Cine en paralelo
Un vibrante concierto de imágenes
Daniel Domínguez Z.
ddomingu@prensa.com
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| En ‘Calle 54’, Tito Puente demuestra su
talento en los timbales y el vibráfono. |
Tan musical, vibrante y sentido es el documental
Calle 54, que al proyectarse en los festivales de Los Angeles, Toronto
y Cuba, la audiencia aplaudía o se levantaba en ovación después
de cada canción.
Mañana viernes 16 de noviembre, a las 8:00
p.m., se realizará el estreno de Calle 54 en la sala El Otro Alhambra
(Vía España), una actividad auspiciada por la Embajada de España
y la Cooperación Española.
Como se trata de música, El Otro Alhambra
decidió tirar la casa por la ventana y les invita para que por 15
dólares usted no solo vaya a gozar con este documental del español
Fernando Trueba, sino que además verá en concierto a cargo de Wichy
López, Roberto Delgado, los hermanos Cruz, Dino Nuggente y Jorge
Pinelo, entre otros.
Jazz latino
Calle 54 no es un documental discursivo ni
explicativo, es un tributo cinematográfico a un género musical siempre
libre y creativo. Más que darle al espectador detalles amplios sobre
sus jazzistas latinos favoritos, el realizador Fernando Trueba deja
en su película que estos músicos muestren sus habilidades.
En este delicioso espacio dedicado a este
maravilloso ritmo cotemplar al argentino Gato Barbieri, el dominicano
Michel Camilo, los estadounidenses Tito Puente, Jerry González y
Chico O'Farrill, la brasileña Eliane Elias, el español Chano Domínguez,
y los cubanos Cachao, Paquito D'Rivera, Orlando Puntillita Ríos,
Bebo, Chucho y Carlos Valdés.
El propio Trueba explica en su documental
que hace algo más de medio siglo surgió lo que hoy conocemos como
jazz latino, gracias a la contribución del trompetista Mario Bauzá
(en los colectivos de Chick Webb y Cab Calloway), el ecléctico Chano
Pozo (en la orquesta de Dizzy Gillespie), el trombonista Juan Tizol
(en la banda de Duke Ellington) y el percusionista Mongo Santamaría
(en las orquestas de Tito Puente y Cal Tjader).
Para Fernando Trueba, Calle 54 es un “musical
sobre música, sobre cómo se crea, sobre cómo surge. Su argumento,
su guión, son las piezas musicales elegidas. Sus protagonistas,
los músicos. No la veo como un documental, sino como una ficción,
otro tipo de ficción. En ese sentido, Calle 54 es una de mis películas
más personales, aunque mi función es más bien la de intermediario,
la de médium. Pero, ¿no es siempre eso un director de cine?”.
El antecedente de Calle 54, dentro de la
hoja de vida de Trueba, es Mientras que el cuerpo aguante, documental
de 1982 y en el que se utilizó la figura de Chicho Sánchez Ferlosio,
Rosa Jiménez e Isabel Escudero para reflexionar sobre la vida de
los artistas y no necesariamente sobre sus protagonistas.
Al disfrutar Calle 54, es obligatorio compararlo
con Buena Vista Social Club, de Win Wenders, otro documental sobre
artistas de la región. Ambos son la visión europea sobre un fenómeno
artístico de proyecciones mundiales, pero cada cineasta se interesa
por factores distintos del hecho musical.
Mientras que el de Trueba se acerca más a
un íntimo concierto de estudio, el trabajo de su colega alemán se
inclina por el lado humano de los hombres y mujeres que realizaron
el exitoso álbum cubano. Sin duda, los premios obtenidos por el
trabajo de Wenders beneficiaron al español cuando buscó financimiamiento
y distribución para su proyecto.
Calle 54 fue una de las finalistas al premio
europeo de cine, se convirtió en la favorita del público en el Festival
de Miami y obtuvo un Goya (el Oscar español) a mejor sonido y otras
dos nominaciones en cinematografía y edición.
¿Qué han dicho?
De acuerdo a Elvis Mitchell, del The New
York Times, Calle 54 es “una expresión pura del amor del director
por la música, un amor tan infeccioso que te deja eufórico”.
Para Gene Seymour, del Newsday, la cámara
de Trueba no solo alcanza el éxtasis ante cada actuación de la doce
de artistas de Calle 54 sino que además se mueve a velocidad vibrante
con la música, “saltando a gran velocidad por todas partes con la
controlada exhuberancia de una pareja de bailarines de swing”.
El concepto de Calle 54, de acuerdo con Elizabeth
Weitzman del Daily News, es “hermosamente simple. Trueba, un devoto
del jazz latino, monta un estudio e invita a sus músicos favoritos
a tocar sus canciones favoritas. Absolutamente desinteresado por
el documental tradicional, Trueba sólo quiere compartir su inconsolable
amor por la música”.
Darren D'Addario, de la Rolling Stone, califica
de “bello documental” a Calle 54, un trabajo que “captura no sólo
el fuego, sino también la sofistificación y profundidad intelectual
del jazz latino”.
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