Panamá, 28 de octubre de 2001
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Se busca un embajador para Panamá

Hoy puedo confirmar que la persona escogida para ser el próximo embajador de Panamá es Christopher Orozco

Betty Brannan Jaén

WASHINGTON, D.C. -Costa Rica ya recibió el suyo. Chile, Brasil, República Dominicana y Uruguay tienen el suyo designado, aunque falte la confirmación del Senado. Para México, Perú, Paraguay, Venezuela, Colombia, Bolivia y Argentina, la llegada de George W. Bush a la Casa Blanca no fue un problema; meramente se quedaron con el que ya tenían.

Me refiero, por supuesto, a los embajadores de Estados Unidos. De toda la América Latina, Panamá es el país que más tiempo lleva en espera de que el gobierno de Bush envíe -o por lo menos designe- un nuevo embajador. Hay otros países latinos que todavía no han recibido su nuevo emisario, pero solo Panamá y Ecuador están en la situación de que ni siquiera se les haya designado uno. Y de estos dos países, la embajada en Ecuador tiene menos tiempo de estar vacante que la de Panamá. La última embajadora norteamericana en Ecuador, Gwen Clare, no abandonó su cargo hasta junio de este año; Simon Ferro abandonó el suyo en marzo.

¿Qué ha causado la demora? Me dicen que uno de los periódicos panameños planteó -a manera de bochinche- que se trata de una represalia contra Panamá por supuestas fechorías de funcionarios mireyistas. Esa tesis me parece descabellada, porque así no es como funcionan las cosas en Washington. Los funcionarios norteamericanos la rechazaron categóricamente.

“Panamá no está siendo castigada”, dijo Charles Barclay, vocero del despacho de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado, sugiriendo que los panameños “no deben darle demasiado significado” a la demora en recibir su nuevo embajador.

“Esta situación es relativamente normal cuando hay cambio de gobierno. Es un proceso que normalmente demora meses y Panamá está en la misma situación que muchos otros países”, sostuvo Barclay, agregando que la crisis actual ha causado que el proceso sea aún más lento de lo normal.

Barclay tiene razón al señalar que el envío de nuevos embajadores es un proceso lento en el sistema norteamericano. Primero hay que seleccionar a la persona (y generalmente hay varios candidatos compitiendo por el puesto, tanto diplomáticos de carrera como allegados políticos del nuevo presidente). Luego hay que investigar los antecedentes de la persona, pedir que el gobierno anfitrión dé su visto bueno, anunciar el nombramiento formalmente, y enviar la designación al Senado, donde el trámite de confirmación puede demorar meses o hasta años. Recordarán que en 1994, el nombramiento de Robert Pastor se estancó en el Senado por más de un año y finalmente fue retirado; mientras tanto, Panamá se pasó casi dos años sin embajador estadounidense.

En el caso actual, sin embargo, lo preocupante de la demora es que no hemos siquiera llegado todavía a la etapa más lenta del proceso. No es que ya se designó un embajador a Panamá y el trámite de confirmación se ha demorado, sino que ni siquiera se ha hecho la designación. Es más, funcionarios panameños confirman que tampoco se ha pedido el visto bueno a Panamá para algún candidato.

Sin engañarnos en cuanto a nuestra importancia relativa en el mundo diplomático, la realidad es que países de menos perfil que Panamá nos llevan la delantera en cuanto a recibir su nuevo embajador. Belice, Barbados, Camerún y Eritrea, por ejemplo, ya tienen por lo menos un embajador designado.

Sin embargo, hoy puedo confirmar que la persona escogida para ser el próximo embajador de Panamá es Christopher Orozco, y que próximamente se solicitará que el gobierno de Moscoso dé su “agreement” a la designación.

Orozco, actualmente encargado de negocios de la Embajada de Estados Unidos en Brasil, es un diplomático de carrera. Es de ascendencia mexicana y habla un español fluido. Tiene títulos en ingeniería civil del California State University, en administración internacional de negocios de American Graduate School for International Management (Thunderbird), y en administración pública de JFK School of Government en Harvard.

Y cuando Orozco llegue a nuestro país como embajador estadounidense, no será la primera vez que trabaje en suelo panameño como funcionario norteamericano. Entre 1966 y 1969, tras graduarse de ingeniero civil, Orozco trabajó con el Inter-American Geodetic Survey en Panamá y Colombia. Desde su ingreso en el servicio diplomático en 1971, ha trabajado en Japón, Chile, Finlandia, Honduras, República Dominicana y Brasil, y ha recibido varios premios del Departamento de Estado por su distinguida labor. Pero su misión en Panamá -si es confirmado- será su primer cargo con rango de embajador.

Corresponsal en Washington


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