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Defensor del lector
Una
breve nota
Hay enfermedades curables que golpean
duro y no son enfrentadas por la sociedad como se debiera. La drogadicción
es una de ellas.
HERASTO REYES
hreyes@prensa.com
Hay algunos temas que, sin razón, se tratan muy poco en
los medios de comunicación de manera educativa. La Prensa
no escapa a esa debilidad; la sociedad en general, con muy contadas
excepciones también los ignora. El relato siguiente está
presente en muchos lugares de la ciudad y el país.
El muchacho crece en un hogar aparentemente bien constituido o
muchas veces en hogares desintegrados; es un buen niño, un
adolescente robusto y dinámico y podría ser un hombre
digno, pero ante los ojos de todos: familiares, amigos, vecinos
y compañeros ese proyecto de ciudadano se destruye. Algo
pasó, faltó cariño y atención...
Comienza a consumir drogas, al principio a escondidas, sus padres
se dan cuenta, pero no lo pueden detener: la droga avanza rápidamente;
los vecinos lo notan, pero no hacen nada, sus amigos también
se preocupan, pero dicen que esa es su vida. Las notas
y la escuela se vienen al piso. El carácter se vuelve ácido
y el único afán que lo anima es la búsqueda
de la droga. Nadie hace nada para reorientar al joven que se enflaquece,
no come regularmente, no razona adecuadamente, adquiere características
totalmente indignas...
Ante los ojos de todos (familiares, vecinos, amigos) se destruye
un joven. Todos lo lamentan, pobrecito, ¡cómo
ha quedado!. La situación es difícil, pero no
se puede dejar a la familia sola con un problema, que aunque parezca
limitado y particular, a todos corresponde.
La adicción a la droga es una enfermedad, perfectamente
curable. La familia, el Gobierno y la sociedad deben fortalecer
y extender las instituciones que hacen esfuerzos por enfrentar sicológicamente
el mal.
En ese terreno, sin caer en falsos puritanismos, se hace necesario
que los empresarios de algunas emisoras de radio, algunos programas
de televisión y algunos medios impresos, que hacen apología
a la droga, revisen los niveles de culpabilidad en la destrucción
de jóvenes como el del ejemplo.
Cartas y comentarios
Explicación sobre
el Parlamento Centroamericano
Dada la extensión del escrito original del parlamentario
Abraham Della Sera, se hizo una edición sin afectar lo fundamental
de su aclaración.
Panamá, 25 de octubre de 2001.
Con el ánimo de ilustrar y recomendar al legislador José
Blandón Figueroa y al periodista José Montano, quienes
a través de sendos escritos en La Prensa del 25 de octubre
del presente año admiten no solamente desconocer el Tratado
Constitutivo que crea el Parlamento Centroamericano sino también
la razón de ser de dicho organismo.
Desde su creación, este organismo supranacional jugó
un papel predominante en la pacificación de la entonces convulsionada
región con la participación de importantes naciones
del continente europeo que hoy continúan propiciando y creyendo
en este parlamento.
Como todo organismo democrático que se funda en el estado
de derecho, el Parlamento Centroamericano está regido por
normas que garantizan la libertad y el derecho a la presunción
de la inocencia de sus miembros; además, existen reglas procedimentales
que nos indican cómo, cuándo y quién puede
levantar la inmunidad de sus miembros.
Blandón, para su conocimiento, la Ley 2 de 16 de mayo de
1994 de la República de Panamá aprueba el Tratado
Constitutivo del Parlamento Centroamericano y otras instancias políticas,
que en su artículo 27 concede a los diputados por el Estado
de Panamá los mismos derechos y privilegios que a los legisladores
nacionales.
El hecho de pertenecer a un organismo supranacional no garantiza
protección per secula seculorum como lo expresa
Montano, sino que existen instancias, tal como él lo señala,
que hay que evacuar.
Es irresponsable confundir el concepto de impunidad con el de inmunidad,
puesto que el primero concita al quebrantamiento de la ley sin su
respectiva sanción y el segundo preserva el derecho de actuar
con plena libertad e independencia y sin temores por sus actuaciones
al frente del cargo que se ostenta.
Abraham Williams Della Sera (Secretario de la Junta Directiva del
Parlamento Centroamericano).
¿Error en el símbolo
del águila?
En el diario La Prensa he leído una columna dedicada a los
forjadores de la patria, titulada 'Rumbo al Centenario', la cual
me parece muy bien en cuanto a su contenido histórico-biográfico,
sin embargo he quedado sorprendido cuando al prestarle atención
al logo diseñado para ilustrar la columna, veo a un águila
calva, símbolo del imperialismo norteamericano, portando
nuestra enseña tricolor y no a un águila arpía,
símbolo de la nacionalidad panameña, la cual se enseñorea
imponentemente en nuestro escudo nacional.
Este hecho me parece una ofensa para el nacionalismo panameño,
sobre todo cuando en nuestro tortuoso caminar histórico existen
negros episodios producto de la política exterior de Estados
Unidos, valga citar solo la frase I took Panamá,
que ofensivamente acuñara un mal recordado presidente norteamericano.
Seguros de que a la patria no se le ponen condiciones, espero que
este prestigioso medio tome los correctivos necesarios ante tan
delicado desliz antinacional.
Enrique Vargas Fanuco
(Profesor de Geografía, Universidad de Panamá)
El planteamiento de su observación llevó a los encargados
de la columna a investigar el asunto y por aquello de la forma del
pico del ave incluida en el logo citado, llegaron a la conclusión
de que este corresponde al del águila arpía. Se le
agradece su preocupación crítica, sobre todo por tratarse
de la simbología nacional.
Sobre artículo de Sánchez
Borbón
7 de noviembre del 2001
Me refiero al artículo Bombas inteligentes, hombres
tontos [escrito por Guillermo Sánchez Borbón],
que fue publicado en la página de Opinión del domingo
4 de noviembre de 2001, donde el autor señala que después
del desastre de Dien Bien Fu, Eisenhower se negó rotundamente
a enviar tropas norteamericanas a Viet Nam.
Valdría la pena aclarar que Eisenhower no estaba totalmente
opuesto a enviar tropas a Viet Nam, pero lo quería hacer
bajo el paraguas de un contingente multinacional. Cito a Stanley
Karnow, capítulo 5, de su libro, Vietnam: A History: Contrario
a la descripción que lo definían como una 'paloma'
(pacifista, opuesto a 'halcón'), Eisenhower no se oponía
totalmente a una intervención de los Estados Unidos. Pero
recordando su jefatura de los aliados durante la Segunda Guerra
Mundial, él rehusó comprometer a los Estados Unidos
solamente... sin los británicos y otros aliados occidentales.
Eisenhower le solicitó al primer ministro Churchill
que participara, recordándole del fracaso de parar a Hitler,
'por no haber actuado en unidad y a tiempo'. Él envió
a Dulles [John Foster Dulles, su ministro de Estado] a Londres para
argumentar su caso, pero los británicos lo rechazaron. Churchill
comentó en el Parlamento que Inglaterra no estaba preparada
a comprometerse en Indochina, adelantándose a los resultados
de Ginebra.
Se refería a la conferencia que se había dado cita
en esa ciudad para concertar un fin al conflicto de Indochina, en
la cual a la postre no se logró una solución permanente,
si no una temporal. Viet Nam quedó dividido en dos y el resto
es historia.
Eduardo Peña C.
Comparten artículo de Geraldine
Emiliani
17 de noviembre del 2001
Muy bueno el artículo del 17 de noviembre en Opinión,
Hacer el bien y sentirse mal de Geraldine Emiliani.
Con cinco años de casada y ejecutiva en una empresa, me identifico
con lo expresado en el artículo y, así, miles de panameñas.
Ana Goytía de Fernández
El artículo de Emiliani, al que se refiere Goytía,
aborda la temática de la igualdad entre los sexos, de manera
sencilla y profunda. La siguiente cita recoge el sentido general
del mismo: El varón y la mujer están hechos
para el trabajo con igualdad de derechos, lo que contribuye a la
armónica convivencia y a la salud mental, en beneficio propio,
de los suyos y del país al que pertenece.
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