El TIAR y la seguridad hemisférica
Adolfo Suárez
El Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca o de Río de Janeiro, mejor conocido como el TIAR, fue el instrumento jurídico creado con el propósito de asegurar la paz y seguridad continentales a través de la ayuda recíproca entre los Estados signatarios.
El TIAR surgió por la Resolución VIII de la Conferencia Interamericana sobre Problemas de la Guerra y la Paz (México, D.F.) y los principios enunciados en el Acta de Chapultepec, y debido a los acontecimientos suscitados en los albores de la Guerra Fría. El TIAR se utilizó en diversas ocasiones con la intención de enfrentar posibles amenazas comunistas en el continente.
Dicho tratado fue objeto de un intento de reforma, a través de un Protocolo suscrito en San José, Costa Rica en 1975. A pesar de su aprobación, solo ocho países lo ratificaron, entre estos Panamá.
Pero en 1982, durante la Guerra de las Malvinas, Estados Unidos, al apoyar públicamente al Reino Unido, logró evitar que los Estados latinoamericanos activaran el TIAR para salir en ayuda de Argentina.
Con este hecho, y el final de la Guerra Fría, el Tratado de Río quedó desfasado, pero continuaba vigente a la luz del Derecho Internacional. Se hacía imperante su adecuación o reemplazo.
Sin embargo, los trágicos atentados del 11 de septiembre, trajo como reacción inmediata la realización de la última Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores del pasado 21 de septiembre en la ciudad de Washington.
Nuestro país, representado por el canciller José Miguel Alemán, conjuntamente con los demás países del continente, aprobó varias resoluciones, en especial dos: fortalecimiento de la cooperación hemisférica para prevenir, combatir y eliminar el terrorismo, y amenaza terrorista en las Américas.
El canciller ha recibido críticas por parte de algunos internacionalistas, por apoyar en nombre del Estado panameño la activación del TIAR. Se argumenta, que el artículo 3, acápite 1, al obligar contractualmente a Panamá, hace que nos hayamos unido al proyecto “belicista” dirigido por Estados Unidos. Este artículo establece que un ataque armado contra un Estado americano “será considerado como un ataque contra todos los Estados americanos”.
Los críticos a la posición tomada por el Dr. Alemán en representación de nuestro país, olvidan lo siguiente:
1. El Tratado de Río es el único instrumento jurídico que tiene el Sistema Interamericano para enfrentar toda clase de ataques contra los Estados americanos, incluyendo aquellos como los acaecidos en Nueva York y Washington. Su desfase y carácter de reliquia no le resta vigencia a la luz del derecho internacional.
2. La Carta de la Organización de Estados Americanos en su capítulo VI sobre Seguridad Colectiva, dispone que si la inviolabilidad o integridad territorial, soberanía o independencia de un Estado americano “fueren afectadas por un agresión que no sea ataque armado, o por un conflicto extracontinental o por un conflicto entre dos o más Estados americanos o por cualquier otro hecho o situación que pueda poner en peligro la paz de América, los Estados americanos en desarrollo de los principios de la solidaridad continental o de la legítima defensa colectiva, aplicarán medidas y procedimientos establecidos en tratados especiales, existentes en la materia”.
Por lo tanto, la decisión tomada por el Dr. Alemán junto a sus homólogos en Washington, de activar el TIAR, no constituye ningún desacierto ni compromete al Estado panameño en un supuesto proyecto belicista. Plantea la posición de Panamá ante la amenaza del terrorismo internacional y la responsabilidad que todo miembro de la comunidad internacional debe asumir en materia de política exterior.
La propuesta de crear una nueva estructura de seguridad en el continente americano presentada por el presidente de México, Vicente Fox, días antes de los atentados del día 11, no es la única con relación al tema. La Declaración de Panamá de la XII Reunión del Grupo de Río, de septiembre de 1998, expresaba en su punto 9 “la necesidad de fortalecer la Comisión de Seguridad Hemisférica de la Organización de Estados Americanos y de realizar, a comienzos de la próxima década, una Conferencia Especial sobre Seguridad en el marco de la OEA”. Igualmente la Primera y Segunda Cumbres de las Américas (Miami 1994-Santiago 1997) contemplaron la urgente necesidad de adecuar la seguridad hemisférica.
Las resoluciones aprobadas en la Reunión de Consulta en Washington, teniendo nuestro país la presidencia de la Comisión de Seguridad Hemisférica, no pueden ser planteadas como una irresponsabilidad de los países miembros de la Organización de los Estados Americanos, incluido Panamá. Mientras no haya un nuevo instrumento que reemplace el TIAR, la posición tomada a partir del 21 de septiembre nos obliga a tomar medidas contra el terrorismo y sus secuelas.
Mi conclusión es simple: el Dr. Alemán hizo lo correcto.
El autor es analista de comercio exterior
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