Panamá, 14 de diciembre de 2001
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La fuerza de una visión

A través de su sistema ferroviario, Flagler conectó la costa este de la Florida con el resto de la unión americana

Ricardo De La Espriella III
Especial para La Prensa
revista@prensa.com

En nuestra última entrega explicamos el desarrollo de la península de la Florida a finales del siglo XIX. Henry Flagler fue el visionario que compró los ferrocarriles y unió las bellas playas de San Agustín y Palm Beach a las grandes ciudades del norte: Boston, Nueva York, Hartford y Philadelphia.

Miles de millonarios viajaron al sur para edificar magníficas residencias de veraneo junto a las cálidas aguas de la Corriente del Golfo. Flagler construyó los primeros hoteles tipo resort, iniciando el desarrollo turístico a gran escala en la Florida.

En 1885, en pleno apogeo de la actividad hotelera en la península, una terrible helada ahuyentó a los turistas y acabó con kilómetros de cultivos de vegetales y frutas.

Julia Tuttle, una acaudalada mujer que tenía vastos territorios en Miami, había estado tratando de convencer a Flagler para que extendiera su sistema ferroviario hacia el sur.

A pesar de la obstinación de Flagler, la señora Tuttle pudo finalmente convencerlo al enviarle unas flores cosechadas de su propio jardín que lograron sobrevivir a las heladas.

Luego de muchas negociaciones y múltiples viajes a Miami, Flagler accedió a extender sus líneas de ferrocarril hasta Miami. Cientos de miles de personas que habían perdido sus ahorros y sus trabajos a consecuencia del gélido clima encontraron nuevamente empleo con este proyecto.

El 22 de abril de 1896 el ferrocarril llegó a Miami y con él una interminable caravana de inmigrantes. Flagler encontró un sitio ideal para hacer realidad su sueño. Doctores, trabajadores, negociantes y comerciantes de todas las regiones del mundo llegaron en busca de oportunidades a esta pequeña comunidad que había pasado desapercibida por siglos.

Turismo en Miami: una historia de altibajos

Durante la Primera Guerra Mundial, Miami sirvió como un centro de entrenamiento para la fuerza aérea.

En 1926 tuvo lugar una seria recesión económica. Addison Mizner, uno de los grandes visionarios que construyó las primeras mansiones de lujo en Boca Ratón e introdujo la arquitectura mediterránea en el condado de Palm Beach, también perdió su fortuna debido a la gran depresión o land bust de Florida.

Fue entonces cuando un siempre perseverante Flagler empezó a trabajar en el más atrevido de sus proyectos: unir las islas y los cayos de los estrechos de la Florida, lo que consiguió a través de cientos de millas de rieles y grandes puentes.

Flagler concretó su sueño y terminó de conectar totalmente la costa este de la Florida (de Key West a San Agustín) con el resto de la unión americana.

Miami y Key West experimentaron un rápido crecimiento no solo por sus playas y clima tropical. La prohibición del licor nunca fue implementada a cabalidad en este estado.

La depresión económica, aunada al paso de un poderoso huracán que destruyó cientos de millas de líneas ferroviarias, conllevó a un colapso de la industria turística.

Sin embargo, la misma se recuperaría al año siguiente, experimentando un boom durante la construcción de lo que hoy en día se conoce como el Art Deco District en South Beach.

Este museo arquitectónico fue salvado recientemente gracias a la visión de Barbara Baer y Leonard Horowitz, quienes durante los años ochenta sostuvieron una dura batalla legal por preservar este fabuloso tesoro arquitectónico, que hoy goza de una popularidad sin rival en todo el estado.

Cientos de miles de personas se han mudado a Miami Beach. Miles de comercios, restaurantes y centros nocturnos han abierto sus puertas en estos antiguos edificios para atender a la gran cantidad de turistas que transita por sus aceras todos los días. Más desde esta tierra de grandes aventuras en nuestra próxima entrega.


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