Imágenes que forjan opinión
Rebecca W. de Spadafora
Hace día, recibí mi copia de La Prensa con una foto a todo color ocupando la parte superior de la primera plana. La foto registró una escena trágica y gráfica de las bajas civiles ocurridas en Afganistán. Se trata de un hombre buscando familiares entre los cadáveres de niños muertos en los últimos bombardeos americanos.
No tengo la sangre fría; también tengo hijos y he tratado -y al mismo tiempo no tratado- de imaginar cómo sería ver a mis hijos atrapados en medio de semejante conflicto. ¡A lo mejor toda mi formación intelectual, espiritual y moral de nada valdría en un momento como ése!
De que esta tragedia realmente les está sucediendo a otros es innegable; y de que hay que proporcionarle al mundo una cobertura imparcial es indiscutible. Sin embargo, cuando veo imágenes como la descrita y el lugar predominante que reciben en su diario, no puedo sino pensar que para un gran número de personas, esta foto es la única fuente de información que recibirán durante el día sobre los eventos mundiales. Tal vez la vean de reojo desde sus carros camino al trabajo, o le echen una miradita fugaz al pasar cerca del escritorio de algún compañero laboral. O simplemente, que lleguen tan cansados a su casa que ni ganas tienen de abrir la copia que les llega por suscripción. Sea cual sea la razón, es aquella foto de primera plana que quedará grabada en sus mentes y servirá como fuente de las opiniones que emitirán en los días siguientes; algunos de forma pacífica (la gran mayoría, gracias a Dios) y otros cuantos, lastimosamente, con actos de agresión.
Fui estudiante de periodismo por un tiempo suficiente para aprender las tres leyes de oro de la profesión: 1) el titular es de suma importancia; 2) el meollo del artículo debe resumirse en el primer y último párrafo, y 3) una imagen vale por mil palabras. Siendo esto así, ¿cuáles son las “palabras” que su publicación les está transmitiendo a sus lectores al colocar en primera plana imágenes que no puedan sino enardecer el sentimiento antiamericano? Este sentimiento ha florecido en los últimos días producto de una amnesia cada vez más generalizada, no solo de los eventos del pasado 11 de septiembre, sino de las atrocidades y miserias que el propio gobierno Talibán viene imponiéndole a su pueblo desde hace siete años.
No les puedo decir si una respuesta militar americana es la mejor manera de llevar a la justicia a los perpetradores de los ataques del 11 de septiembre. Solamente la historia lo dirá. Sin embargo, que ahora sean los americanos los “cucos” me parece una actitud inmadura e insostenible. Cabe recordar que este operativo americano, al contrario de los ataques que lo provocaron, no es sorpresivo. El gobierno Talibán tuvo casi un mes para cumplir con las condiciones impuestas por Estados Unidos, o prepararse para las consecuencias de su desacato. La triste realidad es que han preferido entregar a la muerte a su propio pueblo, antes que a un criminal -extranjero, por cierto- de la magnitud de Osama bin Laden. Y a pesar de la tragedia que están viviendo los afganos y de las muy lamentables pérdidas civiles, la vida de esta gente ya desde hace tiempo era una muerte en vida. Tal vez ahora por fin, se vislumbre un destello de esperanza de que finalmente su largo martirio a manos del Talibán llegue a su fin; que sus mujeres vuelvan a ver la luz del día, y que sus niñas regresen a las aulas.
Estas son posiciones que toda persona tiene la obligación de considerar, antes de formar y compartir su opinión con los demás. Lastimosamente, la única contemplación que harán muchos panameños de la situación en Afganistán, es la de las polémicas imágenes que La Prensa tan insensiblemente coloca en un lugar de influencia primordial.
La autora es empresaria y madre de familia
Además en opinión
• Una ley imposible
en 1870: Carlos Iván Zúñiga Guardia
• Una historia
individual: Carlos Somoza García
• Felicitación:
Luis Avilés Taylor
• Imágenes
que forjan opinión: Rebecca W. de Spadafora
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Midiendo las consecuencias: Héctor Sánchez
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