Reconociendo el colegio ideal
Enseñar, educar...son términos casi tan amplios y abstractos como el propio conocimiento; sabemos de tantas corrientes educativas, como filosofías o recetas caseras existen para garantizar la mejor enseñanza.
Mucho se ha discutido sobre los métodos para lograr aprendizajes significativos; podríamos comenzar desde el no tan lejano: la-letra-entra-con-sangre; hasta el aprender-aprendiendo que nos propone el constructivismo; y entre uno y otro el aporte de miles de pedagogos, estudiantes y padres decididos a encontrar el camino ideal que nos acerque al conocimiento.
Pero ahora, y me refiero a hoy o mañana, ¿cómo pueden ayudarnos tantos años de búsqueda, si nos enfrentamos a un inevitable hecho como es encontrar la escuela ideal para nuestros hijos?
Ante todo debemos preguntarnos a qué “estilo” pertenecemos. ¿Seremos del tipo la-letra-entra-con-sangre o del equipo aprender-aprendiendo? Con alguna propiedad puedo recomendarles el segundo y si duda, sus hijos se lo van a agradecer.
Mientras que con el primer método verán crecer niños y niñas que recitan libros, con el segundo tendrán a quienes hacen esos libros o quienes realmente los disfrutan. Construir aprendizajes no es fácil, pero sí más divertido; forma personas con criterio, capaces de dudar, revisar y llegar al éxito partiendo de un montón de dudas, preguntas y experimentos...como ven, no estamos hablando de nada nuevo, no hay magia, no hay milagros; pero les aseguro que es indoloro y dura para toda la vida.
Si tratamos de encontrar el lugar ideal, que cumpla con estos requisitos, no debemos limitarnos a revisar estadísticas sobre los colegios más económicos de la ciudad; hay que preguntar, visitar y observar cómo transcurre la vida en nuestras escuelas; es decir, debemos ingeniárnosla y ser algo constructivistas. De esta forma podremos saber en qué ambiente se desarrollan las clases, cual es el proyecto institucional que ofrecen y cómo se integran todas las partes de la comunidad educativa; qué valores se fomentan; con cuánto éxito logran relacionar las diferentes áreas del currículum; cómo se median y solucionan los conflictos, etc., etc.
Si después de leer estos puntos usted creyó recordar algún colegio que lo satisfaga...corra, matricule a sus hijos y respire en paz, porque encontró una escuela constructivista. ¿Y la gran ventaja para usted? Se acabaron los insufribles estados ansioso-depresivos de pre o post-exámenes o las infinitas tareas escolares para mami o papi quienes, desde el primer día de clases, se dedicarán a supervisar, dar cariño y apoyar el camino hacia la autonomía que acaban de emprender sus hijos.
Casandra Monteagudo
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