Claves de la guerra planetaria
Carlos Alberto Montaner
Esta es la primera guerra de la historia de Estados Unidos en la que no hay palomas. Todos son halcones, porque todos los factores de poder han sido directa y personalmente amenazados por las cimitarras de bin Laden y sus extravagantes seguidores. Nadie le explico a bin Laden el principio clásico de “divide y vencerás”. Parece que no está en el Corán, que es el único libro que este caballero suele leer. Bush jamás olvidará la humillación de las horas que se mantuvo volando a la espera de ciertas garantías para regresar a la Casa Blanca. Con el derribo de las Torres Gemelas los terroristas islámicos se garantizaron el odio permanente del aparato productivo y dejaron en ridículo a los servicios de inteligencia. Con el ataque al Pentágono hirieron el honor de los militares, generalmente cautos y conservadores, ahora enérgicamente dispuestos a lavar con sangre el honor mancillado. Con las esporas de ántrax dispersas en el Parlamento, dirigidas al líder de los senadores demócratas, sellaron la alianza de los dos partidos políticos que rigen los destinos del país.
Si ello no fuera suficiente, también agredieron con bacterias potencialmente mortales a varios notabilísimos periodistas de diversos medios de comunicación. Es verdad que con esto último desataron un clima de histeria en la sociedad, pero al mismo tiempo galvanizaron a todos sus enemigos en torno a un propósito compartido: exterminar sin compasión a esta pandilla de criminales. Ya Bush, con la aprobación tácita de la población, eliminó públicamente las restricciones sobre asesinatos impuestas por Gerald Ford en la década de los setenta. De ahora en adelante la CIA y las fuerzas armadas pueden planear y llevar a cabo la ejecución de ciertos peligrosos enemigos de la seguridad de Estados Unidos sin violar ninguna ley americana.
Pero ahí no termina la cosa. Se afirma insistentemente que estamos al principio de una campaña planetaria de erradicación del terrorismo. Los afganos y bin Laden son solo el aperitivo. Presumiblemente el guión de la guerra es el siguiente: la oposición a los talibanes, una alianza variopinta, hecha de ideologías contrapuestas, etnias enemigas, viejos rivales y retazos políticos de otras épocas, guiada por los bombardeos norteamericanos, no tardará en destruir el aparato militar de los talibanes, entrar en Kabul y asumir el control oficial del país. El gobierno, presumiblemente presidido de manera interina por el antiguo monarca afgano, será reconocido por varios países, ocupará su sitio en la ONU, y probablemente pedirá el envío de “cascos azules” para mantener el orden, pero siempre después de haber terminado con la brigada internacional que acompaña a bin Laden en su aventura. Con buena suerte, todos esos objetivos se podrán alcanzar en varias semanas, incluido el muy buscado cuero cabelludo del señor Laden, si es que no consigue ocultarlo en una cueva mágica, como recuerdan las abracadabrantes historias árabes que nos contaban en Las Mil y una noches.
El segundo capítulo debe incluir a Hamas y Hezbollah, las dos organizaciones terroristas islámicas más poderosas. Solo que, como sucede con Al Qaeda, la banda fundada por bin Laden, son varios los países que encubiertamente respaldan a estos terroristas: básicamente, Irán, Siria, Irak, Libia, y, en alguna medida, la aparentemente pro occidental Arabia Saudí. Obviamente, se trata de adversarios distintos. Es impensable que Estados Unidos les haga la guerra simultáneamente a todos estos países, pero no que intente operaciones de castigo cuando estas bandas se salgan del tiesto palestino y ataquen a personas e intereses norteamericanos. Algo parecido a lo que sucedió hace unos años, en época de los soviéticos, cuando unos extremistas libaneses asesinaron a varios agentes del KGB. Los rusos, silenciosamente, despacharon a unos crueles y eficientes comandos que liquidaron a unas cuantas decenas de terroristas. En algunos casos incurrieron en la execrable ordinariez de cercenarles los testículos antes de ejecutarlos. El mensaje era muy claro: con Moscú no se jugaba. Y mucho menos con el KGB.
¿Tendrá alguna repercusión latinoamericana esta guerra planetaria contra el terrorismo? Podría tenerla. Un presidente colombiano que abandone la estupefacción ante la realidad mostrada por el señor Andrés Pastrana podrá invocar el revitalizado Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) y solicitar ayuda internacional para liquidar a las FARC y al ELN antes de que el conflicto acabe por desestabilizar a Ecuador y a Perú. Hoy, en la cresta de la ola, no es ninguna fantasía imaginarse un esfuerzo conjunto panamericano encaminado a erradicar a estas organizaciones narcoterroristas, pautado sobre el modelo de operaciones desarrollado en Afganistán: la fuerza aérea norteamericana machacando desde el aire noche y día a los insurrectos, mientras el Ejército colombiano, acompañado por tropas especiales de otros países hermanos, limpia el terreno con la infantería y recupera el control sobre todo el territorio nacional.
Aunque también, claro, hay otra variante más esperanzadora, parecida a lo que acabamos de ver en el Ulster. Allí el IRA, buen entendedor del panorama mundial tras el 11 de septiembre, destruyó las armas y accedió a participar en el juego político. A las FARC y al ELN también les queda esa opción. Pero me temo que la cúpula carece de la flexibilidad y la inteligencia que requeriría un cambio tan radical de estrategia. Desgraciadamente, morirán con las botas puestas. Morirán matando.
Firmas Press - Escritor y periodista cubano
Además en mundo
•
Intereses comunes
•
Claves de la guerra planetaria
•
Ortega admite su derrota
•
Régimen de los talibán dice estar listo para décadas de guerra
•
EU deja que Alianza del Norte tome la iniciativa
•
Hallan ántrax en oficina de correos del Pentágono
•
Michelle cobra cinco vidas y arrasa el centro de Cuba
•
Venezuela reitera respaldo a EU en la lucha antiterrorista
•
Reñidas elecciones en Nueva York
•
Gobierno de Toledo cumple 100 días, en medio de críticas
•
ONU pide que se ayude a refugiados
•
Presión albanesa amenaza acuerdo de paz macedonio
•
Serbios en Kosovo
•
Chechenia cambia himno y bandera
•
Palabra clave: laden
•
Redadas violentas
•
China intenta retirar cianuro caído al río Luohe
•
Israel interrumpe retiro a causa de una bomba
|