Campo Elías Estrada
cestrada@prensa.com
La final del domingo en el campeonato de fútbol de
la ANAPROF no tuvo el lleno que en otros tiempos estoy seguro
se hubiese dado, con un clásico entre Plaza Amador y
Arabe Unido de Colón. Tampoco estuvo en su punto la premiación,
que se hizo por primera vez en medio de un estadio vacío,
con sabor a gases lacrimógenos, causante principal del
desalojo de los aficionados del Rommel Fernández.
De ahí que la premiación haya sido insípida,
en medio de unas tribunas vacías. Fue una clausura extraña.
Ni siquiera los colonenses pudieron festejar en los predios
del estadio, cuando fueron ellos los que llenaron el coliseo
juandieño dándole de paso el colorido y el sabor
a la final de la XIV temporada.
Que el estadio no se haya abarrotado en su totalidad no es
extraño. Ni me trago el cuento, como dicen algunos por
allí, que fue por temor a la barra del equipo colonense.
No creo que sea una excusa convincente.
Si el estadio logró el lleno que tuvo el domingo fue
por la barra del Arabe Unido, no por la del Plaza. Recuerdo
entonces las palabras del directivo del equipo colonense, Pedro
Chaluja, cuando dijo hace días que si el estadio no se
llenaba con un partido final entre estos dos equipos, nunca
nadie lo iba a poder hacer.
Pienso entonces que la merma de público a la final y
a la misma temporada, es más bien un pase de factura
del aficionado a la dirigencia de la ANAPROF, que no ha podido
levantar su campeonato. El público está harto
de ver experimentos sin nada de innovaciones. Cada vez más,
las finales del fútbol no aficionado están decayendo
en asistencia y eso se refleja en la desazón del aficionado,
que ya no tiene motivación.
Por eso creo que la barra colonense no fue la causante de que
el estadio no se haya colmado de público, cuando hoy
por hoy es la mejor afición que tiene el fútbol
de la ANAPROF, cuyos directivos deben de estarles agradecidos,
porque ni me quiero imaginar cuántas personas habrían
ido al estadio en caso de que Arabe Unido no se hubiese clasificado
a la final.
Ahora, la fuerza pública se precipitó con los
simpatizantes colonenses en lanzarles gases lacrimógenos
por las riñas que se dieron entre ellos mismos. Allí
pienso que en vez de imponer el orden, lo que hicieron los uniformados
fue acrecentar el caos en las tribunas.
Lo más simpático fue que el domingo la barra
colonense estuvo mejor portada que en otras ocasiones, por eso
me extrañó la actitud de la policía.
Para todos es conocido la forma de festejar, de alentar a su
equipo y de vivir el fútbol de la afición colonense.
En otros países este tipo de festejo es un verdadero
dolor de cabeza para la fuerza pública. Aquí todavía
estamos a años luz.
Al final de todo, lo que cuenta es que el Arabe Unido salvó
la temporada para la ANAPROF con sus dos finales, en el Apertura
y el Clausura, pese a que su afición fue privada el domingo
de ver la premiación de su campeón, como se estila
en este tipo de espectáculo.
La fanaticada colonense se lo merecía. Lamentablemente
la despojaron de un derecho soberano.