Panamá, 26 de octubre de 2001
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Florida: historia de una lucha ecológica

Los movimientos ecológicos en la Florida están muy bien organizados y cuentan inclusive con apoyo federal

Ricardo De La Espriella III
Especial para La Prensa
revista@prensa.com

El sistema de aquifiers en Florida, mejor conocido como “barriles de lluvia”, es básicamente una extensa capa de piedra porosa que permite el flujo del agua dulce de los ríos subterráneos. Estas piedras porosas almacenan gran cantidad de agua proveniente de los arroyos, ojos de agua, y de las precipitaciones pluviales a través de todo el subsuelo de la península de Florida. Su formación demoró millones de años, a lo largo de los cuales sedimentos carbonados se acumularon en capas compactas que abarcan casi toda la península, con profundidades que varían desde el subsuelo hasta más de mil pies de profundidad en ciertos sitios.

Estas formaciones de piedras porosas y sus depósitos de agua dulce han sido utilizadas por la población de Florida como las fuentes principales de agua potable durante cientos de años.

Fueron los europeos quienes construyeron los primeros pozos y sistemas de acueductos. Con el pasar de los años, la creciente población comenzó a drenar y fumigar los pantanos, y los sistemas fluviales que tardaron millones de años en formarse empezaron a ser contaminados por desperdicios y tanques sépticos.

El clima favorable de Florida convirtió a la península en uno de los principales centros agrícolas en Estados Unidos. De igual forma la práctica de la ganadería por los vaqueros floridianos, mejor conocidos como crackers, ha tenido un gran auge por las grandes extensiones de fincas ganaderas establecidas a través de los grandes espacios de la península.

Hace un siglo atrás la tierra era vendida extremadamente barata por el Gobierno federal. Cientos de miles de colonos viajaron a Florida en busca de nuevas y mejores oportunidades. Esta explosión demográfica trajo como consecuencia la destrucción de cientos de hectáreas de bosques, manglares, pantanos, ríos y lagos en el interior de la península. La construcción de tuberías de aguas negras y de tanques sépticos se ha convertido en un verdadero problema ecológico. Cientos de especies de animales están perdiendo rápidamente sus hábitats. Asimismo, las abundantes fuentes de agua potable están siendo contaminadas por los avances de la civilización.

Un grave problema lo constituye el hecho de que la mayoría de las fincas ganaderas y agrícolas se encuentra entre el lago Okeechobee y los Everglades. Todos los sedimentos industriales, desechos y residuos de las fincas, tales como agroquímicos, pesticidas y desechos orgánicos van a parar a los pozos y sistemas subterráneos de las grandes ciudades de Palm Beach, Ft. Lauderdale y Miami.

No solo la fauna y la flora de la Florida se están viendo afectadas por esta situación. La salud de los habitantes de las ciudades se ve amenazada al decrecer la calidad del agua potable.

Movimientos ecologistas

Eventualmente, las aguas de todos estos arroyos subterráneos confluyen en los Everglades: un extenso río de agua dulce cubierto totalmente por largas hierbas acuáticas. Es, sin lugar a dudas, uno de los ecosistemas más productivos del mundo, albergando una biodiversidad muy particular compuesta de cientos de especies endémicas.

La sobrepoblación de la península ha incidido grandemente en la degradación de estos hábitats y por ende en la cantidad de animales presentes en los mismos. Muchas especies se encuentran en vías de extinción. Varias asociaciones como “Los amigos de los Everglades” han desarrollado con éxito muchos proyectos de conservación. Uno de los más ambiciosos propone la prohibición de construcciones de cualquier tipo al oeste de las ciudades existentes actualmente.

Otros proyectos no tan ambiciosos, pero igualmente importantes, han logrado comprar grandes extensiones de terrenos en áreas sensitivas, y de gran demanda por el negocio de la construcción, asegurando así la supervivencia de ciertos hábitats, no solo para los animales que viven actualmente en ellos, sino también para las futuras generaciones.

Los movimientos ecológicos en la Florida están muy bien organizados y cuentan inclusive con apoyo federal por parte de la Agencia Protectora del Ambiente (EPA ) y el Departamento para la Administración de Recursos Ambientales (DERM).

Las agrupaciones ambientalistas de la Florida han realizado un gran esfuerzo para crear conciencia en la población, utilizando para ello excelentes campañas de publicidad que han contribuido grandemente a la protección y conservación de los recursos naturales de esta tierra de grandes aventuras.


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