Panamá, 29 de octubre de 2001
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
Trasfondo
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Negocios
Revista
Reseña
Tecnología
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
Notas importantes
El tiempo
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Agenda
Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SUPLEMENTOS
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
R. Empresarial
Talingo
SEPARATAS
Pulso de la Nación
Punto exe
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

Alamut

Ricardo Arturo Ríos Torres
Especial para La Prensa
revista@prensa.com

Vladmir Bartol (1903 - 1967), filósofo, psicólogo, historiador y biólogo de Estonia (Yugoslavia). Con espíritu libre e independiente denunció el terrorismo de Estado y el fanatismo religioso. Al igual que Kafka, su perspectiva narrativa es profética. A través del personaje de Hassan Ibn Saba, “el viejo de la montaña”, dibuja el retrato de un dictador y de los extremismos a los cuales llega.

La novela Alamut, escrita en 1938, es una clara referencia a Hitler, Mussolini y Stalin. Asimismo se adelantó, históricamente, al ayatola Jomeini y a la absurda orden de asesinar a Salman Rushdie.

Bartol escribió novelas, ensayos y relatos; es sin duda uno de los más talentosos narradores contemporáneos. Kenizé Mourad valoriza su obra y la califica como la novela del totalitarismo.

Bartol sitúa la acción del texto literario en el siglo XI en el Irán musulmán; es el tiempo de los asesinos.

Hassan se considera investido por Al - Mahdi, el séptimo profeta; hombre de saber y experiencia, reconoce que la ilusión mueve a las religiones. La humanidad sólo vive del engaño. El hombre sabio debe siempre disfrutar de sus ambiciones. El pueblo es indolente y perezoso, a la multitud no le interesa la verdad, sólo quiere tranquilidad y fábulas para alimentar la imaginación y el interés personal.

Hassan desarrolla el arte de la manipulación psicológica, se apoya en el principio: “nada es verdadero, todo está permitido”. Es el escepticismo absoluto el cual rehusa toda certidumbre. Diseña una teoría del poder con fundamento en la violencia suicida. Alamut es su ciudadela, el Nido del Aguila, el eje conductor de una secta islámica, la cual debe iluminar a las multitudes. Sabe que el pueblo se contenta con pequeñas comodidades pero es esencial renovarle mitos y leyendas. Así prepara un demoníaco plan para aprovechar la ceguera humana hasta sus últimos límites. Es un peligroso soñador infernal.

El diablo encarnado

Hassan crea un grupo elite, entrenado para vencer debilidades y servir con abnegación a una causa sagrada. Son comandos suicidas, los “hashashins”, los asesinos! Son puñales vivientes, dedos de una poderosa mano que lucha por el poder omnímodo. Son los fedayines ismaelitas dispuestos a morir por orden del jefe supremo.

En un plan salvaje y demente se les modela para expresar los sentimientos del odio con exactitud y precisión. Les enseñan a vencer las bajas pasiones dominando sus emociones. Les inculcan un fanatismo religioso y político, en un proyecto diabólico, para ejercer el reino del miedo y del temor.

En Alamut, estratégico risco de la montaña, Hassan crea un paraíso ficticio con jardines ilusorios. Lo que se percibe existe. Hace sentir a los fedayines los goces eternos que el profeta Mahoma les había anunciado. Bellas mujeres, cual ballet de mariposas, los conducen a un dulce éxtasis haciendo realidad una quimera. Hassan embriaga con vino y hashish a los puñales vivos, abre las puertas del harén y les hace creer que son los huéspedes escogidos de los jardines paradisíacos de Alá.

Con energía radiante, ardor religioso y sumisión incondicional son espadas mortíferas que encabezan la rebelión chiíta en el norte de Irán contra el Imperio Turco, sunita.

La leyenda los cubrió con su manto, el deseo de volver a gozar las mieles del paraíso les dio una fuerza y determinación singular.

La novela del totalitarismo

La escritora turca Kenizé Mourad en acertados comentarios de Alamut reflexiona en torno a las audacias del fanatismo y terrorismo de Estado.

Señala que el totalitarismo nace y se nutre de la cobardía de la sociedad. Así nos previene contra el yugo que se viste de conocimiento y libertad. Aprecia que los intelectuales deben ser los muros de retención contra todos los extremismos.

Embriaga y aprisiona con hermosa prosa poética, a veces nos da la impresión de que en su relato oímos, en las noches de estrellas, los latidos del universo.

Alamut es una novela de aventuras épicas, conjuras, amores, sutiles disquisiciones religiosas y filosóficas. Confronta con valor los desvaríos políticos.

Bartol atesora una prosa fértil en sorpresas, impregna y obsesiona con la sensación de vértigo. Logra en el extraordinario relato el desarrollo del punto arquimédico; nos coloca en la piel de los personajes compartiendo las experiencias vitales que los acosan.

Fulgores enigmáticos brotan del texto literario y al igual que Borges, nos lleva hacia el gran libro de las preguntas sin respuestas.

Alamut es una novela para siempre dialogar, pues anida inquietudes que nunca se agotan.


Además en revista

El IRC está en boga, otra vez
El trayecto de una idiosincrasia
Diez años de 'Civilization'
Lanzan portal humorístico
Terrorismo en internet
Editoriales inician campaña de lectura en Argentina
Gael García, el divo
Alamut
Roberts, bonita y con Oscar
Burton enamorado
‘Vidas privadas’ llega a España
Desempleo en Hollywood
Destinos en internet
La red y cómo es vistapor el teatro en EU
Los pasos nostálgicos de José Ledda
Vianna está de buen ánimo
Niki Taylor, una mujer vieja