Panamá, 14 de diciembre de 2001
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
Trasfondo
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Negocios
Revista
Reseña
Tecnología
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
Notas importantes
El tiempo
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Agenda
Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SUPLEMENTOS
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
Talingo
R. Empresarial
SEPARATAS
Pulso de la Nación
Punto exe
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

Especial

País de pulso agitado

Creo que en el fondo subyace una fuerte crítica ciudadana a la relación asimétrica entre políticos y sociedad

Raúl Leis R.
Especial para La Prensa

El Pulso de Panamá sigue indicando que el cuerpo social del país no parece tener buena salud. La cabeza, el Gobierno en su conjunto, sigue siendo cuestionado ampliamente en este orden ejecutivo, legislativo y judicial, y aunque la percepción de la gestión de la presidenta ha mejorado levemente, su agenda económica y anticorrupción es muy criticada por los encuestados.

Las opiniones señalan lo evidente: el empeoramiento de la situación económica del país, centrándose en tres grandes problemas que están muy relacionados entre sí: desempleo, crisis económica y corrupción.

La crisis es percibida más fuertemente en el área urbana, en especial de la provincia de Panamá y sobre todo entre los más jóvenes. Esto no es casual, pues la tasa de desempleo urbano era del 15% en Panamá (1997), es el más alto de la región centroamericana, y los problemas de desocupación entre los jóvenes afectaron al 32% de ellos. Esta situación de marginamiento y exclusión juvenil repercute en los problemas sociales que les afectan. Entre los jóvenes de 15-19 años las causas principales de muertes son las violentas: los accidentes (44%)), suicidios (9%) y homicidios (39%) representan el 53% del total de las muertes en este grupo (65% en los varones y 32% mujeres). El 60% de los detenidos eran menores de 29 años y el 18% eran menores de 20 años, siendo las causas de detención los delitos contra la vida e integridad personal como agresiones, homicidios, lesiones personales, provocaciones y amenazas, riñas y tentativas de suicidio.

Frente a todo esto no es nada raro que el 63% de los encuestados no justifiquen la unificación del pasaje del transporte urbano colectivo capitalino, programado para el 15 de diciembre, pactado sobre la base de un cambio sustancial en la calidad y cantidad del servicio.

Es bueno tener en cuenta que el transporte colectivo de pasajeros en la ciudad de Panamá, está ligado a la disponibilidad de ingresos de sectores ligados o próximos a la pobreza urbana o ubicados en la franja de vulnerabilidad, normalmente concentrados en espacios urbanos donde adquieren visibilidad y agrupación. Estos sectores necesitan de un medio de locomoción rápido, cómodo y barato que conecten efectivamente focos de empleo, vivienda y tiempo libre.

La tendencia a la urbanización empobrecida es ascendente, pues una mayor proporción de pobres se concentrará en el futuro en las áreas urbanas. Existen en las áreas urbanas, 232 mil pobres, de los cuales 47 mil están en extrema pobreza, un total de un millón. Casi la cuarta parte de los pobres vive en ciudades (23%). San Miguelito tiene 40% de los pobres urbanos del país, y existen 90 mil 100 personas pobres de 300 mil habitantes que aproximadamente componen el distrito especial.

Un grupo considerable de población urbana es vulnerable o está en riesgo de pobreza, pues viven justo sobre la línea de pobreza total. Si la línea de pobreza aumenta (al reducirse el consumo total) en un diez por ciento, la pobreza urbana aumentaría de 15 a 19%, y los pobres urbanos serían de 23 a 25% a nivel nacional. Los niños y los jóvenes menores de 18 años, representan cerca de la mitad (46%) de todos los habitantes urbanos pobres. Esto tiene implicaciones generacionales graves.

El tema del transporte no es, pues, solo técnico, sino que expresa la dimensión socioeconómica que afecta a la mayoría de sus usuarios.

Tampoco es extraño que la mitad de los/las encuestados/as estén de acuerdo con utilizar el FFD de alguna manera sea parcial o total, pues ven en esos recursos una inversión para mejorar los problemas que los agobian derivados especialmente de la crisis económica, por ello opinan que deben utilizarse esos fondos para obras como agua potable, carreteras y tren liviano (las dos últimas relacionadas con el tema del transporte de personas), pero eso sí, es muy claro el mandato de no utilizar el FFD para pagar la deuda externa del país.

En el plano político casi un 60% de los/las opinantes rechazan la designación del Dr. Winston Spadafora como magistrado de la Corte Suprema de Justicia, lo que es un claro indicativo de que la población rechaza la politización del Organo Judicial que debe ser independiente de los otros órganos, para poder esgrimir la imparcialidad necesaria y propia de dicho cargo. Creo que en el fondo subyace una fuerte crítica ciudadana a la relación asimétrica entre políticos/as y sociedad, donde lo político partidista se convierte en un polo dominante que tiende a partidarizar espacios en los cuales la ley establece claramente su función, como la suprema magistratura hoy, o recientemente la Defensoría del Pueblo.

Lo que está en discusión – y eso atañe a todos los gobiernos y partidos- es si la pérdida de autonomía de estas esferas autónomas, no es más que una expresión institucionalizada de clientelismo político que visualiza al Estado como un espacio de ocupación, y que, finalmente, lo que provoca es la debilidad de las instituciones políticas y por ende de la democracia. No olvidemos la profunda desilusión de los partidos y gobiernos que todas la encuestas señalan. ¿Por qué seguir jugando con este fuego?

La encuesta deja entrever lo usual : la ley del péndulo. Ante los errores del oficialismo se torna a la opción por la oposición, destacándose en esto la utilidad del voto que sirve más para castigar que para proponer. Movimiento pendular que no es perpetuo, sino desgastante. El que no lo crea que mire la historia política venezolana, solo para poner un ejemplo.

El resultado es la despolitización de la democracia, y la pérdida gradual de su valor como sistema político, pues los /las ciudadanos/as tienden a abstenerse de participar en la vida política, o verse compelidos/as a entrar a ella sobre la base de reglas del juego que consagran deformaciones y formas de operar torcidas y manipuladoras.

Es el pulso de un país enfermo, pero consciente de los síntomas, pero no tanto de las causas.

Nota de la editora: Estos comentarios corresponden al último Pulso de la Nación, publicado el pasado 10 de diciembre del 2001.


Agenda económica y percepción pública

Nuestra población es centrada, mesurada y adversa al riesgo como cualquier buen padre de familia

Rafael Mezquita
Especial para La Prensa

La lectura de la última encuesta publicada por La Prensa me ayudó a comprender la percepción pública sobre los temas actuales de la agenda económica. La gente asume posiciones sobre el uso del Fondo Fiduciario, el presupuesto del 2002 y la unificación de la tarifa de transporte a 25 centavos. Destaco estos temas de la encuesta porque esa misma gente considera que dos problemas de la economía — desempleo y crisis económica— son los principales retos no resueltos por el actual Gobierno, por ello la población califica mal la gestión pública económica y tiene pocas esperanzas de que mejore en el futuro.

En la mesa del Diálogo se analizan varias combinaciones de utilización —entre saldar o comprar deuda externa, obras de infraestructura o mantener parte del capital para el futuro— de los mil 200 millones de balboas del Fondo Fiduciario, que produjeron en octubre más del 11% de interés y no el “ridículo” 3% que asegurara la presidenta recientemente. La opinión pública marca líneas para el uso de esa plata. Cuatro de cada diez panameños creen que el Fondo debe usarse parcialmente, casi tres que no debe utilizarse y menos de dos que debe usarse totalmente. Nos hacemos eco del uso parcial del recurso, por lo que la fórmula final debe contemplar la permanencia de parte del capital del Fondo Fiduciario para el futuro.

Cuando se indaga sobre qué proporciones del Fondo debieran utilizarse para la deuda o para inversiones, la gente responde con mesura, descartando los extremos. Solo el 14% y el 21% de la población ( el primer extremo) quiere que se use todo el Fondo o la mayoría de este para la deuda o para obras, respectivamente. En el otro extremo, solo el 33% y el 22% dicen: nada del Fondo ni para deuda ni para obras. Cuando sumamos a la población que está de acuerdo con utilizar la mitad o menos de la mitad ( entre un tercio y un medio) del Fondo para la deuda o para obras, encontramos el mayoritario centro: un 43% para deuda y un 47% para obras.

En resumen, la población quiere que un tercio del Fondo se quede donde está, otro tercio se use para deuda y el último tercio para obras de infraestructura y cerca de la mitad de los entrevistados se opone a que esos recursos millonarios se coloquen donde produzca más intereses porque hay mayor riesgo. O sea que nuestra población es centrada, mesurada y adversa al riesgo como cualquier buen padre de familia.

Sobre el presupuesto del 2002 la gente se manifestó de igual manera. El 25% de la población cree que el Órgano Legislativo tiene la razón, o sea que el presupuesto presentado está mal hecho y tiene que reformularse (como finalmente lo aceptó la presidenta), el 20% dice que el Ejecutivo tiene la razón y un 31% ni uno ni otro. Y finalmente, 6 de cada diez panameños consideran que no se justifica la unificación de la tarifa de transporte a 25 centavos, o sea que en estos momentos, no están de acuerdo con ese aumento.

Frente a estas percepciones, el Gobierno pudiera tener posiciones diferentes porque para eso gobierna, pero a la oposición solo le es permitido, la mayoría de las veces, actuar como lo expresa la voluntad popular, si quiere llegar a ser Gobierno.


Era encuestolítica

Las encuestas políticas exhiben la virtud y el defecto de dar primicias, adelantos del torneo electoral

Jaime A. Porcell Alemán
Especial para La Prensa

Los periódicos escriben día a día la historia moderna. Quienes estudien la nuestra a través de La Prensa, descubrirán que sus encuestas atraviesan dos eras: encuestolítica inferior y superior. La inferior se inicia con el momento del presidente fundador Bobby, atraviesa el estrato Winston y concluye en Stanley. Allí, nos acostumbran a presentar encuestas trimestralmente. Pero en la era superior, otro gallo cantaría.

Durante la inferior, a la encuesta le resultaría más difícil convencer. Los incrédulos aprovecharon para llevar agua a su escepticismo, que en el ´94, el pronóstico de La Prensa coloca a Mireya en cuarto lugar. Pero termina segunda, y a sólo 4% de Pérez Balladares. Tampoco ayuda a sospechar el amplio triunfo de Martín en las primarias de octubre ´98, por más de 30% sobre Oranges. Pero, entre pifias y aciertos en la discutible función de pronóstico electoral, La Prensa impone sus encuestas, y junto a caricaturas, Hoy por Hoy y páginas de opinión, constituyen pilar de su identidad corporativa.

La era encuestolítica superior aterriza en el nuevo siglo. Inaugura la galaxia reformista de Ricardo Alberto, de cuya mano el periódico ingresa a la constelación de los 35 centavos por ejemplar y reorganiza su pedestal. Mientras, zumba la circulación a 60 mil ejemplares. Aún no coincide su era con algún torneo electoral, de esos que tanto ayudan a practicar dividirnos, pero que plantean prueba de fuego a encuestas, y por ende, al periódico.

Para algunos, lo que necesita La Prensa es más encuestas. El presidente RAA, somete a prueba la original hipótesis. Quiebra la frecuencia trimestral mantenida durante 10 años del encuestolítico inferior, y la triplica a mensual. Entonces, nos preguntamos, ¿la frecuencia durante períodos electorales, llegará a diaria?

Las encuestas políticas exhiben la virtud y el defecto de dar primicias, adelantos del torneo electoral. Para unos, mantienen alto el interés en la vida pública. Para otros, esto es lo que menos necesita el país. Pero, igual que el sancocho, cuando se engulle demasiado, terminan por indigestar. Encuestas políticas mensuales, equivalen a sancocho diario.

Para algunos, las encuestas devinieron en periódico de ayer. Repiten casi al unísono: los tres poderes del estado no convencen, la esperanza en el futuro va deteriorándose, Vallarino galopa hacia Martín, la percepción de corrupción oficial marca alta. La percepción del desempleo como el principal problema, ya redunda. Y como también han hecho desde siempre, dibujan una ilusión para aquel candidato independiente. Para ellos, las de La Prensa resultan reiterativas hasta en sus fallos. Así, una quinta parte de los entrevistados, repite el error de incluir a Moscoso entre los presidenciables para el 2004, sin que algún piadoso les aclare que la reelección se rechazó en 1998. Pierden así la virtud de sorprendernos. Tal lluvia de palos sólo confirma las convulsiones de una era encuestolítica emergente, cuyas placas tectónicas friccionan, para poner a vivir a un mundillo político rendido ante ellas.

Parte de la población, exhibe tal grado de despiste, que no acierta sobre fechas de la nacionalidad, como lo proyectan las cámaras, año tras año. Evidencian ningún interés en incluirse en la corriente de opinión. A pesar de aquel segmento importante, que prefiere seguir a Pedro el Escamoso que a nuestra presidenta, es en la vida política donde los medios escritos concentran sustancia. Vibran emocionados cuando demuestran con cifras, lo mal evaluado que los políticos aparecen. La percepción de corrupción crece, reclama la oposición. Para el oficialismo, Mireya aumenta, mas ambos viven una ilusión. Caen dentro de aquello que llaman intervalo de confianza, y que hace que variaciones de seis por ciento y menos, no sean significativas. En el lapso de sólo un mes, rara vez algo cambiará significativamente.

Pero el país político domina con creces al país económico. Las primeras planas viven varadas en los detalles de la lucha entre oposición y gobierno, mientras la campaña nunca para. No en vano un semanario especializado en la vital economía, como Capital, consigue circular sólo 50 veces al año.

 




¦
Portada¦ Hoy por hoy¦ Trasfondo¦ Nacionales¦ Deportes¦ Opinión¦
¦
Mundo¦ Negocios¦ Revista¦ Reseña¦ Última hora ¦ UH Mundo¦
¦
UH Negocios¦ UH Deportes¦ UH Farandula ¦ UH Ciencia y Salud¦ UH Tecnología ¦ UH Cultura ¦ UH Curiosidades ¦
Derechos reservados, Corporación La Prensa.
internet@prensa.com