Florida, la penísula soñada
Antes del 11 de septiembre, Miami era uno de los destinos turísticos más cotizados a nivel internacional
Ricardo De La Espriella III
Especial para La Prensa
revista@prensa.com
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Con sus hoteles de lujo y sus playas paradisíacas, Miami es punto de visita obligatorio para los turistas que buscan climas más templados.
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En nuestra entrega anterior describimos cómo la ciudad de Miami y el sur de la Florida se han convertido en el paraíso para los retirados y los turistas latinoamericanos. Durante todo el siglo XX sus maravillosas playas de níveas arenas han atraído a millones de turistas, tanto de Estados Unidos como del mundo entero.
Los turistas sueñan con las compras, los parques de diversiones de Orlando y las cálidas aguas del Caribe floridano. Pero detrás de todas estas atracciones naturales se esconde una historia sumamente interesante.
Como dijimos en nuestra primera entrega sobre la Florida, Juan Ponce de León llegó a la península en busca de la Fuente de la Eterna Juventud en 1513. Después de muchas penurias y fracasos los españoles lograron establecerse permanentemente en la colonia de San Agustín en 1556.
Durante los numerosos conflictos bélicos que sostuvo España contra Francia e Inglaterra, San Agustín sufrió los embates de numerosos asaltos y bombardeos navales, así como los ataques de los indígenas.
A pesar de todas las adversidades, la colonia perduró y la bandera de España ondeó por 256 años sobre las murallas de San Agustín.
Con 445 años de antigüedad, San Agustín es la ciudad más antigua de Estados Unidos. Los libros de historia norteamericanos erróneamente nombran a Jamestown o a Plymouth, Massachusetts.
Del pantano al ‘shopping center’
Los textos de historia y los archivos de Indias hablan de “nubes de mosquitos”, “enormes reptiles y pantanos interminables”. En la actualidad, aquellos que visitan la Florida atraídos por sus amplias avenidas y gigantescos complejos comerciales olvidan que la península originalmente era un territorio cenagoso y hostil. Los primeros habitantes europeos tuvieron que soportar los incesantes ataques de los indios Calusa y Seminoles. Los plétora de lagartos y culebras venenosas sumadas a las nubes de insectos hicieron a los europeos pasar momentos extremadamente difíciles durante los primeros siglos del asentamiento de la Florida. Las enormes tormentas que hoy conocemos como huracanes constantemente azotaban las costas y destruían las flotas de galeones que traían provisiones, medicinas y colonos al Nuevo Mundo.
Tanto Francia como Inglaterra trataron repetidamente de tomar control de esta codiciada península. España se mantuvo victoriosa y dominó la Florida hasta 1821, cuando finalmente la cedió a los Estados Unidos.
El 3 de marzo de 1845 la Florida se unió oficialmente a los Estados Unidos como el estado número 27 solo para declarar su separación de la unión durante la guerra civil en ese país en 1861. La Florida suplió de tropas a los confederados opuestos a la abolición de la esclavitud proclamada por el presidente Abraham Lincoln.
El papel principal de la Florida fue el de suplir de alimentos a los ejércitos rebeldes del Sur. Con el término de las belicosidades en 1865, un plan de reconstrucción nacional conllevó el establecimiento de una serie de negocios en el norte y centro de la península.
El gobernador John Milton se suicidó antes de admitir el plan de reconstrucción impuesto por el Gobierno federal. Felizmente, esto dio paso a la administración del estado por tropas federales. El plan de reconstrucción nacional incentivó el desarrollo de plantaciones de naranjas, toronjas y limones. Las fincas ganaderas que habían alimentado los ejércitos confederados ahora resurgían para alimentar la creciente población de los Estados Unidos.
Las guerras con los indios continuaron fomentadas por el Gobierno federal que se abría paso hacia el oeste. Florida durante este período experimentó un rápido crecimiento en lo que a infraestructura se refiere. Las cosechas y el ganado necesitaban ser transportados al norte.
Para finales del siglo XIX el desarrollo de la península tomó un auge sin precedentes. El Gobierno en su afán de atraer a los inversionistas vendía el acre de terreno hasta en 25 centavos. Nuevos hoteles frente al mar abrieron sus puertas en la costa norte de la Florida dando inicio al desarrollo de la futura meca del turismo moderno.
Uno de los socios de John D. Rockefeller en Standard Oil, Henry Flagler se convertiría en el principal promotor de la Florida como un destino turístico. Flagler estaba convencido de que la Florida era el sitio ideal para que los ricos y famosos de Norteamérica pasaran sus vacaciones. Para esta época ya los Estados Unidos se perfilaba como uno de los países mas ricos y poderosos del mundo.
Flagler compró las líneas del ferrocarril entre Jacksonville y San Agustín. En esta última población se edificó el primer gran hotel de la Florida, nombrado en homenaje al conquistador español Ponce de León. Flagler compró grandes extensiones de terrenos y empezó a extender las líneas ferroviarias hacia el sur. Continuaremos con el resto de esta interesante historia en nuestra próxima entrega desde esta tierra de grandes aventuras.
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