Perjuicios del extremismo criollo
Alfonso Zamora
Durante muchos años, la justa lucha del pueblo
palestino por su autonomía ha recibido apoyo en todo el mundo. En
todas partes se admite que el pueblo palestino tiene derechos que
merecen reconocimiento y cuyo ejercicio debe garantizarse. En repetidas
ocasiones así lo han proclamado la ONU y otros organismos multilaterales.
Sin embargo, el extremismo y la violencia
hacen flaco favor a esa causa. Los actos terroristas que se cometen
en nombre de Palestina y el nacionalismo árabe perjudican esos ideales
y dañan la reputación del sufrido pueblo palestino.
El terrorismo es repudiable, pero tiene ramificaciones
y simpatizantes en todo el mundo. Aquí en Panamá, por ejemplo, se
comenta que algunas personas celebraron con bombos y platillos los
actos terroristas del 11 de septiembre.
Otros, han manifestado que los atentados
constituyen el “castigo merecido” a Estados Unidos por las acciones
arbitrarias de su política exterior; como si los miles de mujeres
y hombres que perecieron en esa fecha trágica tuviesen la culpa
de los desaciertos del gobierno estadounidense.
Entre los que así se han pronunciado se encuentra
Roko Setka, presidente del Colegio de Diplomáticos de Carrera y
profesor de la Universidad de Panamá. “Quien siembra vientos cosecha
tempestades”, ha dicho repetidamente, en los foros en los que se
ha presentado como “experto” en asuntos internacionales.
Declaraciones como estas causan escalofríos,
porque el pueblo panameño es amante de la paz y aquí han convivido,
durante generaciones, personas de todas las razas y creencias. El
pueblo panameño quiere seguir viviendo en paz, en un ambiente de
tolerancia. Sin embargo, en esta crisis mundial, los medios de comunicación
han dado protagonismo a sujetos de inclinaciones peligrosas, simpatizantes
de ideologías extremas, que constituyen una amenaza a la seguridad
pública.
Roko Setka es uno de los que se identifican
con esas doctrinas. En 1979 el gobierno militar lo envió como delegado
a las “ceremonias” conmemorativas del décimo aniversario del la
Revolución Libia. En esa condición, estuvo en Trípoli entre el 28
y el 31 de agosto de 1979. En esos momentos, Libia era uno de los
centros neurálgicos del terrorismo internacional.
El coronel Muammar Khadaffi, a quien Setka
abiertamente admira, convirtió a Libia en un santuario para extremistas.
Años más tarde, ello quedaría en evidencia con el atentado terrorista
contra el vuelo 103 de Pan American que estalló sobre la población
de Lockerbie, Escocia, causando la muerte de 270 inocentes.
En enero de 2001, un tribunal escocés reunido
en Holanda encontró culpable del atentado a un ex miembro del servicio
secreto de Libia, Abdelbaset Ali Mohamen Al Megrahi, condenándolo
a cadena perpetua. Como lo señalaron los familiares de las víctimas,
el veredicto contra Al Megrahi apunta directamente al gobierno libio
que, alegan, planeó el atentado.
Nadie que no simpatizara abiertamente con
el extremismo hubiese sido capaz de participar en las ceremonias
que Khaddafi organizó en Libia en agosto de 1979. Por sus tendencias
extremistas, el gobierno militar escogió para esa misión a Setka,
a quien luego designó embajador en Yugoslavia, otro Estado donde
se planearon y ejecutaron atrocidades terroristas que ahora están
bajo hostigamiento y juicio por un tribunal internacional con sede
en La Haya, Holanda.
Roko Setka, quien ayer participaba en cónclaves
extremistas, hoy exterioriza su entusiasmo por el Talibán que da
refugio a Osama bin Laden. Tal postura no sería preocupante de no
ser por el protagonismo que a Setka le ha dado el PRD y su condición
de “asesor” de la Comisión de Relaciones Exteriores de la Asamblea
Legislativa.
Así, la imagen de seriedad y moderación que
el PRD quiere proyectar, se ve deteriorada por su vinculación con
individuos como Setka, que aplaude los actos terroristas que estremecen
al mundo entero, ocasionan gran perjuicio a la causa palestina y
constituyen un problema de seguridad para todos los pueblos, incluyendo
al pueblo panameño.
El autor es periodista
Además en opinión
• Discursos: María del
Carmen Cabello
• Cerro Vigía: monumento
a un héroe: David Méndez Dutary
• Habla Tristán
Solarte: Guillermo Sánchez Borbón
• PRD, entre líneas:
José Manuel Terán Sittón
• Perjuicios del
extremismo criollo: Alfonso Zamora
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