Pandita Ramabai: la mujer, sus derechos y su fe
Jorge De Las Casas
jdelascasas@prensa.com
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Pandita Ramabai
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Ramabai nació en Karnataka en 1858, dentro de la casta social de los brahamanes, la más elevada de la India. Su padre era sacerdote, y aunque ortodoxo, escandalizó a sus amigos al enseñarle a su mujer y a sus hijas a leer los clásicos sánscritos. Más tarde esta capacidad le vino bien cuando su familia murió durante la gran hambruna.El padre de Pandita dio a su hija una educación como si ella fuera un varón: a los 12 años se sabía de memoria cientos de textos religiosos y filosóficos sánscritos. También aprendió el marathi, lengua en la cual tradujo la Biblia, al final de su vida, y ocho lenguas más. Tenía pues, excepcionales cualidades intelectuales
La pobreza de su fafamilia la hizo emigrar de Mangalore. Peregrinó por santuarios, templos y ríos sagrados. Así conoció Pandita el sufrimiento de las niñas-viudas a las que no se les permitía volver a casarse, las mujeres que debían ser sacrificadas vivas en la pira junto a sus maridos muertos y las que eran arrastradas a la prostitución por su condición social.
En ese viaje de peregrinación, donde vio morir a sus padres y a su hermana mayor de hambre, se derrumbaron las creencias religiosas que Pandita había recibido de su progenitor.
Una mujer llamada “pandita”
Tras recorrer 6 mil km. deambulando por la nación, llegó en 1878 junto con su hermano a Calcuta, donde dio conferencias e impresionó favorablemente a los brahmanes bengalíes. Sorprendidos por su conocimiento del sánscrito, propio de un erudito (pandit), un grupo de estos le examinó y confirió el título de “pandita”, siendo la primera mujer que alcanzaba este título en la India.
Cristo: una visión diferente
Precisamente fue en Calcuta, en una reunión de jóvenes, donde Pandita oyó hablar de Cristo. Supo que él nunca había enseñado divisiones de castas: todo lo contrario, había hablado sobre la igualdad de los seres humanos, fueran judíos o gentiles; tampoco había enseñado nada del dominio del hombre sobre la mujer.
Tras la muerte de su hermano, Pandita se casó con un amigo de éste, el abogado Bepin Bihari Medhavi, quien era de una casta inferior a la de Pandita.De esta unión nació una hija a quien puso Manoramabai;pero poco después de nacer la niña, moría su marido como consecuencia del cólera. “Esta pérdida tan grande”, escribió más tarde en sus memorias, “me acercó más a Dios”.
Conversión
Un misionero bautista le enseñó sobre la Biblia.
“Había perdido toda la fe en mi antigua religión”, escribió, “y mi
corazón estaba hambriento de algo mejor.” También los misioneros de
la Iglesia anglicana le ayudaron en sus estudios del Nuevo Testamento.
Viajó a Inglaterra donde fue recibida por la Iglesia anglicana y en el año 1883, allí, junto con su hija, recibió su bautismo y ostentó la cátedra de sánscrito en el Chelteham Ladies College.
Pandita comenzó a dar conferencias sobre la condición de las mujeres en la India,y llegó a escribir un libro que alcanzó gran repercusión en Inglaterra y en los Estados Unidos: The High Caste Hindu Woman. Precisamente a esta última nación viajó para dar a conocer sus proyectos acerca de dedicarse al rescate de tantas mujeres necesitadas en la India, obteniendo apoyo financiero por medio de la Asociación Ramabai.
Fundó la Misión Mukti, esto es “Liberación y salvación” que todavía permanece abierta día y noche para mujeres y niños que necesitan ayuda. Se le considera a esta obra uno de los más grandes ejemplos de cristianismo en acción. Pandita permanece como un ejemplo fascinante del esfuerzo por unir las tradiciones espirituales de Oriente y Occidente.
Nos dice un autor: ”Las noticias de su conversión provocaron una furiosa controversia pública en la India. La propia Ramabaisentía fuerte aversión por el imperialismo cultural de los misioneros extranjeros en la India y estaba decidida a que el hecho de volverse cristiana no debía construirse sobre la negación de su cultura y raíces hindúes. El Evangelio de Cristo representaba para ella la más pura expresión de sus propias intuiciones espirituales, en particular, su creciente creencia de que servir a las mujeres y a los pobres no era simplemente un trabajo social, sino religioso”. (Basado en Grandes Traductores y Robert Ellsberg).
Murió el 5 de abril de 1922, a los 62 años de edad.
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