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Del lector
Una opinión
y una querella
El director del INAC, Rafael
Ruiloba, interpuso una querella contra Lourdes De Obaldía
porque ella escribió un artículo que da cuenta del
comportamiento del director en el homenaje a la escritora mexicana
Elena Poniatowska.
HERASTO REYES
hreyes@prensa.com
El asunto tiene que ver con modales, con opiniones y con el director
del Instituto Nacional de Cultura (INAC), Rafael Ruiloba. Resulta
que la ciudadana Lourdes De Obaldía, como muchas otras personas,
asistió a un reconocimiento que se hizo a finales de julio,
en la biblioteca Ernesto J. Castillero, a la escritora franco-mexicana
Elena Poniatowska.
De Obaldía decidió retratar en un breve escrito de
opinión, que se publicó en La Prensa el 29 de julio
del 2001, lo que sucedió en el acto. Habló del excelente
trabajo de dos estudiantes que comentaron el libro La piel del cielo,
de Poniatowska, premio Alfaguara del 2001, y refirió la actuación
del director Ruiloba en el homenaje a la escritora.
Resulta que el director llegó 30 minutos más tarde
de la hora señalada para el inicio del acto, y ya las estudiantes
estaban terminando su disertación que satisfizo las expectativas
del público presente. El teléfono celular de Ruiloba
interrumpió varias veces, con su timbre y la conversación
subsiguiente, el proceso del acto.
Luego lo llamaron al podium y caminó con un cartucho en
la mano... Saludó a la escritora y confesó que no
había terminado la lectura del libro, sin embargo lo comentó.
El asunto prosiguió: Luego de explicar que le había
costado mucho decidir qué regalarle a la escritora, sacó
de un cartucho una caja envuelta y la entregó. Acto seguido,
dijo que la presidenta de la República también le
había enviado un obsequio, pero en vez de hacer entrega del
mismo, lo abrió, lo mostró al público y, finalmente,
lo entregó.
Más tarde un mesero se le acercó y le preguntó
si quería una copa de vino. Y con un tono de voz algo subido
lo suficiente como para que yo lo escuchara respondió:
'A mí me trae la botella.
De lo que describió De Obaldía son testigos los asistentes
al acto. Cualquier indagación a estos testigos corrobora
que inequívocamente las cosas se sucedieron como fueron contadas.
Ruiloba, sin embargo, interpuso una querella contra De Obaldía
por delito contra el honor. La querella es instruida
por el fiscal octavo del Primer Circuito Judicial de la provincia
de Panamá, el abogado Alcides Pimentel Martínez.
El honor lo cuida el propio interesado; si el director nacional
de cultura habla de delitos contra el honor, le será difícil,
en este caso, comprobarlo. El que un ciudadano cuente públicamente
de las acciones del director del INAC , de las cuales fueron testigos
unas 150 personas, no es ningún delito. Decir la verdad no
constituye ninguna falta legal.
Las opiniones firmadas que se publican en La Prensa son exclusiva
responsabilidad de su autor. En este caso De Obaldía actuó
de manera particular, pero en consonancia con la versión
y el sentimiento de quienes fueron testigos de las actuaciones de
Ruiloba.
Ella, ciertamente, labora en el departamento de diseño de
La Prensa y tiene igual derecho que cualquier ciudadano para expresar
opiniones en sus páginas.
Esta norma o tradición es aplicada también por los
periodistas; si un reportero desea expresar su opinión sobre
algún hecho o situación lo hace en las páginas
de opinión bajo su firma. El procedimiento utilizado por
De Obaldía fue el correcto.
Si el escritor Ruiloba considera que alguno de los datos incluidos
por De Obaldía es falso o inclusive si él considera
que la verdad dicha le afecta su honor, no hay ningún inconveniente
en La Prensa para publicar una aclaración o réplica
suya correspondiente al artículo de De Obaldía.
El director del INAC optó por presentar una querella judicial,
en un caso en el que le pueden faltar pruebas, porque no hay falsedades
ni injurias en el artículo; hay, eso sí, una crítica
sana a los modales y comportamientos del protagonista del escrito:
A mí me trae la botella.
Cartas y comentarios
Caricatura incoherente
29 de octubre del
2001
La caricatura publicada en la opinión
gráfica de la edición sabatina [del 27 de octubre
del 2001] del diario La Prensa es un claro ejemplo de la incoherencia
existente entre la idea expresada y la realidad. Dicho en otras
palabras, la obra carece de ciertos elementos propios del género
periodístico que representa, reduciéndola al plano
del subjetivismo total. Lástima, porque el autor es, en mi
opinión, el caricaturista local que tiene el trazo que más
se apega a lo que debe ser una caricatura. Sin embargo, su obra
diaria es recurrente en cuanto a los errores que suele manifestar
en ciertos casos, con respecto al conocimiento de las instituciones
y al contenido de la realidad que caricaturiza; lo que le resta
valor intelectual a su creación.
Quienes ejercemos la profesión del periodismo
sabemos, perfectamente, que la caricatura es una forma de interpretación
que resalta con exageración y humor rasgos físicos
y caracteres sociales o sicológicos de personas, instituciones,
acontecimientos o situaciones concretas. La caricatura periodística
se relaciona con la noticia, como parte del material de opinión
de los periódicos. La caricatura es subjetiva y desfigura
deliberadamente una realidad, al interpretarla y darle significado
a través del lenguaje visual; sin perder su contenido informativo,
y su sentido de opinión y entretenimiento.
Una caricatura debe provocar la polémica, pero dentro del
contexto de la situación que critica y satiriza. Pero cuando
una caricatura traspasa el límite del humor hacia la burla,
o de la crítica a la ofensa, y atenta contra la dignidad
de la persona, entonces pierde toda característica periodística,
y queda reducida al plano exclusivo de la opinión subjetiva
de su autor.
El contenido de la caricatura aludida muestra
al diablo, sentado en un salón de clases, siguiendo la lección
coherencia moral por parte de un clérigo que
aparece mutilado y con una cola de demonio que sobresale de su hábito.
Es obvio que la obra se refiere a la intervención del señor
arzobispo ante la Asamblea Legislativa, durante la cual pidió
a los legisladores coherencia entre el discurso político
y la realidad cotidiana de nuestro pueblo.
Si analizamos la caricatura notamos que hay en ella interpretación
del hecho, subjetivismo, y desfiguración deliberada de la
realidad. Carece, eso sí, de elementos como humor, exageración
de los rasgos físicos de los protagonistas, y la relación
con la noticia. Transmite el mensaje de que el arzobispo es un demonio
que intenta moralizar al mismo diablo. Eso es ofensivo para el señor
arzobispo como persona, como líder espiritual de la Iglesia
católica arquidiocesana y ofende también a quienes
profesamos la fe católica.
Ciertamente que la obra es caricatura, por
su trazo; pero dista mucho de ser caricatura periodística,
tanto por su pobreza intelectual como por la ausencia informativa
de su contenido. Es, simple y llanamente, la opinión subjetiva
de alguien que domina el trazo, pero que debe madurar más
en el trato que dispensa a aquellos que no son de su agrado.
Luis Alberto Díaz (director del semanario Panorama Católico).
Otro reclamo sobre caricatura
27 de octubre del 2001
Buenos días, señores:
Soy un asiduo lector de la sección de opinión y de
sus gráficos.
La presente es para que me aclaren el significado de sus gráficos
del día de hoy [sábado 27 de octubre del 2001], principalmente
el de Opinión gráfica; ya que no entiendo
la razón de ser.
Solicito me expliquen, en palabras, las razones de fondo, porque
encuentro un poco ofensivas las alusiones a la moral de la Iglesia.
Apelo a su sentido de responsabilidad y espero que me den razones
concretas en sus aclaraciones.
Esperando inmediata respuesta a mi solicitud; amables y sinceros
deseos de progreso para sus funciones diarias.
Hernando José Llorente Llorente
Prometen ayudar a Instituto de Tonosí
28 de octubre del 2001
Periodista Alcibiades Cortés:
En tu artículo de La Prensa, del pasado domingo 28 de octubre
del 2001, hablas de las necesidades de la escuela InstitutoTécnico
de Tonosí. ¿Podrías decirme exactamente qué
químicos o reactivos necesitan? Yo vivo en Estados Unidos,
Lubbock, TX, y si puedo ayudaría.
Picus Certus
En defensa de los canillitas
25 de octubre del 2001
Herasto: Como defensor del lector quiero hacerle un reclamo; es
el siguiente:
Todos aquellos lectores, como el caso mío, que tengo 15 años
de estarle comprando el periódico a los canillitas (vendedores
de periódico). El diario La Prensa, no da el mismo trato
de lector al que no está suscrito que al que lo está.
Trato que va en perjuicio nuestro, ya que no hay ni promociones,
ni revistas ni otros beneficios de los que sí gozan los que
están suscritos.
Imagínese que todos los lectores de diarios se suscribieran
al periódico de su predilección, acabarían
con los vendedores de periódico. Esto se lo hice saber a
mi amigo el director Gilberto Sucre.
Yo estaba programado para suscripción el 26 de octubre del
2001, pero seguiré comprando el periódico a los canillitas,
aunque no goce de los beneficios.
Jorge Garvey
Cierto el fundamento de su nota. Lo que pasa, si cabe alguna explicación,
es que se trata de suplementos ajenos al periódico y que
solo se distribuyen a través del diario, en cantidad y área
a petición del cliente. Digna de aprecio es su actitud solidaria
con los canillitas.
Errores en los crucigramas
30 de octubre del 2001
Estimados señores:
Les escribe un lector permanente del diario La Prensa y por tal
razón me juzgo en condiciones de presentar queja formal por
los constantes errores que se vienen presentando en la publicación
de los crucigramas.
E
s probable que ustedes valoren los crucigramas como la sección
menos importante del periódico, pero se equivocan. Conozco
a mucha gente que encuentra interesante y entretenido solucionar
los crucigramas después de leer el diario.
Últimamente y con mucha frecuencia ocurre lo siguiente:
1. Las soluciones no corresponden al crucigrama del día anterior.
Tal es el caso de hoy 30 de octubre.
2. Algunas veces publican el mismo crucigrama del día anterior.
3. Otras veces, las preguntas enunciadas no corresponden al crucigrama
propuesto.
Agradezco en mi nombre y en el de muchos lectores que llamen la
atención al responsable de esta sección para corregir
estos errores de aquí en adelante.
Aprovecho también la ocasión para manifestarles que
la cómica de Osorio es la peor que he visto en
mi vida. En vez de gracia, produce estupor. No paguen derechos por
una basura como esa.
Agradeciendo su atención a la presente, me despido con toda
mi consideración.
Ben Bravo
Su inquietud ha sido transmitida al editor de la sección
Revista, y él ha manifestado su interés por llevar
un registro de los crucigramas así como a evaluar la tira
cómica Osorio.
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