El palacio, el globo, usted, y yo
Está claro que el mal económico de Panamá no está en el Palacio de las Garzas
I. Roberto Eisenmann Jr.
“¡La cosa está mal, pero muy mal!”; “¡éste es el peor gobierno!”. Este es un comentario casi que unánime entre los grupos económicos y bastante mayoritario en el resto de la población. Cuando la cosa económica está bien nos importa poco el Gobierno, y por ende lo consideramos “OK”. Cuando la rueda económica se desacelera y la cosa se pone mala, “la culpa” es siempre el gobierno. Los políticos norteamericanos tienen una frase muy pragmática para aquellos idealistas, filósofos ó ideólogos políticos: “¡It's the Economy, stupid!”.
Recuerdo que el presidente Bush (padre), según las encuestas tenía —luego de la invasión a Panamá y la Guerra del Golfo— una popularidad del 80%. Los demócratas (oposición a Bush) tenían 12 precandidatos presidenciales, todos débiles. El mundo veía la reelección de Bush segurísima. Salieron algunas estadísticas económicas negativas, y perdió la reelección frente a un poco conocido gobernante de Arkansas llamado Clinton, a pesar de que traía además un historial salpicado de escándalos.
Lo de achacarle todos los males al Gobierno es tan así que un reconocido economista atribuyó el problema económico de Panamá a lo que llamó “el factor Mireya”... y se sintió seguramente empavonado por los aplausos recibidos. “¡Vaya Presidenta impresionante!”— pienso yo. No solo paralizó la economía panameña sino la de Japón, Singapur, Taiwan, EU, México, Argentina, Brasil, o sea, ¡del globo terráqueo entero!
Otros dicen con un tono de gran autoridad: “si tuviéramos un líder la cosa cambiaría”, o sea, ¡vuelta a la búsqueda del papasón! Si existiera la varita mágica que con una pasadita eliminara a Mireya y su “factor”, y nos pusiera en Palacio al gran líder buscado, ¿a quién pondría usted? Tomemos, como por ejemplo, a Vicente Fox: es una figura impresinante; derrotó al PRI, fue presidente de la Coca Cola, un líder a todo meter. Ahora el New York Times dice queFox “en su primer año de gobierno sólo tiene marcas negativas en el terreno económico”. Para el 2002 “el crecimiento económico de México será de 0.6%, no ha logrado articular un solo discurso, no se siente que tenga una estrategia clara”.
O, ¿qué le parece la familia dictatorial de Singapur?, “¡ésos sí saben liderar!”; “¡eso es lo que Panamá necesita!”. Pues bien, están ahora en “reingeniería y reinvento” porque su crisis económica supera en mucho a la de Panamá. ¿Les parece De La Rúa o Cavallo (el genio economista), o quizás el primer ministro alemán? (¡ésos sí saben mandar!) Pues, como sabemos, Argentina se ahoga y Alemania está resbalando hacia la recesión, llevándose en la rodada a toda Europa. ¿Les gusta Bush o el primer ministro japonés? (“Japan, Inc.”, donde Gobierno y empresa privada sí trabajan de la mano.) Pues EU está en recesión oficial y Japón padece la recesión más prolongada de su historia, y así todos los grandes países y sus impresionantes líderes, “factor Mireya”, indeed.
Sin duda todos quisiéramos ver una presidenta más ejecutora, más firme en su liderazgo, menos mal acompañada, más esperanzadora... Pero a pesar de estos deseos está claro que el mal económico no está en Palacio; no sigamos con esa tontería. Lo primero que tenemos que hacer es dejar de escuchar tanto a los “expertos” (lean, por ejemplo, el magnífico artículo de Eduardo Vallarino —publicado hace unos días en este periódico— ) sobre lo del mundo globalizado en crisis; no hay quien sepa nada. La globalización es un hecho. Hace 20 años, el 17% de la actividad económica del mundo era comercio exterior. Hoy es 26%; sigue siendo solo una cuarta parte del total, pero lo suficientemente importante como para interconectar y sincronizar las economías del mundo a tal punto que la recesión en los motores económicos del mundo (EU, Japón y Europa) produce una recesión en el globo terráqueo entero. Incluso la psicología se ha globalizado, traspasando fronteras. Es que todos en el mundo entero estamos viendo CNN y BBC; así, cuando las noticias son aterradoras todos estamos aterrados al unísono y dejamos de consumir al unísono, creando ciclos económicos negativos al unísono.
Frente a la crisis alrededor del mundo, recordemos que gran parte de nuestra economía está conformada por la micro y pequeñas que le venden a panameños, emplean panameños, y respondan al vigor empresarial panameño. Somos un país que nació globalizado, pero para superar el problema económico tenemos que dedicarnos a nuestro patio; conozco de varias empresas panameñas que están haciendo esto mismo. Ven en cada crisis una oportunidad y están creciendo (¡sí, creciendo!) con éxito. También hay que darse cuenta que ya los clichés tecnológicos han probado no ser mágicos. Olvidemos las “reingenierías” y “el B to B“, y otras hierbas aromáticas. El énfasis es de lo teórico a lo práctico.
¡A trabajar en la primera línea, con los clientes, atendiendo sus necesidades y logrando el éxito con trabajo básico y dedicado, sabiendo que el problema y su solución están no en “factores” ni en el Palacio, sino en nosotros mismos!.
El autor es Presidente de la Fundación Libertad Ciudadana
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