Panamá, 18 de noviembre de 2001
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Solo sueñan con una carretera

Para llegar a Chicá hay que subir pendientes y caer en huecos durante el recorrido de12 kilómetros de carretera de tierra

ANTONIA EDITH GUTIERREZ
URANIA CECILIA MOLINA
nacionales@prensa.com

Condiciones en que está la carretera de Chicá.

Miguel Núñez se levanta cada mañana, alista su caballo y se va a su huerto, localizado a dos kilómetros del pueblo. Mientras, su mujer se queda en casa, prepara sus alimentos y cuida el vivero de plantas ornamentales y flores.

Al frente, a unos cuantos metros, vive Elvira Núñez, que además de trabajar en su propio vivero también elabora hermosas artesanías, que las vende en el pueblo. En tanto, los jóvenes adolescentes de ambas familias viajan diariamente a los colegios de Capira y La Chorrera.

Esta es la rutina diaria de un pueblo laborioso llamado Chicá, el cual está asentado entre colinas y pendientes, al suroeste del Parque Nacional Altos de Campana, distrito de Chame.

Para llegar allí hay que recorrer 12 kilómetros de carretera, en muy mal estado, llena de huecos, piedras sueltas y laderas deslizadas. Su recorrido, que se inicia desde la vía Panamericana, en la bajada de Cerro Campana, distrito de Capira, es una gran aventura para un extraño, pero para quienes viven en Chicá es una verdadera tortura.

Los transportistas solo ganan para darle mantenimiento a su vehículo, como manifestó Manuel Núñez, que hace año y medio dejó de prestar el servicio de transporte colectivo porque el pésimo estado de la vía le dañó el carro.

En la actualidad se dedica a operar un transporte de carga de una moradora, y sale tres veces por semana a los mercados con perejil, chayote, pepino, tomates, guineos, naranjas, culantro, ñame, maíz y plantas y flores.

Dice que los dueños de vehículos gastan en comprar neumáticos 208 dólares al mes. Además de las llantas, tienen que comprar amortiguadores, bujías, aceite y combustible, y darle mantenimiento periódico.

Esta situación influye en el alto costo del pasaje, cuyo recorrido, que debería hacerse en 15 minutos, se hace en hora y media.

Miguel, por ejemplo, quien mantiene a su familia de lo que cosecha y vende en el mercado, tiene que pagar tres dólares por cada caja de producto que saque al mercado, más su pasaje, que son tres dólares. El va confiado en que tendrá una buena venta, pero debido a la oferta y la demanda, nunca gana lo que espera.

“Eso decepciona”, dijo, porque no ve el fruto de su esfuerzo. Si abrieran una buena carretera, de asfalto, se agilizaría el traslado de los productos al mercado, aumentaría el número de visitantes y es posible que los comerciantes llegaran a la comunidad y les compraran su producción, ahorrándoles tiempo y dinero.

Pese a ello, Chicá es un pueblo que no se duerme en sus laureles. Tiene 600 casas, mil 300 habitantes, y en cada una de esas residencias hay un vivero de plantas ornamentales y flores, que cultivan las mujeres, actividad que han incorporado a su economía doméstica, ayudando así a su desarrollo.

Con el producto de la venta de las legumbres, hortalizas y flores, los hombres y mujeres de Chicá pagan los estudios a sus hijos en colegios y universidades.

Lorena Melissa Glass Núnez, una estudiante del colegio privado San Martín de Porres en La Chorrera, sueña con una buena vía, porque así, ella y su hermana Mónica no tendrían que levantarse a las 4:00 de la mañana para ir a la escuela.

Pero ese sueño está lejano, porque la partida destinada para su reparación en el año 2002 fue sacada del presupuesto del Ministerio de Obras Públicas (MOP), confirmó Axcel De León, director de la institución en Panamá Oeste, debido a la crisis económica que vive el país.

Añadió que para construir esta carretera se necesita aproximadamente un millón 560 mil dólares, mientras que la representante de Chicá, Nélida Núñez, sostiene que son 2 millones y medio.

Esta carretera fue construida durante la Segunda Guerra Mundial por el Ejército de Estados Unidos, que tenía campamentos en Cerro Campana. Desde que los soldados abandonaron el área, nunca más se le dio mantenimiento.

Sin embargo, De León señala que la vía se repara constantemente y se le echa tosca. Por su parte, la representante señala que el poco dinero que recibe de su partida comunitaria, unos 4 mil dólares, lo destina en comprar tosca para adecuar la vía.

“Los pobladores de Chicá deben mantener la esperanza, porque cuando las condiciones económicas del país mejoren, se les construirá su carretera”, indicó el funcionario.


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