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De política
Cartitas
al Niño Dios
Como abogado con años de ejercer
y como panameño, le cabe la aspiración de pedirle
a Santa, llegar a magistrado
Jaime A. Porcell Alemán
El Toro Balladares riposta a un Alberto Vallarino muy anti PRD,
que su pretensión de ser candidato resulta cartita al Niño
Dios adelantada. Pero mientras se acerca la Navidad, aparecerán
otras. Algunas pretenden demasiado para una austeridad que también
toca el Polo Norte.
Para que Winston reciba su regalo, los legisladores del Pacto Meta
podrían solicitar al Niño Dios cosas tan grandes,
que tendría que alquilar otro trineo. Unas partiditas circuitales,
que en el ´99 reeligieron a dos terceras partes del legislativo.
Doce milloncejos para contratos eventuales y asesorías, más
uno de los dos puestos en la Corte Suprema, ahora que se retiran
los buenos de Mirtza y Eligio. Añádale dos cargos
de tres que se desocupan en la junta directiva del Canal, y la misiva
quedará completa.
Laurentino Cortizo, con Meta, apareja una administración
prístina y austera. Pero tanto ahorro nada asegura a un legislador
el regalo mayor de la reelección, como lo hacen las partidas.
Y como si fuera poco, Meta obliga a dormir con el enemigo histórico,
quien se toma la conducción ideológica del Órgano.
La disyuntiva opositora parece debatirse entre Winston o el repeladero.
Desde la campaña, ya Mireya venía dando muestras
de ser otro Arnulfo. Riposta, a los muchos que le aconsejan ir a
debates -con Martín, hoy mismo, con Alberto nunca- igual
que Arnulfo, gobierna sin medios que la favorezcan y sin Asamblea.
También antepone su olfato a la razón de varios de
los genios que la rondan. Y no es más Arnulfo, por los asesores
que la rodean. Hoy parece empeñada en nombrar a Spadafora
como magistrado.
Excepcionalmente, los panameños hacemos causa común.
Llama a sospecha que adversarios históricos como el CoNEP
y la CTRP, o una FENASEP, que da traspié político
al llamar a votar por Martín, publiquen inédita cartita
a Santa, en conjunto. Piden magistrados independientes y académicos.
Para algunos, más suspicaces que yo, hacen oposición,
disfrazados de Papá Noel. Mientras, uno que otro líder
empresarial, escurre también su anhelo, legítimo por
cierto, de que el Niño Dios lo catapulte en el 2,004, a la
cartera de Comercio o Economía. Llevar el herrete de Winston,
ser hijo de Carmelo, obliga a ser impaciente, a pasarse de rabioso
y a defender a su dama al puño, por más estudios en
Bologna que detente un chitreano. Pero, sobre todo, obliga a guardarse
la tristeza de no poder ayudar a tanto herrerano que se acerca con
la mano abierta.
Spadafora salta a la política, hará unos quince años,
obligado por crueles circunstancias. Juega su vida en una huelga
de hambre, que si no interviene la propia Iglesia se lo lleva. Luego,
conduce a la familia por el vía crucis de la protesta pacífica
contra el sátrapa criminal.
En el ´98, el fijo para dirigir la campaña de Mireya
parecía ser César Pereira Burgos. Inesperadamente
designan a Spadafora. Algunos critican la designación. Pero
se rodea de un magnífico equipo, que apoya a una candidata
que también se crece. Nunca aspira a cargo alguno y, temprano,
se le observa incómodo como ministro de Gobierno, puesto
que ayer abandona.
Por propia naturaleza, un Ejecutivo y una Asamblea opositora van
a enfrentarse. Nadie necesitará provocarlo. Es una confrontación
natural. El primero dispone de la atribución de nombrar a
los magistrados, la segunda de ratificarlos. Spadafora queda en
medio de la confrontación entre los dos órganos del
Estado.
Cuando El Universal y su columna chusca El Vigilante
lo escarnece con el apodo de Gringolandia, cuando el
PRD lo declara culpable, quizás para golpear a Mireya, mientras
reniegan de este como posible magistrado, pienso, puede que estén
en la estrategia correcta. El medio gana credibilidad y audiencia
atacando al poder. La Asamblea podrá negar la ratificación
y hasta rechazar el presupuesto, profundizando la pugna con un Ejecutivo
que niega partidas. Pero cuidado que, por la peleíta, nos
quedamos sin la modesta Navidad que todavía aspiramos algunos.
Por su parte, el periódico, que incluso le dedica cinco
preguntas en su encuesta, podría adjudicarse imagen de inaudito
espíritu perseguidor, la que afectaría su credibilidad,
aunque aquí el atributo no se valora suficiente.
Como abogado con años de ejercer y como panameño,
le cabe la aspiración de pedirle a Santa, llegar a magistrado.
Necesitará las capacidades negociadoras de Arnulfo y Mireya
juntas, para que se le haga realidad su cartita. Pero ese chitreano,
terco como es, no se corre.
El autor es investigador de mercado
¿Demagogia u oportunismo?
Poca autoridad moral tiene el PRD para objetar
un nombramiento en base a criterios que no atendió cuando
no le convino
Carlos Guevara Mann
La encuesta electrónica de La Prensa aborda esta semana
el manejo que ha dado el PRD a las aspiraciones de Winston Spadafora
a una magistratura de la Corte Suprema de Justicia. Se pregunta
al lector cómo calificaría ese manejo y se dan tres
opciones: demagógico, oportunista
y serio.
Serio, indudablemente, no es, si nos ceñimos
a la tercera acepción que de este adjetivo proporciona el
diccionario y que se aplica a este contexto: Real, verdadero
y sincero, sin engaño o burla, doblez o disimulo.
El PRD o -más ampliamente el denominado Pacto META- ha señalado
los siguientes motivos como causales para oponerse a los designios
del ex ministro Spadafora: 1) que sus estrechos nexos políticos
con el Ejecutivo y el partido de gobierno le restarían independencia
como magistrado; 2) que carece de la experiencia profesional para
desempeñarse en esa posición; y 3) que no reúne
las exigencias éticas y morales para desempeñar una
magistratura ( El Panamá América, 25 y 26 de octubre
de 2001).
Quienes en el PRD hoy se desvelan por asegurar la independencia,
idoneidad e integridad de los nominados a la Corte Suprema, ayer
no tuvieron reparo alguno en ratificar a candidatos a magistrado
que no revelaban estas mismas cualidades.
Durante su ejercicio, el ex presidente Pérez Balladares
(PRD) nombró a cinco integrantes de la Corte Suprema: Arturo
Hoyos (reelegido), Rogelio Fábrega Zarak, Eligio Salas, Graciela
Dixon y José Troyano. Todos tenían vínculos
cercanos con el PRD, pero eso no impidió que la Asamblea,
dominada por el PRD y sus aliados, aprobara obedientemente la decisión
presidencial.
Hoyos fue alto funcionario en el Ministerio de Trabajo torrijista.
Fábrega Zarak fue ministro de la Presidencia y de Hacienda
durante el gobierno títere de Aristides Royo, y asesor de
Hacienda durante la administración de Pérez Balladares.
Eligio Salas, uno de los ideólogos del PRD, fue
rector de la Universidad Nacional en la década del 70 y al
momento de su designación era representante del PRD ante
la Comisión de Reformas Electorales.
Dixon, activista de grupos estudiantiles y políticos afines
a la dictadura, en 1994 suscribió un comunicado que promovía
la opción electoral perredista, argumentando que resulta
políticamente sabio y funcional apoyar al PRD, lo que haremos
resueltamente, en virtud de válidas reflexiones que compartimos
( La Prensa, 27 de febrero de 1994). Troyano fue por muchos años
asesor en el Ministerio de Comercio y luego, bajo Pérez Balladares,
viceministro en esa cartera. El Colegio Nacional de Abogados objetó
su nombramiento, junto con el de Dixon, alegando que son percibidos
como personas incondicionales al partido político que actualmente
gobierna el país (La Prensa, 16 de octubre de 1997).
En su momento, el público también cuestionó
la idoneidad profesional de algunos de los nominados del PRD a los
lucrativos cargos de la Corte Suprema. Por ejemplo, la columna editorial
Hoy por hoy se refirió a Dixon como una
abogada de cuyos talentos administrativos nadie tenía noticia
(La Prensa, 6 de abril de 1995).
En cuanto a los atributos éticos y morales -una categoría
bastante subjetiva, además de escasa en nuestro medio- en
base a datos anteriormente publicados podría argüirse
que algunos de los magistrados de Pérez Balladares no presentaban
las credenciales más deseables para miembros del supremo
tribunal de justicia. En la década pasada, por ejemplo, Graciela
Dixon asumió la defensa de individuos vinculados a violaciones
a los derechos humanos que ocurrieron durante la dictadura militar.
Y Fábrega Zarak fue llamado a juicio en el caso Van Dam (La
Prensa, 27 de enero de 1990), aunque fue finalmente sobreseído.
Poca autoridad moral tiene el PRD para objetar un nombramiento
en base a criterios que no atendió cuando no le convino.
Cómo calificar esa actitud --demagogia u oportunismo-- le
compete a la ciudadanía.
El autor es politólogo y convencional
del Partido Arnulfista
Frases de la semana
Sé muy bien de qué
se me acusa, sin necesidad de leer las actas...
Slobodan Milosevic, ex dictador serbio, ante el Tribunal Internacional
Penal para la antigua Yugoslavia.
Pakistán tendrá un
sistema plenamente democrático en el 2002...
Declaraciones del presidente de Pakistán, Pervez Musharraf,
motivado por la presión internacional que está recibiendo.
Lo que ellos opinan
José
Alberto Alvarez
Abogado
Me siento satisfecho de que muchos ciudadanos
y políticos han llegado a la conclusión de que los
magistrados de la Corte deben ser totalmente independientes; y el
PRD ha manejado el tema de forma correcta, enviando un mensaje al
Ejecutivo.
Ebrahim
Asvat
Abogado
La nominación de Spadafora está
demasiado politizada. Al dejar el Ministerio de Gobierno, su nominación
ha generado desventaja; especialmente por la crisis que existe a
consecuencia de la recesión económica y la falta de
respuestas del Gobierno.
Foro ciudadano
La nominación de Winston Spadafora,
anterior premier de la Nación, para ocupar un puesto en la
Corte Suprema está causando un interesante debate sobre la
independencia judicial. ¡Ojalá que al final la justicia
sea la beneficiada!
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