Querer es poder
El técnico brasileño
Sergio Ricardo de Paiva Farías, del seleccionado Sub17
de fútbol, dijo el domingo algo muy cierto: que en este
tipo de torneos de invitación, como el que se disputa ahora
mismo aquí (Copa del Pacífico), lo que importa es
la evaluación de los jugadores para luego ganar en el momento
cierto, es decir, en un torneo oficial, donde se juega una clasificación
a un torneo o un título internacional.
Su homólogo panameño,
Gary Stempel, también tiró del mismo lado, en alusión
a la victoria ante los brasileños. Pidió mesura.
"No crean que estamos revolucionando el fútbol en
Panamá", dijo al final del partido.
En ese sentido hay que estar claros.
Le ganamos a la Sub 17 de Brasil y punto. Todavía nos espera
por delante lo principal, que es defender o superar el segundo
lugar en los próximos Juegos Deportivos Centroamericanos
de Guatemala. Los jugadores panameños deben estar conscientes
y saber equilibrar sus emociones.
Tampoco debemos pasar por alto este
triunfo. No le ganamos a ningún desconocido, se venció
a Brasil, campeones en esa categoría en los pasados mundiales
de 1997, en Egipto, y de 1999 en Nueva Zelanda. En el último
torneo, en Trinidad y Tobago, Francia los frenó en cuartos
de final.
Que son jóvenes de 17 años
no se puede dejar de notar. Es verdad, la diferencia de edades
en cierto modo pudo pesar en el resultado. Sin embargo, el simple
hecho de enfrentarse a cualquiera de las selecciones de Brasil,
obliga a tener respeto. De allí la importancia de esta
victoria.
Los jugadores brasileños tienen
buena contextura física, pero es obvio que al momento de
ir a la fuerza tuvieron algo de desventaja, aunque no parezca.
Se notó en el segundo tiempo.
Ahora, ganarle 3-0 a Brasil no es un
resultado que se vea todos los días. Sobre todo tratándose
de un seleccionado panameño del que me imagino que hasta
los mismos jugadores brasileños desconocían que
aquí se practica también el fútbol.
Stempel debe darse por satisfecho por
lo que hizo su grupo en su primer partido amistoso internacional,
después de cuatro semanas de trabajo.
De ninguna manera podemos desmeritar
lo que ha hecho el equipo panameño. Eso sí y hago
hincapié, los jugadores tienen que mantener los pies sobre
la tierra, el torneo aún no se ha terminado. Nuestro próximo
rival del jueves, Guatemala, ya conoce el fútbol panameño.
Desde todo punto de vista, el resultado
puede parecer una sorpresa, muchos no pensaban que Panamá
iba a sacar una victoria con este marcador abultado, independientemente
de que se tratara de un equipo de 17 años.
Sorpresa o no, hay que tener presente
que cuando un brasileño nace, lo primero que le dan es
un balón de fútbol en vez de leche. Allá
los jugadores aprenden el fútbol desde pequeños,
aquí aún en una selección mayor, los técnicos
tienen que enseñarles cosas tan elementales que los brasileños
conocen desde bebés.
En todo caso, la victoria es importante,
anímicamente le da una inyección a los jugadores
panameños y sirve para demostrar que cuando se lo proponen
se puede jugar bien al fútbol.
Por eso hay que destacar lo que hicieron
los nuestros el domingo. Eso sí, sin perder las dimensiones
y sin olvidarnos de que en nuestro entorno futbolístico
a veces este tipo de victorias nos hace daño, porque no
se saben asimilar. Esperemos que la del domingo sea la excepción
de la regla y que los jugadores hayan digerido bien el triunfo.
Lo que me tiene intrigado es que hasta
ayer todavía había gente que no creía en
el resultado.
CAMPO ELIAS ESTRADA
cestrada@prensa.com