Panamá, 23 de noviembre de 2001
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Defensor del lector

Una breve nota

Hay enfermedades curables que golpean duro y no son enfrentadas por la sociedad como se debiera. La drogadicción es una de ellas.

HERASTO REYES
hreyes@prensa.com

Hay algunos temas que, sin razón, se tratan muy poco en los medios de comunicación de manera educativa. La Prensa no escapa a esa debilidad; la sociedad en general, con muy contadas excepciones también los ignora. El relato siguiente está presente en muchos lugares de la ciudad y el país.

El muchacho crece en un hogar aparentemente bien constituido o muchas veces en hogares desintegrados; es un buen niño, un adolescente robusto y dinámico y podría ser un hombre digno, pero ante los ojos de todos: familiares, amigos, vecinos y compañeros ese proyecto de ciudadano se destruye. Algo pasó, faltó cariño y atención...

Comienza a consumir drogas, al principio a escondidas, sus padres se dan cuenta, pero no lo pueden detener: la droga avanza rápidamente; los vecinos lo notan, pero no hacen nada, sus amigos también se preocupan, pero dicen que “esa es su vida”. Las notas y la escuela se vienen al piso. El carácter se vuelve ácido y el único afán que lo anima es la búsqueda de la droga. Nadie hace nada para reorientar al joven que se enflaquece, no come regularmente, no razona adecuadamente, adquiere características totalmente indignas...

Ante los ojos de todos (familiares, vecinos, amigos) se destruye un joven. Todos lo lamentan, “pobrecito”, “¡cómo ha quedado!”. La situación es difícil, pero no se puede dejar a la familia sola con un problema, que aunque parezca limitado y particular, a todos corresponde.

La adicción a la droga es una enfermedad, perfectamente curable. La familia, el Gobierno y la sociedad deben fortalecer y extender las instituciones que hacen esfuerzos por enfrentar sicológicamente el mal.

En ese terreno, sin caer en falsos puritanismos, se hace necesario que los empresarios de algunas emisoras de radio, algunos programas de televisión y algunos medios impresos, que hacen apología a la droga, revisen los niveles de culpabilidad en la destrucción de jóvenes como el del ejemplo.


Cartas y comentarios

Explicación sobre el Parlamento Centroamericano

Dada la extensión del escrito original del parlamentario Abraham Della Sera, se hizo una edición sin afectar lo fundamental de su aclaración.

Panamá, 25 de octubre de 2001.

Con el ánimo de ilustrar y recomendar al legislador José Blandón Figueroa y al periodista José Montano, quienes a través de sendos escritos en La Prensa del 25 de octubre del presente año admiten no solamente desconocer el Tratado Constitutivo que crea el Parlamento Centroamericano sino también la razón de ser de dicho organismo.

Desde su creación, este organismo supranacional jugó un papel predominante en la pacificación de la entonces convulsionada región con la participación de importantes naciones del continente europeo que hoy continúan propiciando y creyendo en este parlamento.

Como todo organismo democrático que se funda en el estado de derecho, el Parlamento Centroamericano está regido por normas que garantizan la libertad y el derecho a la presunción de la inocencia de sus miembros; además, existen reglas procedimentales que nos indican cómo, cuándo y quién puede levantar la inmunidad de sus miembros.

Blandón, para su conocimiento, la Ley 2 de 16 de mayo de 1994 de la República de Panamá aprueba el Tratado Constitutivo del Parlamento Centroamericano y otras instancias políticas, que en su artículo 27 concede a los diputados por el Estado de Panamá los mismos derechos y privilegios que a los legisladores nacionales.

El hecho de pertenecer a un organismo supranacional no garantiza protección “per secula seculorum” como lo expresa Montano, sino que existen instancias, tal como él lo señala, que hay que evacuar.

Es irresponsable confundir el concepto de impunidad con el de inmunidad, puesto que el primero concita al quebrantamiento de la ley sin su respectiva sanción y el segundo preserva el derecho de actuar con plena libertad e independencia y sin temores por sus actuaciones al frente del cargo que se ostenta.

Abraham Williams Della Sera (Secretario de la Junta Directiva del Parlamento Centroamericano).

¿Error en el símbolo del águila?

En el diario La Prensa he leído una columna dedicada a los forjadores de la patria, titulada 'Rumbo al Centenario', la cual me parece muy bien en cuanto a su contenido histórico-biográfico, sin embargo he quedado sorprendido cuando al prestarle atención al logo diseñado para ilustrar la columna, veo a un águila calva, símbolo del imperialismo norteamericano, portando nuestra enseña tricolor y no a un águila arpía, símbolo de la nacionalidad panameña, la cual se enseñorea imponentemente en nuestro escudo nacional.

Este hecho me parece una ofensa para el nacionalismo panameño, sobre todo cuando en nuestro tortuoso caminar histórico existen negros episodios producto de la política exterior de Estados Unidos, valga citar solo la frase “I took Panamá”, que ofensivamente acuñara un mal recordado presidente norteamericano.

Seguros de que a la patria no se le ponen condiciones, espero que este prestigioso medio tome los correctivos necesarios ante tan delicado desliz antinacional.

Enrique Vargas Fanuco
(Profesor de Geografía, Universidad de Panamá)

El planteamiento de su observación llevó a los encargados de la columna a investigar el asunto y por aquello de la forma del pico del ave incluida en el logo citado, llegaron a la conclusión de que este corresponde al del águila arpía. Se le agradece su preocupación crítica, sobre todo por tratarse de la simbología nacional.


Sobre artículo de Sánchez Borbón

7 de noviembre del 2001

Me refiero al artículo “Bombas inteligentes, hombres tontos” [escrito por Guillermo Sánchez Borbón], que fue publicado en la página de Opinión del domingo 4 de noviembre de 2001, donde el autor señala que después del desastre de Dien Bien Fu, Eisenhower se negó rotundamente a enviar tropas norteamericanas a Viet Nam.

Valdría la pena aclarar que Eisenhower no estaba totalmente opuesto a enviar tropas a Viet Nam, pero lo quería hacer bajo el paraguas de un contingente multinacional. Cito a Stanley Karnow, capítulo 5, de su libro, Vietnam: A History: “Contrario a la descripción que lo definían como una 'paloma' (pacifista, opuesto a 'halcón'), Eisenhower no se oponía totalmente a una intervención de los Estados Unidos. Pero recordando su jefatura de los aliados durante la Segunda Guerra Mundial, él rehusó comprometer a los Estados Unidos solamente... sin los británicos y otros aliados occidentales”.

“Eisenhower le solicitó al primer ministro Churchill que participara, recordándole del fracaso de parar a Hitler, 'por no haber actuado en unidad y a tiempo'. Él envió a Dulles [John Foster Dulles, su ministro de Estado] a Londres para argumentar su caso, pero los británicos lo rechazaron. Churchill comentó en el Parlamento que Inglaterra no estaba preparada a comprometerse en Indochina, adelantándose a los resultados de Ginebra”.

Se refería a la conferencia que se había dado cita en esa ciudad para concertar un fin al conflicto de Indochina, en la cual a la postre no se logró una solución permanente, si no una temporal. Viet Nam quedó dividido en dos y el resto es historia.

Eduardo Peña C.


Comparten artículo de Geraldine Emiliani

17 de noviembre del 2001

Muy bueno el artículo del 17 de noviembre en Opinión, “Hacer el bien y sentirse mal” de Geraldine Emiliani. Con cinco años de casada y ejecutiva en una empresa, me identifico con lo expresado en el artículo y, así, miles de panameñas.

Ana Goytía de Fernández


El artículo de Emiliani, al que se refiere Goytía, aborda la temática de la igualdad entre los sexos, de manera sencilla y profunda. La siguiente cita recoge el sentido general del mismo: “El varón y la mujer están hechos para el trabajo con igualdad de derechos, lo que contribuye a la armónica convivencia y a la salud mental, en beneficio propio, de los suyos y del país al que pertenece”.

 




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