Panamá, 6 de noviembre de 2001
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Del lector

Una opinión y una querella

El director del INAC, Rafael Ruiloba, interpuso una querella contra Lourdes De Obaldía porque ella escribió un artículo que da cuenta del comportamiento del director en el homenaje a la escritora mexicana Elena Poniatowska.

HERASTO REYES
hreyes@prensa.com

El asunto tiene que ver con modales, con opiniones y con el director del Instituto Nacional de Cultura (INAC), Rafael Ruiloba. Resulta que la ciudadana Lourdes De Obaldía, como muchas otras personas, asistió a un reconocimiento que se hizo a finales de julio, en la biblioteca Ernesto J. Castillero, a la escritora franco-mexicana Elena Poniatowska.

De Obaldía decidió retratar en un breve escrito de opinión, que se publicó en La Prensa el 29 de julio del 2001, lo que sucedió en el acto. Habló del excelente trabajo de dos estudiantes que comentaron el libro La piel del cielo, de Poniatowska, premio Alfaguara del 2001, y refirió la actuación del director Ruiloba en el homenaje a la escritora.

Resulta que el director llegó 30 minutos más tarde de la hora señalada para el inicio del acto, y ya las estudiantes estaban terminando su disertación que satisfizo las expectativas del público presente. El teléfono celular de Ruiloba interrumpió varias veces, con su timbre y la conversación subsiguiente, el proceso del acto.

Luego lo llamaron al podium y caminó con un cartucho en la mano... Saludó a la escritora y confesó que no había terminado la lectura del libro, sin embargo lo comentó. El asunto prosiguió: “Luego de explicar que le había costado mucho decidir qué regalarle a la escritora, sacó de un cartucho una caja envuelta y la entregó. Acto seguido, dijo que la presidenta de la República también le había enviado un obsequio, pero en vez de hacer entrega del mismo, lo abrió, lo mostró al público y, finalmente, lo entregó”.

Más tarde “un mesero se le acercó y le preguntó si quería una copa de vino. Y con un tono de voz algo subido —lo suficiente como para que yo lo escuchara— respondió: 'A mí me trae la botella”.

De lo que describió De Obaldía son testigos los asistentes al acto. Cualquier indagación a estos testigos corrobora que inequívocamente las cosas se sucedieron como fueron contadas.

Ruiloba, sin embargo, interpuso una querella contra De Obaldía “por delito contra el honor”. La querella es instruida por el fiscal octavo del Primer Circuito Judicial de la provincia de Panamá, el abogado Alcides Pimentel Martínez.

El honor lo cuida el propio interesado; si el director nacional de cultura habla de delitos contra el honor, le será difícil, en este caso, comprobarlo. El que un ciudadano cuente públicamente de las acciones del director del INAC , de las cuales fueron testigos unas 150 personas, no es ningún delito. Decir la verdad no constituye ninguna falta legal.

Las opiniones firmadas que se publican en La Prensa son exclusiva responsabilidad de su autor. En este caso De Obaldía actuó de manera particular, pero en consonancia con la versión y el sentimiento de quienes fueron testigos de las actuaciones de Ruiloba.

Ella, ciertamente, labora en el departamento de diseño de La Prensa y tiene igual derecho que cualquier ciudadano para expresar opiniones en sus páginas.

Esta norma o tradición es aplicada también por los periodistas; si un reportero desea expresar su opinión sobre algún hecho o situación lo hace en las páginas de opinión bajo su firma. El procedimiento utilizado por De Obaldía fue el correcto.

Si el escritor Ruiloba considera que alguno de los datos incluidos por De Obaldía es falso o inclusive si él considera que la verdad dicha le afecta su honor, no hay ningún inconveniente en La Prensa para publicar una aclaración o réplica suya correspondiente al artículo de De Obaldía.

El director del INAC optó por presentar una querella judicial, en un caso en el que le pueden faltar pruebas, porque no hay falsedades ni injurias en el artículo; hay, eso sí, una crítica sana a los modales y comportamientos del protagonista del escrito: “A mí me trae la botella”.


Cartas y comentarios

Caricatura incoherente

29 de octubre del 2001

La caricatura publicada en la opinión gráfica de la edición sabatina [del 27 de octubre del 2001] del diario La Prensa es un claro ejemplo de la incoherencia existente entre la idea expresada y la realidad. Dicho en otras palabras, la obra carece de ciertos elementos propios del género periodístico que representa, reduciéndola al plano del subjetivismo total. Lástima, porque el autor es, en mi opinión, el caricaturista local que tiene el trazo que más se apega a lo que debe ser una caricatura. Sin embargo, su obra diaria es recurrente en cuanto a los errores que suele manifestar en ciertos casos, con respecto al conocimiento de las instituciones y al contenido de la realidad que caricaturiza; lo que le resta valor intelectual a su creación.

Quienes ejercemos la profesión del periodismo sabemos, perfectamente, que la caricatura es una forma de interpretación que resalta con exageración y humor rasgos físicos y caracteres sociales o sicológicos de personas, instituciones, acontecimientos o situaciones concretas. La caricatura periodística se relaciona con la noticia, como parte del material de opinión de los periódicos. La caricatura es subjetiva y desfigura deliberadamente una realidad, al interpretarla y darle significado a través del lenguaje visual; sin perder su contenido informativo, y su sentido de opinión y entretenimiento.
Una caricatura debe provocar la polémica, pero dentro del contexto de la situación que critica y satiriza. Pero cuando una caricatura traspasa el límite del humor hacia la burla, o de la crítica a la ofensa, y atenta contra la dignidad de la persona, entonces pierde toda característica periodística, y queda reducida al plano exclusivo de la opinión subjetiva de su autor.

El contenido de la caricatura aludida muestra al diablo, sentado en un salón de clases, siguiendo la lección “coherencia moral” por parte de un clérigo que aparece mutilado y con una cola de demonio que sobresale de su hábito. Es obvio que la obra se refiere a la intervención del señor arzobispo ante la Asamblea Legislativa, durante la cual pidió a los legisladores coherencia entre el discurso político y la realidad cotidiana de nuestro pueblo.
Si analizamos la caricatura notamos que hay en ella interpretación del hecho, subjetivismo, y desfiguración deliberada de la realidad. Carece, eso sí, de elementos como humor, exageración de los rasgos físicos de los protagonistas, y la relación con la noticia. Transmite el mensaje de que el arzobispo es un demonio que intenta moralizar al mismo diablo. Eso es ofensivo para el señor arzobispo como persona, como líder espiritual de la Iglesia católica arquidiocesana y ofende también a quienes profesamos la fe católica.

Ciertamente que la obra es caricatura, por su trazo; pero dista mucho de ser caricatura periodística, tanto por su pobreza intelectual como por la ausencia informativa de su contenido. Es, simple y llanamente, la opinión subjetiva de alguien que domina el trazo, pero que debe madurar más en el trato que dispensa a aquellos que no son de su agrado.
Luis Alberto Díaz (director del semanario Panorama Católico).


Otro reclamo sobre caricatura

27 de octubre del 2001
Buenos días, señores:
Soy un asiduo lector de la sección de opinión y de sus gráficos.
La presente es para que me aclaren el significado de sus gráficos del día de hoy [sábado 27 de octubre del 2001], principalmente el de “Opinión gráfica”; ya que no entiendo la razón de ser.
Solicito me expliquen, en palabras, las razones de fondo, porque encuentro un poco ofensivas las alusiones a la moral de la Iglesia.
Apelo a su sentido de responsabilidad y espero que me den razones concretas en sus aclaraciones.
Esperando inmediata respuesta a mi solicitud; amables y sinceros deseos de progreso para sus funciones diarias.

Hernando José Llorente Llorente

Prometen ayudar a Instituto de Tonosí

28 de octubre del 2001
Periodista Alcibiades Cortés:
En tu artículo de La Prensa, del pasado domingo 28 de octubre del 2001, hablas de las necesidades de la escuela InstitutoTécnico de Tonosí. ¿Podrías decirme exactamente qué químicos o reactivos necesitan? Yo vivo en Estados Unidos, Lubbock, TX, y si puedo ayudaría.
Picus Certus


En defensa de los canillitas

25 de octubre del 2001
Herasto: Como defensor del lector quiero hacerle un reclamo; es el siguiente:
Todos aquellos lectores, como el caso mío, que tengo 15 años de estarle comprando el periódico a los canillitas (vendedores de periódico). El diario La Prensa, no da el mismo trato de lector al que no está suscrito que al que lo está.
Trato que va en perjuicio nuestro, ya que no hay ni promociones, ni revistas ni otros beneficios de los que sí gozan los que están suscritos.
Imagínese que todos los lectores de diarios se suscribieran al periódico de su predilección, acabarían con los vendedores de periódico. Esto se lo hice saber a mi amigo el director Gilberto Sucre.
Yo estaba programado para suscripción el 26 de octubre del 2001, pero seguiré comprando el periódico a los canillitas, aunque no goce de los beneficios.

Jorge Garvey
Cierto el fundamento de su nota. Lo que pasa, si cabe alguna explicación, es que se trata de suplementos ajenos al periódico y que solo se distribuyen a través del diario, en cantidad y área a petición del cliente. Digna de aprecio es su actitud solidaria con los canillitas.

Errores en los crucigramas

30 de octubre del 2001
Estimados señores:
Les escribe un lector permanente del diario La Prensa y por tal razón me juzgo en condiciones de presentar queja formal por los constantes errores que se vienen presentando en la publicación de los crucigramas.
E

s probable que ustedes valoren los crucigramas como la sección menos importante del periódico, pero se equivocan. Conozco a mucha gente que encuentra interesante y entretenido solucionar los crucigramas después de leer el diario.

Últimamente y con mucha frecuencia ocurre lo siguiente:
1. Las soluciones no corresponden al crucigrama del día anterior. Tal es el caso de hoy 30 de octubre.
2. Algunas veces publican el mismo crucigrama del día anterior.
3. Otras veces, las preguntas enunciadas no corresponden al crucigrama propuesto.
Agradezco en mi nombre y en el de muchos lectores que llamen la atención al responsable de esta sección para corregir estos errores de aquí en adelante.
Aprovecho también la ocasión para manifestarles que la cómica de “Osorio” es la peor que he visto en mi vida. En vez de gracia, produce estupor. No paguen derechos por una basura como esa.
Agradeciendo su atención a la presente, me despido con toda mi consideración.
Ben Bravo
Su inquietud ha sido transmitida al editor de la sección Revista, y él ha manifestado su interés por llevar un registro de los crucigramas así como a evaluar la tira cómica “Osorio”.

 

 

 




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