Panamá, 4 de noviembre de 2001
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'La poesía está de capa caída'

De acuerdo a Tristán Solarte, el terreno perdido por la poesía, en cuanto a su popularidad entre los lectores, será difícil de recuperar

Daniel Domínguez Z.
ddomingu@prensa.com

Tristán Solarte no sabe qué adora más, si leer a los poetas españoles de la generación del 27 y a los poetas ingleses contemporáneos, escribir sus propios versos sobre muerte y vida o recordar cuando en las tardes bocatoreñas su padre recitaba de memoria las poesías románticas de sus autores favoritos.

En los años de su formación como lector y creador, aquel era el género por excelencia, quizás, piensa, porque en ese entonces España tenía a poetas de renombre como Rafael Alberti y Federico García Lorca, y porque todavía en el continente americano habían resonancias de Rubén Darío, sumado a los bardos de moda como los chilenos Vicente Huidobro, Pablo Neruda, Gabriela Mistral y el cubano Nicolás Guillén.

Considera como fundamental para su destino como artista de las palabras los años de 1942 y 1943, cuando residió en San José, Costa Rica. En el hermano país, junto a sus amigos, estaba al tanto de las novedades poéticas en castellano y como sabía inglés esto le permitió leer antes que otros los versos en el idioma de Shakespeare.

Pero, qué pasa con la poesía que hoy ya no es el centro del debate cultural. De acuerdo a Solarte, seudónimo de Guillermo Sánchez Borbón, esto ocurre porque ahora lo primordial es la novela. De repente porque en estos años lo mejor de América Latina han sido los novelistas, fenómeno que en su opinión comenzó con el llamado boom de la literatura latinoamericana.

“La poesía está de capa caída y esto no es algo exclusivo de América Latina sino que ocurre a nivel mundial”, dice.

Otra razón que se le viene a la cabeza a la hora de explicarse el porqué de ese desapego general es que “la vanguardia condujo a una poesía elitista, que se alejó de la gente corriente. Cuando yo era niño la gente recitaba poemas largos de Rubén Darío y de Ricardo Miró porque eran poemas comprensibles. Pero hay poetas sociales, que defendían al pueblo, como César Vallejo y Demetrio Herrera Sevillano, que, sin embargo, no eran tan populares”.

“También puede ser que vivimos tiempos ásperos, terribles y que no estamos para poesía. Hay quien piensa que la poesía volverá a ocupar su lugar, pero yo lo dudo mucho”, dijo este hombre, que se graduó de técnico en laboratorios y que es el columnista más influyente que ha tenido el diario La Prensa.

Admite que dentro de esta regla se registran excepciones como la del uruguayo Mario Benedetti, que además de cuentista, novelista y ensayista se ha mantenido como un poeta querido por aquellos que podrían ser sus nietos y bisnietos. Solarte tiene una respuesta para esto: “porque Benedetti trata temas que son muy del interés de la gente joven, a pesar de que tiene más de 80 años escribe libros jóvenes”.

Por dos décadas Solarte se alejó, sin grandes motivos de por medio, del ejercicio poético. Piensa que esto le pasó porque “la poesía está muy ligada con la juventud y la adolescencia; es parte de esa etapa, como son los barros que te salen en la cara”.

Además, “casi todos los poetas comienzan escribiendo poesía llena de ímpetu, de vitalidad, pero a medida que pasa el tiempo, y ven la fugacidad de la vida, comienzan a escribir duramente”.

A Tristán Solarte le ocurrió exactamente lo contrario. “Comencé escribiendo poemas tremebundos sobre la muerte, poemas de viejo, quizás porque estaba muy consciente de la fugacidad de la vida o porque le tenía mucho miedo a la muerte. Ahora, de viejo, estoy escribiendo cosas de muchacho, poesía juguetona, pero que tampoco será popular porque muchas son bromas literarias”.

Trabajo previo

De Voces y paisajes de vida y muerte (1948-49), su primer poemario, lo califica como un trabajo “muy malo”.

Tampoco le agrada su poemario Evocaciones (1955), “a mí no me gusta, no lo puedo ni ver, porque no estaba bien logrado. Me encantaría reescribirlo o por lo menos para componerlo un poco”.

En cambio, no es tan severo con Aproximación a la muerte y otros poemas (1952-53), quizás porque todavía para Solarte es todo un enigma, pues lo escribió “en una sola tarde, de un tirón y casi no le hice correcciones. Eso no me ha vuelto a pasar. De todos mis poemas este es el más logrado. Me inspiró el cementerio de Bocas del Toro, que en ese entonces era aterrador y el mar que le rodeaba tenía una voz lúgubre. Pero fíjate que no es un poema propiamente sobre la muerte, porque también hay mucha nostalgia”.

De Viene de lejos, premio poesía del Ricardo Miró 2001, su autor dice que es una obra sin una estructura fija o época concreta que los una. Por eso no lo considera un libro de poemas sino una simple colección de versos.

Por otra parte, y en tono jocoso, comenta que la culpa de que los lectores lo reconozcan más como novelista que como poeta es del Ministerio de Educación, que tiene como lectura obligada El Ahogado.

Sereno, con menos carga de chistes, agrega que otro motivo del éxito de El Ahogado es su personaje central, la Tulivieja, un mito centroamericano que “toca un nervio sensitivo en los panameños de todas las edades”.

Soñar en Stratford
Lo veo, vuelvo a ver
al pobre viejo/
sumido en una siesta
permanente,/
mientras en la pantalla del
espejo/
Julieta odia a Romeo
tiernamente;/
Y Macbeth asesino
(o su reflejo)/
y Banquo se acuchillan
mutuamente,/
mientras las brujas danzan
a los lejos/
y cantan las alondras
imprudentes.
¿Te rodean fantasmas
belicosos,/
el brillo de puñales
ambiciosos,/
las hijas de un monarca
abandonado?/
¿O estás soñando con
tu dama oscura,/
con volver a perderte en
su espesura,/
bardo al hígado blanco
encadenado?
(De Viene de lejos,
poemario de Guillermo
Sánchez Borbón).

Con Ricardo Miró
¿Qué se hicieron
tus pájaros dolientes,/
tus garzas y las mías, hoy
venidas/
a menos, sucia nieve
envilecida?/
¿Qué buscan en la fétida corriente/
del Matasnillo -infernal
serpiente/
de lama negra,
putrefacta- hundidas/
en el horror, la dignidad
perdida,/
mariscando y tragando
tristemente?
¿Y qué puedo decir de
tus gaviotas/
“flor de espuma” de ayer,
hoy de vertedero?/
¿Y los demás pájaros emblemáticos/
revoloteando sobre
la remota/
niñez y el mar; talingos
agoreros,/
muelles con alas,
cuacos enigmáticos?
(De Viene de lejos,
poemario ganador del
concurso
Ricardo Miró 2001).

 
     

 

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