Positivas manifestaciones hacia la transparencia
Magnífica iniciativa la del profesor Jované, que se adelanta a la Ley y debería ser imitada por todos los directores de entidades públicas
I. Roberto Eisenmann, Jr.
Tal parece que —¡por fin!— se logrará, con el consenso de todas las bancadas, producir en la Asamblea Legislativa una Ley de acceso público a la información. Si se produce, esta Ley será un enorme paso para lograr la transparencia en las actividades del sector público. Con ella todo ciudadano podrá exigir información pública a los funcionarios gubernamentales.
Por otra parte, leo en los diarios que el profesor Juan Jované, director de la Caja de Seguro Social, en presencia de su equipo de dirección y de los representantes de Transparencia Internacional, firmó una Instrucción Administrativa en la que él ordena a todos los funcionarios de la Caja darle acceso a la información de la institución a todo ciudadano que la solicite. Magnífica iniciativa la del profesor Jované, que se adelanta a la Ley y debería ser imitada por todos los directores de entidades públicas.
Hay, además, iniciativas concretas de transparencia a nivel del nuevo presidente de la Asamblea Legislativa, del nuevo presidente de la Corte Suprema de Justicia, y de la presidenta de la República que, en mi opinión, ofrecen la posibilidad real de lograr un consenso respecto a un Plan Nacional de Integridad, que podría convertirse en el compromiso formal de nuestra sociedad en el combate a la corrupción y en el logro de un país orgullosamente íntegro.
Importante papel tendrá que jugar el sector no-gubernamental. Tengo gran esperanza en líderes como Iván Cohen —presidente de la Cámara de Comercio, Industrias y Agricultura— cuyas declaraciones públicas son acertadas, coherentes, prudentes y positivas. Luis Navarro —presidente de la Asociación Bancaria— se sale de la tradición del silencio bancario para ofrecer un liderazgo activo con posiciones bien estructuradas, creativas y positivas. Por los lados de la Fundación de Trabajo, el liderazgo de Norma Cano y Juan Carlos Planells ofrece esperanza al ver sectores adversarios naturales empinándose sobre sus diferencias para lograr acuerdos cuando de la nación se trata.
En la sociedad civil, hay cada día más liderazgo eficaz, destacándose el capítulo panameño de Transparencia Internacional presidido por Fernando Berguido, y con una original representación, por el Gobierno (Alvin Weeden, Norberto Delgado, Mario Galindo y Alberto Alemán Zubieta), por la oposición (José Chen Barría, René Orillac, Oydén Ortega y Victoria Figge), y por los independientes (Gilberto Guardia, Luis Montague Belanger, Betty Brannan Jaén, Jorge Obediente, Miguel J. Moreno, Laura Flores, Raúl Leis, Gisela Vergara y Angélica Maytín).
Finalmente, sabemos a través de nuestro trabajo dentro de otros consensos nacionales en proceso (Educación y Caja de Seguro Social), que el PNUD de Naciones Unidas, liderado por Elizabeth Fong, está dispuesto a poner su capacidad como facilitador a disposición de la sociedad panameña en busca de un Plan Nacional de Integridad.
¡Hay esperanza!
El autor es presidente de la Fundación Libertad Ciudadana
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