Despejando algunas dudas
...investigo, pero no solo intelectualmente, sino con el corazón, las diversas manifestaciones humanas
María Bernal
He recibido diversos comentarios en torno a los temas de la religión y a los testimonios de curación que salieron publicados en la sección Revista, con ocasión de la entrevista que me realizara Ana Alfaro el miércoles 14, por lo que decidí escribirles algunos comentarios al respecto.
Creo haberme expresado con cierta claridad respecto a la religión. Dios es uno solo, tenemos que buscar cuál de todas sus enseñanzas van acordes con nuestra manera de ser, nuestras oportunidades, nuestra disposición. Como cientista social que soy, investigo, pero no solo intelectualmente, sino con el corazón, las diversas manifestaciones humanas, sus costumbres, valores, conductas, y credos. He tenido oportunidad de ampliar algunos horizontes en materia de religión, pero soy católica. Estoy dedicada al servicio de la humanidad por la paz del mundo, a través de las enseñanzas de yoga recibidas de un gran maestro, a quien debo lo que soy hoy.
En cuanto al tema de las curaciones puedo decir que la generalidad de las personas, cuando se enferman, desconocen la capacidad que tiene el cuerpo para recuperarse y el papel tan importante que juega la mente en el proceso de curación. Un elemento importante es la fe. No como una actitud de que Dios tiene que resolvernos el problema, sino con la clara comprensión de que El nos dijo: Si tuvieres fe, estas cosas y muchas más pudieras realizar. Pero la realización de este precepto nos toca a nosotros.
Esto requiere, primero que todo, un profundo conocimiento de uno mismo, de nuestro cuerpo, de nuestra mente, de nuestro espíritu, de las leyes de la naturaleza, de la razón de nuestra limitación, del estado en que nos encontramos, qué herramientas conocemos, qué apoyo nos rodea, dónde vamos a buscarlo, cuánto estamos dispuestos a sacrificar y cómo vamos a permitir que Dios se manifieste en nosotros. Se necesita determinación, constancia, disciplina física y mental, paciencia, tolerancia al dolor, desprendimiento de actividades o personas que contribuyen a nuestra enfermedad. Tenemos que decidirnos desde el fondo del corazón a curarnos y luego, saber esperar para recibir la gracia de Dios. Se necesita comprender que este proceso no es una píldora mágica, sino que toma tiempo, pero que acontece si nos retamos a que así sea.
Pero los seres humanos somos muy diferentes unos de otros, complejos, únicos y lo que me sirve a mí, no necesariamente es una respuesta para otro y es que en esto estriba todo el proceso, saber responsabilizarse por uno mismo, sin recostarse en nadie, sino sólo para descansar y luego seguir con la batalla personal, la fe en Dios y la aceptación de sus designios. Cuando la hora nos llega nadie puede cambiarla; pero en el intermedio, busquemos una vida lo más sana posible, digna, cultivemos buenos valores, realicemos buenas obras, oremos por un cuerpo libre de enfermedades, meditemos y visualicemos nuestra salud, prestemos servicio al necesitado, cumplamos con todos los preceptos descritos en las diversas religiones, que en el fondo tienen una misma base ética y moral. Así, cuando nos llegue el momento, lo más importante será el equipaje de fe en Dios, el amor y el servicio realizado por los demás, incluyéndonos a nosotros mismos.
La autora es científica social
Además en opinión
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los talibán: Julio Briceño (Rac)
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