El esfuerzo de USPA
Según los organizadores del “Panamá Week”, el mayor beneficiado de la actividad es el país, al darle visibilidad entre los grupos influyentes de Washington
Betty Brannan Jaén
WASHINGTON, D.C. -En medio del cataclismo económico y psicológico que se vive aquí en estos momentos, unos sesenta panameños viajaron a Washington hace dos semanas para el séptimo “Panama Week” que USPA [Consejo Empresarial Estados Unidos-Panamá] celebra anualmente.
Los norteamericanos agradecieron el gesto de solidaridad ofrecida por los panameños. “No hay otro país latinoamericano que haya dado una prueba de amistad como la que dimos nosotros”, dijo Juan B. (“Juancho”) Sosa, presidente del capítulo en Washington de “USPA”.
USPA es una agrupación de empresarios cuya misión es promover lazos comerciales entre Estados Unidos y Panamá. Mas allá de su “Panama Week” anual en Washington, USPA celebra eventos en otras ciudades estadounidenses y lleva grupos de empresarios norteamericanos a Panamá. Sus miembros describen todo esto como una iniciativa del sector privado y dicen que el valor del esfuerzo está en abrirle puertas a Panamá. No obstante, los ciudadanos panameños bien pueden estarse preguntando quién paga por “Panama Week” y quien se beneficia.
“Panama Week” es un “esfuerzo mancomunado” entre el sector privado y el gobierno, dijo Juancho Sosa en una entrevista. Este año, por ejemplo, expuso Sosa, el evento costó unos doscientos mil dólares y 85% de eso fue financiado por empresas patrocinadoras. A nivel “Platino” (15 mil dólares) estaban el bufete Arnold and Porter, Banco Nacional, IPAT, Delta Airlines, y otros. A nivel “Oro” (10 mil dólares) estaban Bellsouth, Gamboa Rainforest Resort, el bufete Greenberg Traurig, Maersk Sealand y otros. El nivel “Plata” (5 mil dólares) incluía a BankBoston, Chiquita Brands, Citibank, Coca-Cola Panamá, ARI, Panamá Canal Railway y otras . También había patrocinadores de nivel “Bronce” (dos mil quinientos dólares).
Al revisar la lista, se puede concluir que hubo patrocinadores gubernamentales; además de que la delegación gubernamental al evento consistía de 22 personas. En ese sentido, puede debatirse si ese número fue excesivo, o cuestionar quién pagó el pasaje de las esposas; Sosa opinó sin embargo, que esa presencia masiva de funcionarios panameños es esencial para el éxito del evento, recalcando que los funcionarios panameños usaron su estadía en Washington para reunirse también con miembros del Gobierno de Bush.
Por otro lado, señaló Sosa, unas 700 personas asistieron a uno u otro de los distintos eventos de “Panama Week”.
Este año, los tres foros de “Panama Week” —sobre turismo, transporte, y telecomunicaciones— mostraron con gran optimismo las oportunidades comerciales de Panamá. En el foro sobre transporte, por ejemplo, altos ejecutivos de empresas como Maersk Sealand, señalaron que Panamá se ha convertido en uno de los centros de transporte multimodal más importantes del mundo y elogiaron la administración panameña del Canal.
Al día siguiente, 180 personas asistieron a un desayuno con el congresista republicano Tom Davis, a quien Sosa describe como un “gurú” de las telecomunicaciones. Panamá aspira a convertirse en un importante centro de telecomunicaciones y USPA considera que “Panama Week” hizo avanzar las posibilidades de lograr esta meta.
Pero, como siempre, el optimismo expresado públicamente en el “Panama Week” vino acompañado de un pesimismo expresado privadamente. “Panamá jamás avanzará si no hay seguridad jurídica y si no se respetan los contratos”, me dijo un ejecutivo de empresa extranjera. También escuché críticas del Instituto Panameño de Turismo (IPAT). Un empresario opinó que aunque la directora, Liriola Pittí, tiene buenas intenciones, el IPAT no ha sabido proyectar a Panamá como destino. El problema básico dijo, es que el IPAT “está lleno de nombramientos políticos, de mediocre para abajo, que ni siquiera hablan inglés”.
Según pude investigar, nadie salió del “Panamá Week” este año con un contrato firmado en el bolsillo. Ese no es el tenor del evento. Pero John Brock, gerente de la empresa que planea construir un centro de carga y parque industrial en la Zona Libre de Colon, señaló que su primer viaje a Panamá fue para un evento de USPA hace tres años. Sosa dice que USPA también tuvo un rol importante en promover las privatizaciones que se hicieron durante el gobierno de Pérez Balladares.
Queda entonces la pregunta, ¿quién se beneficia de los esfuerzos de USPA? “El mayor beneficiado es el país”, respondió Sosa, “porque le damos visibilidad entre los grupos influyentes de Washington, tanto a nivel político como empresarial”. Y más allá de estrechar lazos políticos y comerciales, subrayó Sosa, USPA trata de fortalecer esa “relación especial de amistad que ha existido entre los dos países por más de 150 años, como base sólida para construir hacia el futuro”.
Corresponsal en Washington
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