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Reportaje especial
Doble
dolor
Estoy segura de que los restos
que sepulté hace un año son de mi padre
NUBIA APARICIO S.
naparicio@prensa.com
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| Patria Portugal muestra un vestido
que conserva, y que fue un regalo que su padre le trajo de un
viaje que hizo a Checoslovaquia. |
Un día, cuando Patria Portugal tenía solo seis años
de edad, su padre Heliodoro le preguntó: mi hijita linda,
¿qué tú haces si yo me muero? y ella le contestó:
lloro.
Patria Portugal muestra un vestido que conserva, y que fue un regalo
que su padre le trajo de un viaje que hizo a Checoslovaquia. Abajo,
enseña el examen de ADN que hizo el Departamento de Defensa
de EU.
Pero lo que Patria no sospechaba en ese momento era que iba a llorar
a su padre durante toda la vida.
Lo que le ha sucedido a Patria Portugal se asemeja a una novela
de terror.
Resulta que hace un año, el Departamento de Defensa de Estados
Unidos y los laboratorios Reliagene Technologies, Inc. certificaron,
mediante pruebas de ADN mitocondrial realizadas al hermano de su
padre, Donaldo, que uno de los restos encontrados en el antiguo
cuartel de Los Pumas, en Tocumen, eran los de Heliodoro Portugal.
Patria recibe los restos, les da cristiana sepultura y un tiempo
después el Ministerio Público le informa que deberá
hacer una nueva prueba de ADN a Donaldo para comprobar si los restos
verdaderamente son de Heliodoro.
¿Te imaginas cómo me he sentido con todo esto...?
Es que no te lo puedes imagnar... mi padre, a quien hace unas semanas
le hice una misa de primer aniversario de cristiana sepultura, resulta
que ahora el Ministerio Público me dice que no, que ese no
es mi papá....¿qué es lo que quieren? ¿Dios
mío, qué es lo que buscan?, se pregunta Patria.
-¿Y tú qué crees?
-Mira Nubia, yo te juro por lo más sagrado del mundo, que
ese es mi padre; nadie me va a hacer que cambie de idea, me lo dice
mi corazón, me lo dicen todas las evidencias científicas.
Heliodoro Portugal es una de las víctimas de la dictadura
militar de Panamá. Sus ideales políticos le costaron
una persecución férrea que culminó con su desaparición
y posterior ejecución a manos de miembros de la antigua Guardia
Nacional (G-2), cuando tenía 36 años.
Un muchacho idealista
Los hostigamientos políticos sufridos por Portugal se inician
desde 1968 con el golpe militar cuando fue apresado por miembros
de la entonces Guardia Nacional y permaneció detenido aproximadamente
durante un año, y posteriormente liberado en 1969. Luego
fue detenido y desaparecido el 14 de marzo de 1970 y nunca más
se supo de él.
-¿Recuerdas a tu padre?
-Si lo recuerdo, y muy bien. El simplemente no estaba de acuerdo
con el golpe militar y lo manifestaba. Estuvo en la gesta del 9
de enero de 1964 y yo nací en febrero de ese año.
Era tan idealista que mi mamá, que en ese tiempo estaba
embarazada, cuenta que él permaneció varios días
fuera de la casa y cuando regresó estaba muy triste porque
algunos de sus amigos murieron en la gesta. Le dijo a mi mamá
que si el bebé que estaba a punto de nacer era hombre, le
pondría Nueve de Enero y si era mujer su nombre sería
Patria. Afortunadamente nací yo, porque imagínate
si hubiera sido varón, con ese nombre....¡pobrecito!
El era un muchacho idealista y lo detuvieron sin tener cargos ni
orden de detención. Lo llevaron a la cárcel Modelo
y ahí estuvo durante un año. Esa fue la primera vez
que lo detuvieron. Mi mamá tuvo otro bebé y a la cárcel
se lo llevamos para que lo conociera, porque en ese tiempo nació...en
julio de 1969.
Pasaron unos meses, y a finales de 1969 lo dejaron libre. No pasaron
ni siquiera cinco meses cuando lo volvieron a detener. Mi abuelita
Antonia, que ya murió, cuenta que un policía llegó
a la casa como a eso de las 4:00 de la tarde. Se veía asustado.
Le dijo que Heliodoro Portugal le mandaba a decir que estaba en
Tocumen, que no se preocupara, porque pronto saldría de ahí...
eso fue lo último que supimos de él. Lo último
que siempre he recordado es que mi padre estaba en Tocumen.
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| Enseña el examen de ADN que hizo
el Departamento de Defensa de EU. |
Mi madre, junto conmigo y mi hermanito, nos fuimos para allá
donde quedaba el cuartel de Los Pumas y nos dijeron que allí
no estaba.
Después fuimos a los hospitales y a las cárceles
y nadie sabía de él. Entonces nos enteramos de que
había estado en el Pabellón Militar del Hospital Santo
Tomás. A mi madre le dijeron que había estado ahí
y que estaba golpeado. Cuando fuimos nos dijeron que no estaba en
el lugar, y aunque yo solo tenía seis años, recuerdo
muy bien esa escena... mi madre con mi hermanito en los brazos y
yo al lado de ella, asida a una de sus manos.
Nunca, nunca más supimos nada de él; pasaron los
años y cuando fui creciendo preguntaba por él.
El derecho a saber
En 1990, luego de la caída de los militares, me dije: ha
llegado el momento de saber qué pasó con mi padre.
Yo ya sabía que no lo iba a encontrar vivo. Cuando era niña,
en mi inocencia, siempre pensaba que lo encontraría con vida.
Me lo imaginaba entrando por la puerta de la casa, y yo corriendo
hacia él para abrazarlo, pero ese momento nunca llegó.
Todas las noches cuando me acostaba pensaba en él y me decía:
ojalá que mañana venga mi papá.
Cuando crecí y me hice mujer, me di cuenta de que no lo
iba a encontrar vivo, pero lo que sí siempre mantuve en la
mente fue que algún día iba a saber qué le
pasó y dónde estaban sus restos.
En mayo de 1990 me acerqué a la fiscalía y puse la
denuncia de la desparición de mi padre. Ya habían
pasado 20 años de la desaparición de Heliodoro. Después
de eso, para mi sorpresa y desgracia, no le dieron seguimiento al
caso y el fiscal pidió, un año después, un
sobreseimiento definitivo por falta de pruebas y por la prescripción
de la acción penal, porque ya habían pasado 20 años
de la desaparición de mi padre. Pero la Corte lo que dijo
fue que iba a dar un sobreseimiento provisional al caso porque podían
encontrarse más pruebas.
Una búsqueda desesperada
Una vez fui al Comité por los Derechos Humanos de Panamá
donde me hicieron llenar un cuestionario sobre el caso de mi padre
y jamás me llamaron para nada. En la búsqueda desesperada
de mi padre no hubo ninguna entidad gubernamental o no gubernamental
que me ayudara.
Y seguí en mi búsqueda. De repente sacaba algo en
los periódicos.
Cuando a uno se le muere un familiar, uno se resigna, y bueno pasó,
pero en este caso no fue así, y todo esto ha sido terrible.
Aparece la osamenta en Tocumen
¿Y qué ocurrió? Aparece la primera osamenta
en el antiguo cuartel de Los Pumas, en Tocumen, en septiembre de
1999. Cuando yo vi esa noticia en la televisión, el corazón
me palpitaba fuertemente y yo decía: Dios mío, ese
puede ser mi papá. Pero decían que era Gallego y seguía
viendo los reportes y seguía preguntándome; ¿y
si ese es mi papá?... ese puede ser mi papá.
Pasaron los días y el Ministerio Público dijo en
un comunicado que esos no eran los restos del padre Gallego. El
señor Ramón Fonseca, un amigo de Gallego, mandó
a hacer otros exámenes de ADN y también resultó
que no eran los restos del sacerdote.
Viendo todo esto, llamé al fiscal del caso, Rolando Rodríguez,
y le dije: mire fiscal, recuerde que lo último que se supo
de mi padre era que estaba en el cuartel de Tocumen, así
es que yo necesito por favor, que nos hagan las pruebas de ADN;
Portugal tiene un hermano a quien se le puede extraer la muestra.
Porque en este caso es mitocondrial y la muestra tiene que ser del
hermano, no de la hija.
Nunca me llamó, varias veces fui a verlo y me dijo que no
había recursos para hacer pruebas de ADN.
Yo me di cuenta de que la cosa no iba a ser tan fácil.
Después de algunos meses, el periodista Rafael Pérez
Jaramillo conversa con Ramón Fonseca y este le pregunta si
sabía de otra persona desaparecida a quien podía pertenecer
la osamenta... fue cuando Rafael le cuenta la historia a Fonseca
quien se muestra muy interesado en el caso. En ese momento él
(Fonseca) era el custodio de una parte de restos. Entonces se le
tomaron las muestras de ADN a mi tío Donaldo y se enviaron
a Estados Unidos, al Departamento de Defensa, donde se encontraban
los restos. Yo estaba temblorosa, tenía una sensación
extraña, no sé algo me decía que ese era mi
papá.
Cuando supe que la prueba de necropsia decía que se trataba
de un hombre de 30 a 35 años de edad, de contextura delgada,
de mediana estatura y que tenía un golpe antis mortis (antes
de la muerte) contundente en el cráneo, dije: ¡ese
es Portugal...ese es mi papá!, porque me lo estaban describiendo
tal y como era.
Además, tenemos un testigo, el señor Virgilio Vásquez,
quien cuenta que el Dr. Pedro Galindo le dijo en una conversación
de café, que había visto a Portugal en el pabellón
militar del Santo Tomás, con la cabeza vendada, tenía
un golpe en el cráneo.
A este señor lo logramos llevar a la fiscalía y declaró
lo que sabía. La cosa es que ya nosotros sabíamos,
desde hacía mucho tiempo, que Portugal había recibido
un golpe en la cabeza, así es que yo ya no tenía la
menor duda de que ese era mi papá.
Y resultó que así fue, porque el examen el Departamento
de Defensa, el número uno en el mundo en estos asuntos, determinó
que así era.
Por fin terminé con esta pesadilla y le pude dar cristiana
sepultura a mi padre. Ahora me queda luchar para que se le haga
justicia, porque ese caso no puede quedar impune. Los militares,
las personas que lo condujeron hasta la muerte están vivas.
Todos los jefes de ese cuartel están vivos y se les puede
procesar.
Imagínate, es que no te puedes imaginar lo que yo sentí
cuando supe que las pruebas de Departamento de Defensa indicaron
que los restos son de mi padre. Ellos me dijeron que me sintiera
segura, así mismo me lo dijeron. El examen es muy claro.
Yo le di cristiana sepultura a mi padre y el Gobierno nacional
ni siquiera me ha dado el pésame.
Entonces, como había un sobreseimiento provisional del caso,
el fiscal le pidió a la Corte reabrirlo.
En 1990 ese expediente tenía muy pocas páginas y
ahora tiene cinco tomos. Se ha llamado a declarar a mucha gente,
tenemos testigos de que la última vez que vieron a Portugal
vivo fue el 13 de octubre de 1970.
Yo no entiendo qué es lo que pasa, por qué no llaman
a una serie de personas que se sabe dónde están, es
muy fácil encontrarlas y no se hace nada. Ahí está,
por ejemplo, el entonces jefe del cuartel de Los Pumas, Ricardo
Garibaldo, quien ha salido por televisión, todo el mundo
sabe dónde vive y no lo llaman a juicio, cuando existen las
pruebas para abrir causa criminal.
-¿Tú que piensas?
-Yo creo que ellos nunca pensaron que ese expediente iba a crecer
tanto y que iba a haber tanta gente que quiere cooperar, porque,
a pesar de tanta maldad, todavía hay personas nobles que
le dicen no a la impunidad.
Hay pruebas suficientes
Siempre voy a la fiscalía y aporto nombres, datos. Les dije,
por ejemplo, de un hombre llamado Pedro del Cid que era un torturador
y la fiscalía no lo encontraba y yo lo encontré en
un café... me le acerqué y le dije: oiga a mí
me dijeron que usted era un toturador y que torturó a mi
padre, y el hombre empezó a sudar de una manera sorprendente.
Me quedé impactada por la cantidad de sudor que le empezó
a correr. Y él me contestó: ¿quién yo?
Yo no sé de qué Ud. habla... el hombre, al día
siguiente, se presentó a la fiscalía con un abogado
y el fiscal no le tomó las declaraciones. El fiscal aseguró
que lo quería indagar y cuando decide indagarlo, resulta
que el hombre no aparece, no lo encuentran...cosas como esas pasan.
Mira, toda esta historia que ha transcurrido a lo largo de 30 años
es increíble. Pero lo más increíble es que
me digan ahora, el 3 de septiembre, que esos restos que yo enterré
hace un año y que le acabo de hacer una misa por su primer
aniversario de estar enterrado dignamente, no son de mi papá.
¿Qué significó eso para
ti?
-Yo estoy segura del examen que hizo el Departamento de Defensa
de EU aparte de todas las evidencias que existen. Estoy segura de
que ese es mi padre... mi corazón me lo dice y eso nadie
me lo va quitar de mi mente.
Lo que llama la atención es que el Ministerio Público
llamó a mi tío meses después de haber sepultado
los restos de Heliodoro para sacarle una muestra, con el propósito
de que los laboratorios Fairfax, que no conocen de prueba mitocondrial,
hicieran otra prueba de ADN... ¿qué es lo que buscan
con todo esto?... la verdad es que no entiendo nada.
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