Panamá, 26 de octubre de 2001
SECCIONES
Portada
Hoy por hoy
Trasfondo
Nacionales
Deportes
Opinión
Mundo
Negocios
Revista
Reseña
Tecnología
SERVICIOS
Titulares por email
Directorio de email
Reportajes
Columnistas
Notas importantes
El tiempo
TIEMPO LIBRE
Turismo
De interés
Agenda
Cine
De noche
Restaurantes
Recetas
SUPLEMENTOS
Ellas Virtual
Martes Financiero
Aprendo Web
Talingo
R. Empresarial
SEPARATAS
Pulso de la Nación
Punto exe
AYUDA
Guía del sitio
Tarifas
¿Quienes somos?
Contáctenos
Vea nuestros clasificadosHaga esta su página de inicio

Reportaje especial

Doble dolor

‘Estoy segura de que los restos que sepulté hace un año son de mi padre’

NUBIA APARICIO S.
naparicio@prensa.com

Patria Portugal muestra un vestido que conserva, y que fue un regalo que su padre le trajo de un viaje que hizo a Checoslovaquia.

Un día, cuando Patria Portugal tenía solo seis años de edad, su padre Heliodoro le preguntó: mi hijita linda, ¿qué tú haces si yo me muero? y ella le contestó: lloro.

Patria Portugal muestra un vestido que conserva, y que fue un regalo que su padre le trajo de un viaje que hizo a Checoslovaquia. Abajo, enseña el examen de ADN que hizo el Departamento de Defensa de EU.


Pero lo que Patria no sospechaba en ese momento era que iba a llorar a su padre durante toda la vida.

Lo que le ha sucedido a Patria Portugal se asemeja a una novela de terror.

Resulta que hace un año, el Departamento de Defensa de Estados Unidos y los laboratorios Reliagene Technologies, Inc. certificaron, mediante pruebas de ADN mitocondrial realizadas al hermano de su padre, Donaldo, que uno de los restos encontrados en el antiguo cuartel de Los Pumas, en Tocumen, eran los de Heliodoro Portugal. Patria recibe los restos, les da cristiana sepultura y un tiempo después el Ministerio Público le informa que deberá hacer una nueva prueba de ADN a Donaldo para comprobar si los restos verdaderamente son de Heliodoro.

“¿Te imaginas cómo me he sentido con todo esto...? Es que no te lo puedes imagnar... mi padre, a quien hace unas semanas le hice una misa de primer aniversario de cristiana sepultura, resulta que ahora el Ministerio Público me dice que no, que ese no es mi papá....¿qué es lo que quieren? ¿Dios mío, qué es lo que buscan?, se pregunta Patria.

-¿Y tú qué crees?

-Mira Nubia, yo te juro por lo más sagrado del mundo, que ese es mi padre; nadie me va a hacer que cambie de idea, me lo dice mi corazón, me lo dicen todas las evidencias científicas.

Heliodoro Portugal es una de las víctimas de la dictadura militar de Panamá. Sus ideales políticos le costaron una persecución férrea que culminó con su desaparición y posterior ejecución a manos de miembros de la antigua Guardia Nacional (G-2), cuando tenía 36 años.

Un muchacho idealista

Los hostigamientos políticos sufridos por Portugal se inician desde 1968 con el golpe militar cuando fue apresado por miembros de la entonces Guardia Nacional y permaneció detenido aproximadamente durante un año, y posteriormente liberado en 1969. Luego fue detenido y desaparecido el 14 de marzo de 1970 y nunca más se supo de él.

-¿Recuerdas a tu padre?

-Si lo recuerdo, y muy bien. El simplemente no estaba de acuerdo con el golpe militar y lo manifestaba. Estuvo en la gesta del 9 de enero de 1964 y yo nací en febrero de ese año.

Era tan idealista que mi mamá, que en ese tiempo estaba embarazada, cuenta que él permaneció varios días fuera de la casa y cuando regresó estaba muy triste porque algunos de sus amigos murieron en la gesta. Le dijo a mi mamá que si el bebé que estaba a punto de nacer era hombre, le pondría Nueve de Enero y si era mujer su nombre sería Patria. Afortunadamente nací yo, porque imagínate si hubiera sido varón, con ese nombre....¡pobrecito!

El era un muchacho idealista y lo detuvieron sin tener cargos ni orden de detención. Lo llevaron a la cárcel Modelo y ahí estuvo durante un año. Esa fue la primera vez que lo detuvieron. Mi mamá tuvo otro bebé y a la cárcel se lo llevamos para que lo conociera, porque en ese tiempo nació...en julio de 1969.

Pasaron unos meses, y a finales de 1969 lo dejaron libre. No pasaron ni siquiera cinco meses cuando lo volvieron a detener. Mi abuelita Antonia, que ya murió, cuenta que un policía llegó a la casa como a eso de las 4:00 de la tarde. Se veía asustado. Le dijo que Heliodoro Portugal le mandaba a decir que estaba en Tocumen, que no se preocupara, porque pronto saldría de ahí... eso fue lo último que supimos de él. Lo último que siempre he recordado es que mi padre estaba en Tocumen.

Enseña el examen de ADN que hizo el Departamento de Defensa de EU.

Mi madre, junto conmigo y mi hermanito, nos fuimos para allá donde quedaba el cuartel de Los Pumas y nos dijeron que allí no estaba.

Después fuimos a los hospitales y a las cárceles y nadie sabía de él. Entonces nos enteramos de que había estado en el Pabellón Militar del Hospital Santo Tomás. A mi madre le dijeron que había estado ahí y que estaba golpeado. Cuando fuimos nos dijeron que no estaba en el lugar, y aunque yo solo tenía seis años, recuerdo muy bien esa escena... mi madre con mi hermanito en los brazos y yo al lado de ella, asida a una de sus manos.

Nunca, nunca más supimos nada de él; pasaron los años y cuando fui creciendo preguntaba por él.

El derecho a saber

En 1990, luego de la caída de los militares, me dije: ha llegado el momento de saber qué pasó con mi padre.

Yo ya sabía que no lo iba a encontrar vivo. Cuando era niña, en mi inocencia, siempre pensaba que lo encontraría con vida. Me lo imaginaba entrando por la puerta de la casa, y yo corriendo hacia él para abrazarlo, pero ese momento nunca llegó. Todas las noches cuando me acostaba pensaba en él y me decía: ojalá que mañana venga mi papá.

Cuando crecí y me hice mujer, me di cuenta de que no lo iba a encontrar vivo, pero lo que sí siempre mantuve en la mente fue que algún día iba a saber qué le pasó y dónde estaban sus restos.

En mayo de 1990 me acerqué a la fiscalía y puse la denuncia de la desparición de mi padre. Ya habían pasado 20 años de la desaparición de Heliodoro. Después de eso, para mi sorpresa y desgracia, no le dieron seguimiento al caso y el fiscal pidió, un año después, un sobreseimiento definitivo por falta de pruebas y por la prescripción de la acción penal, porque ya habían pasado 20 años de la desaparición de mi padre. Pero la Corte lo que dijo fue que iba a dar un sobreseimiento provisional al caso porque podían encontrarse más pruebas.

Una búsqueda desesperada

Una vez fui al Comité por los Derechos Humanos de Panamá donde me hicieron llenar un cuestionario sobre el caso de mi padre y jamás me llamaron para nada. En la búsqueda desesperada de mi padre no hubo ninguna entidad gubernamental o no gubernamental que me ayudara.

Y seguí en mi búsqueda. De repente sacaba algo en los periódicos.

Cuando a uno se le muere un familiar, uno se resigna, y bueno pasó, pero en este caso no fue así, y todo esto ha sido terrible.

Aparece la osamenta en Tocumen

¿Y qué ocurrió? Aparece la primera osamenta en el antiguo cuartel de Los Pumas, en Tocumen, en septiembre de 1999. Cuando yo vi esa noticia en la televisión, el corazón me palpitaba fuertemente y yo decía: Dios mío, ese puede ser mi papá. Pero decían que era Gallego y seguía viendo los reportes y seguía preguntándome; ¿y si ese es mi papá?... ese puede ser mi papá.

Pasaron los días y el Ministerio Público dijo en un comunicado que esos no eran los restos del padre Gallego. El señor Ramón Fonseca, un amigo de Gallego, mandó a hacer otros exámenes de ADN y también resultó que no eran los restos del sacerdote.

Viendo todo esto, llamé al fiscal del caso, Rolando Rodríguez, y le dije: mire fiscal, recuerde que lo último que se supo de mi padre era que estaba en el cuartel de Tocumen, así es que yo necesito por favor, que nos hagan las pruebas de ADN; Portugal tiene un hermano a quien se le puede extraer la muestra. Porque en este caso es mitocondrial y la muestra tiene que ser del hermano, no de la hija.

Nunca me llamó, varias veces fui a verlo y me dijo que no había recursos para hacer pruebas de ADN.

Yo me di cuenta de que la cosa no iba a ser tan fácil.

Después de algunos meses, el periodista Rafael Pérez Jaramillo conversa con Ramón Fonseca y este le pregunta si sabía de otra persona desaparecida a quien podía pertenecer la osamenta... fue cuando Rafael le cuenta la historia a Fonseca quien se muestra muy interesado en el caso. En ese momento él (Fonseca) era el custodio de una parte de restos. Entonces se le tomaron las muestras de ADN a mi tío Donaldo y se enviaron a Estados Unidos, al Departamento de Defensa, donde se encontraban los restos. Yo estaba temblorosa, tenía una sensación extraña, no sé algo me decía que ese era mi papá.

Cuando supe que la prueba de necropsia decía que se trataba de un hombre de 30 a 35 años de edad, de contextura delgada, de mediana estatura y que tenía un golpe antis mortis (antes de la muerte) contundente en el cráneo, dije: ¡ese es Portugal...ese es mi papá!, porque me lo estaban describiendo tal y como era.

Además, tenemos un testigo, el señor Virgilio Vásquez, quien cuenta que el Dr. Pedro Galindo le dijo en una conversación de café, que había visto a Portugal en el pabellón militar del Santo Tomás, con la cabeza vendada, tenía un golpe en el cráneo.

A este señor lo logramos llevar a la fiscalía y declaró lo que sabía. La cosa es que ya nosotros sabíamos, desde hacía mucho tiempo, que Portugal había recibido un golpe en la cabeza, así es que yo ya no tenía la menor duda de que ese era mi papá.

Y resultó que así fue, porque el examen el Departamento de Defensa, el número uno en el mundo en estos asuntos, determinó que así era.

Por fin terminé con esta pesadilla y le pude dar cristiana sepultura a mi padre. Ahora me queda luchar para que se le haga justicia, porque ese caso no puede quedar impune. Los militares, las personas que lo condujeron hasta la muerte están vivas. Todos los jefes de ese cuartel están vivos y se les puede procesar.

Imagínate, es que no te puedes imaginar lo que yo sentí cuando supe que las pruebas de Departamento de Defensa indicaron que los restos son de mi padre. Ellos me dijeron que me sintiera segura, así mismo me lo dijeron. El examen es muy claro.

Yo le di cristiana sepultura a mi padre y el Gobierno nacional ni siquiera me ha dado el pésame.

Entonces, como había un sobreseimiento provisional del caso, el fiscal le pidió a la Corte reabrirlo.

En 1990 ese expediente tenía muy pocas páginas y ahora tiene cinco tomos. Se ha llamado a declarar a mucha gente, tenemos testigos de que la última vez que vieron a Portugal vivo fue el 13 de octubre de 1970.

Yo no entiendo qué es lo que pasa, por qué no llaman a una serie de personas que se sabe dónde están, es muy fácil encontrarlas y no se hace nada. Ahí está, por ejemplo, el entonces jefe del cuartel de Los Pumas, Ricardo Garibaldo, quien ha salido por televisión, todo el mundo sabe dónde vive y no lo llaman a juicio, cuando existen las pruebas para abrir causa criminal.

-¿Tú que piensas?

-Yo creo que ellos nunca pensaron que ese expediente iba a crecer tanto y que iba a haber tanta gente que quiere cooperar, porque, a pesar de tanta maldad, todavía hay personas nobles que le dicen no a la impunidad.

Hay pruebas suficientes

Siempre voy a la fiscalía y aporto nombres, datos. Les dije, por ejemplo, de un hombre llamado Pedro del Cid que era un torturador y la fiscalía no lo encontraba y yo lo encontré en un café... me le acerqué y le dije: oiga a mí me dijeron que usted era un toturador y que torturó a mi padre, y el hombre empezó a sudar de una manera sorprendente. Me quedé impactada por la cantidad de sudor que le empezó a correr. Y él me contestó: ¿quién yo? Yo no sé de qué Ud. habla... el hombre, al día siguiente, se presentó a la fiscalía con un abogado y el fiscal no le tomó las declaraciones. El fiscal aseguró que lo quería indagar y cuando decide indagarlo, resulta que el hombre no aparece, no lo encuentran...cosas como esas pasan.

Mira, toda esta historia que ha transcurrido a lo largo de 30 años es increíble. Pero lo más increíble es que me digan ahora, el 3 de septiembre, que esos restos que yo enterré hace un año y que le acabo de hacer una misa por su primer aniversario de estar enterrado dignamente, no son de mi papá.

¿Qué significó eso para ti?

-Yo estoy segura del examen que hizo el Departamento de Defensa de EU aparte de todas las evidencias que existen. Estoy segura de que ese es mi padre... mi corazón me lo dice y eso nadie me lo va quitar de mi mente.

Lo que llama la atención es que el Ministerio Público llamó a mi tío meses después de haber sepultado los restos de Heliodoro para sacarle una muestra, con el propósito de que los laboratorios Fairfax, que no conocen de prueba mitocondrial, hicieran otra prueba de ADN... ¿qué es lo que buscan con todo esto?... la verdad es que no entiendo nada.

 




¦
Portada¦ Hoy por hoy¦ Trasfondo¦ Nacionales¦ Deportes¦ Opinión¦
¦
Mundo¦ Negocios¦ Revista¦ Reseña¦ Última hora ¦ UH Mundo¦
¦
UH Negocios¦ UH Deportes¦ UH Farandula ¦ UH Ciencia y Salud¦ UH Tecnología ¦ UH Cultura ¦ UH Curiosidades ¦
Derechos reservados, Corporación La Prensa.
internet@prensa.com