Midiendo las consecuencias
Héctor Sánchez
Soy un lector panameño de los diarios; también escucho las emisoras de radio y veo las estaciones televisivas. Y a tal punto esto es así, que generalmente, antes de las cinco de la mañana, estoy frente al televisor actualizándome de los temas que interesan a la comunidad.
Un canal televisivo nuevo será, en un futuro inmediato, el preferido de los panameños y de la gente culta.
Quisiera entender, cómo es que una connotada legisladora y miembro de un partido opositor, es noticia todos los días en medios escritos y televisivos. Los dos millones y tantos panameños restantes sobramos en este país.
Me asombra que haya tanta contradicción en lo que se dice y recogen los medios.
Resulta ser que ahora el tema de la ratificación como magistrado del Dr. Winston Spadafora, no debe de ocupar ni el tiempo ni el espacio en el recinto parlamentario, ya que a la Asamblea ni siquiera han llegado nombres para las magistraturas. Lo prioritario para ellos (ahora), es que se reactive la economía y generen plazas de empleos, para poder vivir en un país de escasos tres millones de habitantes en santa paz y armonía.
A la misma honorable, la he observado a través de la pantalla chica recalcar con viva voz que la bancada de oposición no ratificará al candidato escogido por la presidenta doña Mireya Moscoso R. Lo mismo han manifestado otros, y es que la Asamblea y los llamados padres de la patria han convertido ese recinto en un lugar de oportunismo y de desprestigio; más valdría para los panameños que no existiera.
El Dr. Spadafora, como panameño, tiene todo lo que la ley exige para ser magistrado; además fue uno de los eslabones potenciales para iniciar el movimiento civilista, después del vil asesinato y decapitación de su hermano Hugo Spadafora; hecho perpetrado en el gobierno de los militares, en complicidad con civiles, adeptos al partido hoy en oposición.
Analicemos retrospectivamente declaraciones que se dan: días antes de la escogencia para la Presidencia de la Asamblea Legislativa, se recalcó y aseveró que Rubén Arosemena era el candidato escogido para ocupar ese cargo, y que el pacto META contaba con los votos suficientes para favorecer a su candidato.
El mismo presidente de la Asamblea advirtió el inminente choque y confrontación de poderes. Y es que las discrepancias entre estos dos Organos importantísimos, se vienen dando a través de declaraciones, entrevistas y programas de opinión. ¿Acaso se ratificó al Lic. Adames? ¿Hasta cuándo se va a mancillar, desprestigiar y faltar respeto la dignidad y honra de figuras públicas?
Como ejemplo, tomemos los apodos a los presidentes y algunas otras cositas, además de caricaturas que riñen con la moral. Al final, todos quieren quedar bien con Dios y con el diablo.
“Hubo irrespeto.... se sobrepasaron con esos fotomontajes pero, creemos que la policía se ensañó”. En los siguientes programas ya no hubo irrespeto sino burlas.
Al respecto, me encantó la actitud asumida por Bárbara Bloise; no así de otros que defendían al director del tabloide. En otro país ya se hubiera acabado con tanta chabacanería y estuvieran a buen recaudo todos los que se valen de los medios hasta llegar al irrespeto de la persona más importante de un país: la presidenta y su equipo de gobierno. Esto, nada más se da en un país llamado Panamá.
Por último, quiero hacer un llamado a los padres de la patria: cuando se llega por medio del voto popular al Parlamento, hay que olvidarse del partido al que se pertenece y dedicarse a trabajar por el bienestar de todos los panameños. No caigan en el error de actuar con esa politiquería que los ha llevado a los niveles más bajo en popularidad.
En el pasado se ha ratificado a líderes sindicales como defensores del pueblo, que ya no se les escucha ante tanta injusticia; o a los que practican la abogacía y que permanecían en el anonimato adeptos a un régimen.
Ustedes, los legisladores, antes de emitir un juicio, sepan que este manso pueblo va a despertar y el costo político para muchos será doloroso.
El autor es ciudadano panameño
Además en opinión
• Una ley imposible
en 1870: Carlos Iván Zúñiga Guardia
• Una historia
individual: Carlos Somoza García
• Felicitación:
Luis Avilés Taylor
• Imágenes
que forjan opinión: Rebecca W. de Spadafora
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Midiendo las consecuencias: Héctor Sánchez
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