Panamá, 6 de noviembre de 2001
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En un suspiro se disipó la magia de los Yanquis

Esta vez la historia fue distinta y simplemente le tocó perder a los Yanquis

AURELIO MORENO
Especial para La Prensa
deportes@prensa.com

El relevista panameño de los Yanquis de Nueva, Mariano Rivera (Izq.), se retira del montículo luego permitir el imparable que le dio la victoria a los Diamondbacks de Arizona en el séptimo juego de la Serie Mundial, mientras que David Delluci, de Arizona, celebra el triunfo.

MIAMI, EU. —Aquella inusual lluvia en el desierto quizás anunciaba el advenimiento de algo catastrófico.

Tres bates rotos más tarde y un tiro errático de Mariano Rivera que se perdió en una noche alucinante de Arizona confirmaron los lúgubres pronósticos.

En un suspiro, los Yanquis habían dejado escapar su cuarto título consecutivo frente a un equipo de Arizona, que no obstante los desaciertos de su novato dirigente, Bob Brenly, conquistó la Serie Mundial.

La sucesión de tristes episodios que terminaron por enterrar a los Mulos ocurrió tan rápido que a todos se les olvidó que Nueva York no merecía ganar el Clásico de Otoño tras acumular un ridículo promedio ofensivo de .183 en los siete partidos.

Rivera, con sus dedos de pianista, el cuerpo de faquir y el insaciable hábito de escupir, tenía control del destino. Sin embargo, su magia se cortó y se contaminó de la sucia bacteria de la derrota.

Duro golpe

"Es duro, pero dimos todo lo que teníamos", comentó a los periodistas el cerrador panameño tras el desastre en Phoenix. "Estamos decepcionados, pero lo dejamos todo en el terreno".

Rivera, quien había salvado 50 juegos en 57 oportunidades durante la temporada regular y llegaba al partido con una cadena de 23 rescates consecutivos en partidos de postemporada, le quebró el bate a Mark Grace abriendo el noveno episodio, pero aún así observó cómo el veterano inicialista le conectaba un sencillo al centro.

El incrédulo Grace

¿De verás ganamos la Serie Mundial?, se preguntó todavía incrédulo Grace luego de la dramática victoria de los Diamondbacks 3-2. ¿Lo hicimos?

Grace tampoco podía creer que había salido con vida de su enfrentamiento ante Rivera.

"Sobrevivir", indicó el primera base cuando se le preguntó qué pensaba en el momento de su batalla ante el genio chorrerano. "Lo único que quieres es no pasar pena. Es tan bueno. Es físicamente invencible".

Tal vez fue una física desquiciada la que finalmente doblegó al panameño y al resto de los Yanquis.

Al decir del receptor de Nueva York, Rivera partió los bates de Grace, Tony Womack y Luis González, quienes pegaron imparables decisivos en esa novena entrada.

"Para ser honesto, esta ha sido la primera vez en todo el año que he tomado el bate corto", reconoció González al describir su último turno al bate. "Solo estaba tratando de hacer contacto en una situación de ensueño frente al mejor relevista del béisbol y me "jameó". Sabía que el cuadro estaba jugando adentro. No tenía que pegarle duro a la pelota".

Con el bate partido y las manos entumecidas por el trauma, González hizo lo suficiente para empujar la pelota fuera del alcance de los Mulos y hacer enloquecer a los Diamondbacks y las 49 mil 589 personas que apoyaron a su equipo.

La jugada correcta

Rivera, aunque esta vez la suerte le gastó una pesada broma, asumió la responsabilidad por la derrota los Bombarderos del Bronx.

"Fue la jugada correcta", indicó al explicar su desviado tiro a la intermedia que abrió las puertas de la recuperación de Arizona tras el sencillo podrido de Grace.

Más tarde, tras un agónico out en tercera, Womack conectó tubeyen cuenta de 2-2 que empató el juego.

"Fue un lanzamiento adentro. Pero no lo suficiente", subrayó Mariano. Después vino el pelotazo a Graig Counsell y el Texas Leaguer de González.

Joe Torre observó las cosas con su habitual tranquilidad.

"Estamos decepcionados por los resultados finales, pero debemos sentirnos orgullosos. En muchas ocasiones le hemos robado la victorias a los oponentes. Ahora podemos ver las cosas desde otro ángulo".

Paul O'Neill, uno de cinco Yanquis que tal vez no regrese al equipo el próximo año -los otros son Scott Brosius, Tino Martínez, Chuck Knoblauch y Luis Sojo-, expresó su apoyo incondicional a Rivera.

"Me siento mal por "Mo" (Mariano), porque sé cómo toma las derrotas. De no haber sido por él, quizás no tendríamos ahora ningún anillo".


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