La prórroga a la unificación
Señores del gobierno, amárrense lospantalones y pongan orden en el servicio de transporte
Luis Enrique Licona R.
Quedó al descubierto que en realidad la prórroga acordada para poner en práctica la “unificación de la tarifa del transporte” obedeció más a una medida para ganar tiempo que a una medida para mejorar efectivamente el servicio de transporte público.
Si nos vamos a la letra del acuerdo de prórroga no queda duda de que, prácticamente, ninguno de los puntos del mismo contempla demostraciones de cambio en beneficio prioritario del usuario que es verdaderamente el dueño del servicio de transporte. El acuerdo, en el numeral 4, obliga al gobierno a brindar programas de capacitación a los trabajadores del transporte, sin especificar el alcance de esa capacitación y sin indicar los mecanismos para verificar su cumplimiento.
Es que, a todas luces, los representantes del gobierno y los de los transportistas, no han tomado en cuenta a los usuarios; solo con explorar qué aspectos han cambiado en el producto que se brinda a los beneficios y veríamos que nada. Ni siquiera nos podemos referir a los nuevos vehículos que se han incorporado a la flota, porque estos tienen tarifas más altas, ya que brindan el servicio conocido como de lujo, aunque los conductores siguen teniendo la misma mentalidad. No ha cambiado su actitud, según se puede ver diariamente en las calles de la ciudad. Los conductores, que supuestamente son los transportistas, siguen conduciendo desordenadamente, desatinadamente, desatendiendo las señales de tránsito, haciendo regatas, transitando por los hombros, haciendo parada en cualquier parte, agrediendo a los demás conductores y conduciendo sin consideración a los usuarios.
La prórroga no sirvió de nada, ya que realmente no se introdujo en ella el interés de los transportistas por cambiar y mejorar su actitud y mejorar su actitud hacia el usuario y los demás conductores. No se puede creer que el financiamiento de los vehículos y las reparaciones que le están exigiendo podrán constituir plena razón para dar paso a la unificación.
Como bien se ha dicho, para los transportistas el transporte es un negocio, cuando en realidad debe ser visto como un servicio público.
Dar paso a una unificación parcial a aquellos que dicen haber cumplido con reparar los vehículos sin contemplar el conjunto de razones que se exigen a manera de cambio, es crear un pretexto para el alza de pasajes, pues no demorarán los conductores de autobuses en olvidarse de darle mantenimiento a los vehículos, de usar uniforme, de tratar bien a los usuarios, de no hacer regatas, de respetar las reglamentaciones de tránsito y no demorará el gobierno en dar excusas por no poder hacerle frente a sus obligaciones fiscalizadoras.
Es increíble que las autoridades, so pretexto de evaluar si los autobuses han sido reparados o no, se estén dando cuenta de que hay vehículos que deben ser sacados de circulación en el acto y que les permitan seguir trabajando porque simplemente no podrán cobrar el aumento.
Es realmente bochornoso el papel que juegan las autoridades cuando simplemente colocarán una calcomanía que diferenciará los autobuses que han sido reparados de los que no. Cuánto va a durar el interés por mantener dicho autobús en condiciones, sin embargo el aumento de pasajes será permanente.
Las autoridades y los transportistas se comprometieron a reestructurar las rutas, pero de eso no se ha hecho nada, porque para los transportistas eso es un “tabú” y para el gobierno es mejor no meterse con eso.
No ha habido muestras de mejoramiento en el servicio que se presta a la comunidad; el gobierno no debe engañar a la ciudadanía bajo ninguna circunstancia, debe jugar un papel fiscalizador y regulador y marcar nuevas pautas para modernizar el servicio de transporte y no solo los vehículos. Muchas personas estamos dispuestas a colaborar en esta medida sin esperar nada a cambio.
Señores del gobierno: amárrense los pantalones y pongan orden en el servicio de transporte, no hay posibilidades de que este país crezca si sigue prevaleciendo la política del “juega vivo”. Esperamos mucho más de ustedes
El autor es ingeniero civil
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