Reactivación 101
Fernando Núñez Fábrega
Existen tres personas que son fundamentales
para la recuperación económica de Panamá. El único problema es que
no lo saben. La primera es la superintendente de Bancos, Delia Cárdenas.
Desde sus tiempos como ministra de Planificación en la Administración
Endara, doña Delia ha aprendido mucho del sistema bancario nacional.
Uno es que los bancos están acostumbrados a que se les trate gentilmente,
porque están conscientes del poder que manejan.
Quizás fue por eso que se quedó corta en
su gentil solicitud a los bancos del sistema para que revisaran
sus tasas de préstamo. Debió hacer mucho más. Debió decirles que
a partir del 1 de octubre no se iba a permitir que un banco le cobrara
una tasa más baja a un cliente nuevo mientras le mantiene la tasa
alta al cliente viejo.
¿Qué sucedería si doña Delia impone esta
regla? Se liberarían enormes cantidades de manera inmediata y se
dedicarían al consumo. ¿No es la queja que falta liquidez en la
economía? Esta es una manera inmediata de conseguirla. En una hipoteca
de 100 mil dólares al 190%, si se bajase al 7%, al deudor le quedaría
suficiente líquido al mes para contratar a un panameño con sueldo
mínimo. ¿Cuánto sería el efecto global de esta medida? Nadie lo
puede calcular con precisión, pero podría ayudar saber que hay más
hipotecas grandes otorgadas que desempleados en Panamá.
Inclusive se podría atar la reducción a la
contratación de personal. Si para obtener una tasa preferencial
hay que tener requisitos de pobreza, no existe impedimento legal
alguno para poner requisito a las hipotecas altas. El que no quiere
la molestia de contratar a alguien nuevo aunque sea para lavar sus
carros, podrá continuar pagando su alta tasa sin molestia. Al rey
lo que es del rey. Es por esto que a las hipotecas se les denomina
deuda real y tiene prelación.
Algunos economistas dirán que esta medida
no es necesaria porque el mercado se encargará de corregir esta
anomalía. Los bancos internacionales, que obtienen fondos más baratos
en su casa matriz, se comerán todas las hipotecas buenas y forzarán
a los bancos nacionales a bajar sus tasas. ¡El que no llora no mama!
La razón es simple: el buen cliente para
un banco es el que le pide prestado un millón y lo paga religiosamente;
no el que deposita un millón y reclama sus intereses cada mes. El
banco realiza la venta de su producto, por así decirlo, cuando presta.
Ahora imagínense ustedes un negocio en el cual los compradores tienen
temor de pedir un precio más bajo.
Doña Delia no quiere molestar a los bancos
porque estos argumentan que se irán. No entiendo por qué tal amenaza
siempre ha surtido tanto efecto sobre los funcionarios reguladores
de la banca panameña. ¡Que se vayan! Hay demasiados y todo el centro
bancario lo sabe.
Lo que no se puede permitir es una práctica
desleal como cobrarle una tasa a Juan y otro a su vecino Pedro.
Mismo riesgo, misma tasa. Si Doña Delia no lo hace, aquí también
podría intervenir la CLICAC, pero hay que despertarlos primero.
La norma sería de fácil aplicación. “La tasa
base hipotecaria de un banco del sistema panameño deberá bajar de
forma proporcional a toda su cartera de manera simultánea”.
Miren ustedes las alternativas para reactivar
la economía. Endeudarnos más, lo cual es imposible. Intentar aumentar
la inversión extranjera en unos momentos en que los ejecutivos temen
hasta viajar. O emitir papel moneda con otro nombre, como se hizo
durante la crisis de Noriega. Ante todas estas opciones, ¿no es
más razonable decirles a los bancos del sistema que aporten al país
un apoyo del cual ellos serán los primeros beneficiados?
El autor es asesor financiero
Además en opinión
• Requisitos: María
del Carmen Cabello
• Reactivación
101: Fernando Núñez Fábrega
• Detengamos
la crisis: Ramiro Guerra
•
¡Qué difícil decisión!:
Anna Maria Cardellicchio
• Errata
• Culpables del silencio:
Benito Ladrón de Guevara U.
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