|
Triste Ramadán en
Jerusalén Este tras 14 meses de Intifada
Por Hicham Abadallah
Jerusalén,
14 (AFP) En vísperas del Ramadán, que empieza
este fin de semana, la Ciudad Vieja de Jerusalén Este, marcada
por catorce meses de Intifada, tiene un aspecto triste inhabitual
en este mes de fiesta para los musulmanes.
Los adornos que habitualmente decoran las calles del zoco y de la
Explanada de las Mezquitas faltan esta vez, y las tiendas y puestos
de venta no despliegan la abundancia de mercancías de otros
años.
Este año, Jerusalén no participará en la fiesta
del Ramadán.
"En 40 años no había visto nunca un Ramadán
como éste, la situación es desastrosa", estima
Omar Jabché, de 61 años, vendedor de dulces en Bab
Jan el Zeit, barrio de la Ciudad Vieja.
Omar afirma que ésta es la primera vez que no hay preparativos
para el mes de Ramadán. "Estamos cansados y preocupados,
además no hay nada que permita tener esperanza, pero pese
a todo hay que seguir viviendo", dice.
Al caer el sol, sólo algunas decenas de fieles se encuentran
delante de la mezquita de Al Aqsa, tercer lugar santo del Islam.
Otros pocos se dirigen a la mezquita de Omar, que habitualmente
atrae a miles de files en vísperas del Ramadán.
A los palestinos de los territorios les está impedida la
ruta que lleva a Jerusalén. Después de empezar la
Intififada, hace 14 meses, Israel bloqueó los territorios
y cerró las carreteras que unen las diferentes localidades
de Cisjordania.
El
jueves, las autoridades israelíes anunciaron una flexibilización
de esas sanciones en ocasión del Ramadán. En cambio,
el bloqueo impuesto desde la Intifada, que imide a los palestinos
trasladarse a Israel para trabajar, sigue en vigencia.
"No hay nadie en Jerusalén, la ciudad está vacía.
Sólo vienen algunos grupos de árabes israelíes,
los palestinos de Cisjordania y de Gaza no pueden llegar a Jerusalén,
y los habitantes de la ciudad sufren las repercusiones del bloqueo
y de la Intifada", afirma Alñu Jaddé, guía
turístico.
La situación económica catastrófica y el aumento
del desempleo sin precedentes, la mayoría de los palestinos
no podrán este año preparar las comidas tradicionales
que se sirven al caer la noche, cuando termina el ayuno en este
mes de plegaria,
Según las últimas estadístias oficiales, la
tasa de desempleo alcanza en los territorios palestinos el 36 por
ciento.
Uno de los principales importadores de alimentos de Cisjordania,
que pidió el anonimato, declaró que cree que éste
será un "Ramadán negro", puesto que "la
gente no tiene medios para hacer fiestas".
Maath al Nabulsi, prresidente de la Cámara de Comercio e
Industria de Naplusa (Cisjordania), estima que en los territorios
palestinos "los ingresos cayeron a niveles sin precedentes
y la situación es desesperante". "El Ramadán
será triste", dijo.
|