía se
encuentra enmarañada en una discusión entre el Legislativo
y el Ejecutivo, cuyos motivos parecen ser las partidas circuitales.
En el 2001, las partidas circuitales representaron un gasto de
38 millones de dólares, es decir unos 550 mil por cada uno
de los 71 legisladores. Desde que se inició el debate sobre
este tema, el legislativo afirmó que el Ejecutivo se ha involucrado
en sus asuntos internos al recortar el presupuesto en un 33%, afectando,
con ello, su funcionamiento. El proyecto de presupuesto del 2002,
que asciende a 6 mil 280 millones de dólares, fue rechazado
en primer debate el pasado 14 de noviembre, entre otras cosas, por
supuesta falta de viabilidad financiera. Desde entonces el presupuesto
se mantiene estancado en la Asamblea Legislativa. Por un lado los
legisladores del opositor Partido Revolucionario Democrático
exigen al Ejecutivo que presente las modificaciones necesarias para
rechazarlo, mientras que este solicita el rechazo formal del proyecto,
para presentar un nuevo proyecto de presupuesto.
El debate parece no terminar. El ministro de Economía y
Finanzas, Norberto Delgado, afirmó que en el nuevo proyecto
de presupuesto que el Ejecutivo formulará, no están
incluidas las partidas circuitales. Sin embargo, en el nuevo documento
se recortan unos cien millones de dólares de diferentes ministerios
e instituciones. Por su parte, el legislador Mateo Castillero, presidente
de la comisión legislativa de presupuesto propone que el
presupuesto para el 2002 se recorte en unos 200 millones de dólares.
El impasse en la aprobación del presupuesto se mantiene,
mientras los representantes de ambos órganos del Estado continúan
los ataques verbales a través de los medios de comunicación
social. El Ejecutivo sigue esperando que la Asamblea rechace el
documento y el Legislativo a la espera de que se le presenten las
modificaciones para llevar un nuevo presupuesto.
Sin embargo, también el Legislativo acusa al órgano
Ejecutivo de dilatar el proceso para presentar el nuevo presupuesto
unos días antes de finalizar el año. De esta manera,
según algunos legisladores, el Gobierno aprobaría
el presupuesto mediante Decreto Ejecutivo, sin considerar el parecer
de la Asamblea Legislativa. Este parece ser el lema que mantendrá,
hasta que alguna de las dos partes se decida a dar el paso para
que el Estado cuente con su respectivo presupuesto para el 2002.
El autor es periodista
Los tropiezos del agro
En el campo hay dinero, el problema radica en la
forma de cómo administrarlo para que sea mejor repartido
Julio César Aizprúa
jaizprua@prensa.com
Con un aporte de tan solo un 7% al Producto Interno Bruto (PIB),
el sector agropecuario mantiene un estancamiento que cada día
es más evidente. El último golpe recibido por este
sector se dio con la disminución de las exportaciones bananeras,
que según cifras de la Cámara de Comercio se estima
en un -8.7%. Aunado a esto, el sacrificio de ganado vacuno y porcino
también ha caído en un -4.1%.
Tan solo durante la pasada conferencia de ejecutivos de empresa
CADE 2001, se hizo patente que en los últimos años
el empleo en las labores agrícolas ha disminuido, dando como
resultado que un 65% de los pobladores de las áreas rurales
son pobres. Esto contrasta notablemente con la situación
experimentada en las áreas urbanas, en donde la pobreza alcanza
al 19% de la población.
Lamentablemente, este panorama negativo que rodea al sector agropecuario
parece no llegar a las altas esferas de los encargados del sector,
quienes en no pocas ocasiones se vanaglorian del desarrollo
que viene alcanzando este sector.
Para justificar sus argumentos, las autoridades del Ministerio
de Desarrollo Agropecuario (MIDA) insisten en que el sector está
avanzando, apoyándose sobre todo en el hecho de que las agroexportaciones
muestran un repunte notable.
No obstante, los tropiezos del sector saltan a la vista. La reciente
implementación de la Ley 24 de 4 de junio de 2001 por medio
de la cual se establecen medidas de ayuda a los productores afectados
por la sequía y otras contingencias, se ha convertido en
un verdadero escándalo.
Este programa es por un total de 15.8 millones de dólares,
de los cuales 5.8 millones iban dirigidos al sector arrocero afectado
por la sequía de la pasada zafra 2001.
Para el año próximo el monto del programa de la ley
24 puede variar, ya que el mismo está sujeto a las presentación
de la situación en que incurran los diferentes rubros, ya
sea por la caída de precios o por contingencias climáticas.
Una minuciosa investigación periodística ha dejado
al descubierto que muchos productores de la provincia de Coclé
cobraron dineros del Estado sin cumplir con las más mínimas
exigencias que se establecieron en dicha reglamentación.
Algunos cobraron sin sembrar, otros cobraron de más y hubo
incluso quienes por su relación con funcionarios del MIDA
tomaron la delantera a la hora de cobrar los emolumentos.
Pero, pese a las denuncias presentadas, la Contraloría General
aun no ha emitido el resultado de esta investigación, llamando
poderosamente la atención que altos funcionarios de esta
entidad han declarado que no esperan encontrar una lesión
patrimonial considerable.
La duda surge en momentos en que se está a pocos meses de
la implementación de la Ley 25, de apoyo a los productores
que deseen cambiarse al cultivo de aquellos rubros que en un momento
dado sean más rentables en el mercado local e internacional.
Para la implementación de esta Ley se cuenta con 30 millones
de dólares.
Como se observa, en el campo hay dinero, el problema radica en
la forma de cómo administrarlo para que sea mejor repartido
entre quienes de verdad tienen como trabajo primario el hacer producir
la tierra.
El autor es periodista
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