Panamá, 30 de octubre de 2001
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Detengamos la crisis

Cierto es que existe un gobierno elegido democráticamente para administrar el Estado. Sin embargo, la situación económica y social es de una profundidad tal, que ya no compromete solamente al régimen político, sino que vivimos momentos que obligan a manejar la crisis con participación de todas las fuerzas vivas del país. Razones suficientes hacen del diálogo nacional un imperativo categórico (...)

Observamos que a diario panameños quedan a merced de la ola ascendente de cesantía que vive el país. Por otro lado, estamos ante una eventual crisis fiscal que de no revertirla pudiera paralizar la gestión pública (...) las autoridades de la Caja de Seguro Social manifestaron una baja en las recaudaciones de la cuota obrero-patronal que suma millones de dólares. Y para acabarla de reconclavar, el gobierno nacional destina la suma de mil quinientos millones de dólares para el pago de la deuda externa. Esta realidad vista en cifras resulta un tanto fría pero en el fondo oculta una eventual catástrofe económico-social. Pensar entonces que esto es solo un problema del gobierno, revela hasta cierto punto algo de mezquindad y falta de madurez.

Nos parece muy positivo la iniciativa tanto del gobierno como de la oposición de propiciar un diálogo para discutir la situación crítica del país. Craso error haría tanto el gobierno como la oposición, instrumentalizar este diálogo para contrabandear intereses (...) Estos son momentos donde debe prevalecer la sensatez, el diálogo y la tolerancia (...) La economía está enferma y tiende a agravarse. Señores trabajadores y empresarios, son tiempos de negociación y concesiones recíprocas (...) Los interlocutores del diálogo deben poner las cartas sobre la mesa y diseñar como cuestión inmediata una política de contención a los despidos, proveer más empleo, aunque para tal propósito se tenga que estimular e incentivar fiscalmente por cada puesto de trabajo creado. Los sindicatos deben entender que hay que hacer concesiones. Se trata de entonces de diseñar una especie de convenio o normativa colectiva nacional con fecha o término de duración, a fin de darle seguimiento desde el punto de vista del impacto que puede tener la economía.

Ramiro Guerra

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