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La
guerra en Afganistán es una mina de oro para Tayikistán
Por Sylvie Briand
Duchanbe, 26 (AFP) - La guerra es un maná
para los tayikos, que a menudo vieron aumentar sus ingresos de forma
significativa gracias a la afluencia sin precedente a su república,
la más pobre de Asia Central, de periodistas extranjeros
que intentan atravesar la frontera con Afganistán.
Alrededor de mil 500 corresponsales extranjeros transitaron por
Duchanbe, la capital tayika, para intentar pasar al norte de Afganistán,
controlado por las fuerzas antitalibán, desde el inicio de
los bombardeos estadounidenses contra ese país desde el 7
de octubre, según el ministerio tayiko de Relaciones Exteriores.
El procedimiento para obtener un visado afgano y las acreditaciones
necesarias del ministerio tayiko es complejo y puede demorarse,
de modo que numerosos periodistas se quedan bloqueados algunos días,
o incluso semanas, en Duchanbe, haciendo las delicias de hoteleros
y dueños de restaurantes.
Todos los hoteles están llenos y a veces hay que movilizarse
para conseguir una habitación en el "Tayikistán",
el de mayor reputación de la capital y donde una habitación
cuesta 40 dólares diarios, un precio exorbitante para los
tayikos, cuyo salario mensual no bastaría para pagar una
noche en ese establecimiento.
El 80% de los 6 millones de habitantes de Tayikistán vive
en la pobreza, según organizaciones internacionales.
"Nuestros ingresos se han quintuplicado durante las últimas
semanas. Es lo nunca visto", afirmó Viktoria, una responsable
del hotel.
El personal de limpieza y las recepcionistas también intentan
beneficiarse de ese maná ofreciendo a los extranjeros una
habitación en sus casas a un precio cuatro veces más
barato.
"Es una locura pagar tan cara una habitación.
Hay que venir a mi casa. Tendrá todo lo que hay en el hotel
con además un ambiente familiar", dijo Maia, una mujer
de la limpieza que según aseguró gana 15 dólares
mensuales.
En el restaurante del hotel Tayikistán, una vasta pieza sin
ventana, los camareros se acostumbraron a aumentar la cuenta a los
extranjeros "porque hay que dar de comer a mis ocho hijos",
indicó uno de ellos.
Enfrente del hotel, otro restaurante acoge cada noche a una treintena
de periodistas. Su propietario, Rajmatullo, considera muy positiva
la "oleada hacia Afganistán que hace aumentar mi volumen
de negocio".
Pero no son los únicos que se benefician de esa afluencia,
ya que los periodistas aceptaron pagar un salario de 350 dólares
a un intérprete local por un día de trabajo.
En cuanto al Estado tayiko, nunca concedió tantos visados
en tan poco tiempo a un precio discutible.
Hay que desembolsar aproximadamente 100 dólares por un visado
con derecho a una única entrada y cuya validez es de sólo
dos semanas. Si se añade 80 dólares más se
consigue uno de doble entrada. Un visado de un mes cuesta 200 dólares.
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