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Defensor del lector
Esta
página
A partir de hoy la página Defensor
del lector se publicará los días lunes y jueves.
HERASTO REYES
hreyes@prensa.com
Cuando el lunes 8 de octubre del 2001 comenzó a salir la
página del defensor del lector, se acordó que la misma
se editaría una vez por semana, hasta tanto la participación
de los lectores demandara que la misma fuera dos veces por semana.
Hoy, jueves 15 de noviembre, esta ventana para leer a los lectores
marca la necesidad de una página los lunes y otra los jueves.
Todavía hay poco tiempo como para hacer un balance de las
múltiples inquietudes de los lectores; pero sí se
puede decir que en este mes de publicaciones han primado las críticas
y comentarios sobre la sección de Opinión, y lo relacionado
con el uso correcto del idioma.
Se procura encontrar la fuente y el espacio para atender algunos
reclamos como el del pronóstico sobre el estado del tiempo
y la necesidad de una columna sobre el idioma.
El defensor del lector está anuente a recibir sugerencias,
quejas, reclamos, críticas y comentarios de los lectores
y a publicarlos. Para un mejor manejo de estas cartas, se solicita
que las mismas no sean demasiado extensas y que estén escritas
con del lenguaje respetuoso que demanda la sociedad.
Toda carta que siga estos lineamientos será difundida, excepto
que el remitente solicite que no se publique.
El procedimiento regular es como sigue: una vez que llega la carta
se verifica su autenticidad (por medio del correo electrónico,
con llamadas telefónicas, con la corroboración de
la firma y número de cédula o, en última instancia,
con referencias personales), realizada esta comprobación
la carta se incluye para su publicación. Cualquier información
que contribuya con la agilización de este proceso (incluir
número de teléfono, por ejemplo) es bien apreciada.
Es correcto afirmar que esta página Defensor del lector
permite a La Prensa un acercamiento y una mejor comprensión
de los intereses de los lectores. Y permite, asunto que es más
importante, que los lectores puedan criticar el periódico
y sus publicaciones de manera directa.
Para que esta relación comunicativa, entre el diario y sus
lectores, alcance sus propósitos es que se ha duplicado el
espacio semanal de esta página, que está a disposición
de los lectores los lunes y los jueves.
Cartas y comentarios
Afanes de superación
4 de noviembre del 2001
Señor Herasto Reyes:
Soy chiricana de nacimiento, laboro como trabajadora manual en
una empresa privada, tengo 20 años y soy estudiante de primer
año de comunicación social en la Universidad de Panamá.
Mi ilusión al graduarme, es seguir mis estudios de maestría
y laborar en el prestigioso diario La Prensa. Por mis bajos recursos
económicos, puedo comprar éste y algún otro
diario solo los domingos; los demás días los obtengo
gracias a mi jefa la señora Rosa Escobar. Por lo tanto, tengo
acceso a las noticias, artículos y demás.
Señor Reyes, le escribo por una inquietud que tengo y, se
debe a ciertos artículos que salen en la sección Opinión.
Soy asidua lectora de dicha sección. Sobre todo, por ser
motivo de discusión entre mis compañeros y profesores.
Me encanta leer los artículos de Guillermo Sánchez
Borbón, Carlos Iván Zúñiga, Edsel Wong,
Pedro Vargas, Rómulo Emiliani, Carmen Cabello y otros. Por
el estilo propio de cada uno y, sobre todo, por el respeto que ellos
confieren al lector.
Me llaman la atención los artículos del abogado Jorge
Ritter, son despectivos, hirientes y arrogantes. Escribe con furia
y despecho. No pertenezco a ningún partido político,
quiero aclararle.
Siempre esa sección se ha caracterizado por publicar artículos
interesantes, bien preparados, prácticos y con enseñanzas.
Me pregunto por qué el señor en mención escribe
sobre el mismo tema y por qué le permiten que sus artículos
salgan los domingos; cuando hay otros escritores con buenos propósitos
que merecen ese espacio. Ahora bien, derecho tiene de opinar, pero
¿todos los domingos?
Si a duras penas puedo comprar el diario, tengo el derecho a opinar
y que se me tome en cuenta. Le pido disculpas a usted y a los directivos,
si mi parecer es causa de molestia.
Al señor Ritter, que sea más mesurado y respetuoso
con los miles de lectores, sobre todo con el estudiante de comunicación
social de la Universidad; por ellos, bien criticado está.
Ojalá no caiga yo como persona non grata ante este señor
y si fuere así creo tener la suficiente capacidad intelectual
y convicción propia (por no pertenecer a partido político
alguno) para rebatirle, pero con respeto.
Doraima Ríos P. (Estudiante de
primer año de periodismo).
El fundamento de sus criterios sobre la página de Opinión,
independientemente de que se compartan o no, son destacables. En
el otro sentido, no le queda a un pobre ningún otro camino
que el del estudio para superar los males, aunque eso implique sacrificios.
No desmaye en su afán y ganará un puesto en La Prensa
o en cualquiera otro medio.
Defensa del idioma
12 de noviembre del 2001
Qué tal Herasto: Hace un par de días leí en
el diario un artículo que hablaba sobre los golpes contra
el idioma [29 de octubre del 2001]. Eso estuvo estupendo, felicidades,
ya que en nuestro país el lenguaje utilizado es muy lamentable
por cierto. Me alegro de verdad saber que todavía existen
personas que defiendan nuestro lenguaje. Y eso que te faltaron algunas
como por ejemplo: mouse, scanear, pad mouse, cidirum, y algunas
otras que escuchamos en nuestro diario vivir.
Te cuento una anécdota: una vez una cliente me pregunta
por música de Samy y Sandra y yo le respondí: tengo
en discos compactos y en cintas magnetofónicas... y la señora
me respondió que le hablara en español porque no había
entendido nada... más claro no pude haber sido... y así
mismo muchas personas quieren jactarse que dominan el inglés
y no saben nada, y lo peor es que ni siquiera conocen bien el idioma
nuestro. Qué sorprendente es mirar a aquellos que tienen
un dominio completo de nuestro idioma y que utilizan palabras que
a veces nos dejan boquiabiertos por tan grande repertorio.
Para finalizar, felicidades por defender el idioma que de verdad
está bien golpeado.
Julio César González Miranda
Presidenta o la presidente
29 de octubre del 2001
Buenos días, Herasto: Quería hacer un comentario
sobre el título presidenta que es usado constantemente.
No soy experto, pero comparando el uso de la palabra, en inglés
se le designa como Madam President.
La palabra presidente no cambia de sexo.
Agradecería su comentario.
Benjamín Yohros
Según las estipulaciones del diccionario de la Real Academia
de la Lengua Española, las dos formas del término
para el género femenino (presidenta y la presidente) son
aceptadas.
Sugieren columna idiomática
29 de octubre del 2001
Con respecto al artículo Golpes contra el idioma.
En la Autoridad del Canal existe un periódico bisemanal,
El Faro, en él aparece una columna llamada Rincón
del idioma, la cual nos ayuda mucho a resolver las dudas gramaticales
y con los anglicismos que abundan en nuestra institución.
Le sugiero que recomiende a La Prensa hacer una columna parecida
para el beneficio de los periodistas y del lector.
Alberto Osorio Sandoval
Muchas gracias por su sugerencia. Procuraremos buscar el espacio
o ampliar el mínimo existente para llevarla adelante.
¿El estado del tiempo?
31 de octubre del 2001
Escribo solo para preguntar, por qué el diario La Prensa
suprimió el estado del tiempo, ya que este pequeño
cuadrito era de mucha importancia para nosotros los lectores y suscriptores.
Roberto Castillo
No hay dudas de que publicar el estado del tiempo es valioso. Con
el agradecimiento a su sugerencia, va el compromiso de buscar una
fuente que suministre la información relativa de manera cotidiana.
Felicitan por suplemento
12 de noviembre del 2001
Les felicitamos sinceramente por el suplemento editado el 1 de
noviembre de 2001 que contiene datos históricos sobre la
República, además de las indicaciones sobre la colocación
correcta de la bandera panameña.
Soy maestra jubilada y acostumbro ofrecer ayuda a los planteles
educativos con informaciones de este tipo.
Conocemos de muchísimas personas que, como yo, quisimos
obtener el suplemento señalado, pero La Prensa se agotó
ese día rápidamente y no pudimos adquirirlo.
¿Serían tan amables de volver a publicar dicho suplemento
el día 28 de Noviembre? Muchos lectores de La Prensa les
estaremos muy agradecidos.
Marta C. de Villarreal (Educadora jubilada).
Tanto la carta de Avilés Taylor como la réplica de
la Oficina Popular Árabe de Libia (que se reproducen a continuación),
se refieren a las menciones que hace Alfonso Zamora de una visita
de cuatro días que hiciera el catedrático panameño
Roko Setka a Libia en agosto de 1979.
Adhesión a una crítica de
Alfonso Zamora
6 de noviembre del 2001
Debo, por fin, felicitarlos por el artículo publicado hoy
[6 de noviembre del 2001] en la sección Opinión. Artículo
por Alfonso Zamora con el título Perjuicio del extremismo
criollo. Y digo por fin porque pareciera que los medios de
comunicación les hacen propaganda a un minúsculo grupo
de extremistas, ideológicamente hablando, llamados comunistas
añejados, ñángaras resentidos y
envidiosos del poderío de Estados Unidos o como les
llamaría yo ahora para actualizarlos: talibanes
criollos.
Es muy importante que los panameños sepamos el perfil (sicológico,
económico, ideológico...) de todos aquellos que con
su proceder le dan una mala imagen a la mayoría del pueblo
panameño. Todos estos talibanes los encontrarán en
su bunker: la Universidad de Panamá y en las
diferentes agrupaciones colegiales con la letra R en
sus siglas.
Pero, me pregunto, ¿es que no hay panameño amante
de la democracia que salga públicamente a apoyar la democracia,
apoyar a Occidente, criticar al líder jurásico de
Cuba, criticar el terrorismo?
¿Cómo es posible que tres gatos dominen
la opinión pública sobre los casi 3 millones que vivimos
en Panamá? ¿A qué le tememos la gran mayoría?
Quizás haya que hacer otro perfil: el de la mayoría
del panameño.
Luis Avilés Taylor
Embajada libia replica
7 de noviembre del 2001
Señor Gilberto Sucre Director del diario
La Prensa
Hemos observado en su periódico del día martes 6
de noviembre del 2001 en la página de Opinión, un
artículo bajo el título Perjuicios del extremismo
criollo del señor Alfonso Zamora, y partiendo de la
libertad de la palabra y de la libertad de opinión y expresión,
deseamos resumir una réplica a dicho artículo y estos
pensamientos más extremistas.
Si ha querido el escritor en su artículo atacar a alguna
personalidad panameña, esto sería su problema; pero
el vincular la visita a Libia y considerar la participación
en sus celebraciones nacionales, un crimen; qué podemos decir
de los millones de personas que la visitan y que trabajan en ella
que no son libios, y si ha sido el escritor empujado con un odio
ciego contra el pueblo árabe y, particularmente, contra el
pueblo de la Al Yamahiria Árabe de Libia y su régimen,
esto sería una cuestión inaceptable.
Y respecto al líder libio Muammar El Gadaffi, que se esfuerza
por lograr la unidad africana, sus admiradores no son una persona,
solamente, sino los millones de personas en el mundo, convencidas
en sus ideales y pensamientos, y si ha sido el escritor empujado
para lograr otros objetivos, y el intento de acusar a la persona
referida en el artículo; no hay ningún motivo para
difamar el prestigio y la imagen de Al Yamahiria Árabe de
Libia y su líder, que es miembro de todos los organismos
internacionales y regionales y que mantiene relaciones buenas e
históricas con el pueblo panameño, con sus diferentes
partidos políticos y con sus organizaciones.
Asuntos de Información, Oficina Popular
Árabe de Libia.
Crítica a semicomunicadores
12 de noviembre del 2001
Herasto: No lo digo por el Diario la Prensa, pero aprovecho su
espacio para elevar mi voz de censura contra los semicomunicadores
sociales adeptos a desprestigiar, sobre todo, a las instituciones
estatales.
Y cuando utilizo la raíz semi soy consciente
de lo duro que puede sonar, pero me arrogo el derecho por conocimiento
de causa. Laboro en una institución de enseñanza y
lucho durante todo el año por hacer del conocimiento de la
comunidad las múltiples actividades de extensión que
incluyen grupos deportivos, sociales, ambientales, académicos,
culturales y folclóricos de la misma. Soy testigo de las
luchas que nuestro cuerpo docente y administrativo y de nuestra
juventud que lucha contra los esterotipos que quieren asignarle,
contra la perenne falta de recursos para motivar el estudio y sana
distracción y contra los vicios y violencias entronados,
sobre todo por los medios audiovisuales.
Es triste que sean estos semicomunicadores los que, mostrándose
hostiles con los guardianes de la honra de una juventud decente,
esbocen como pobre argumento que el silencio que evita convertir
en circos nuestros colegios o un claro deseo de no festinar del
dolor ajeno es ir contra el derecho de la información, cuando
debemos sentir que lo que se pregunta esa misma juventud es si no
tendrían también derecho a que sus anhelos y logros,
por mínimos que sean, merezcan igual titularidad con sensacionales
espacios televisados.
Sin haber estado un solo día en la Escuela de Periodismo,
siento que no puede justificarse con el fin de informar el medio
de utilizar a un templo de enseñanza para llenar voraces
y malsanos apetitos de amarillismo y, por eso, convido a los que
suelen vivir de ello a revisarse para cambiar de la trinchera del
divulgador de errores a la del forjador de caminos, pues de continuar
cebando a la violencia con la preponderancia que le dan, la próxima
escuela que visite puede ser la de sus propios hijos.
Galia Pérez (Educadora)
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